Fotos

Padres migrantes: los tiernos retratos de la Gran Depresión

Visitamos la Biblioteca del Congreso en busca del homólogo masculino de la famosa “Madre Migrante” de la fotógrafa Dorothea Lange.

Por Vaughn Wallace

Puede que el retrato de Dorothea Lange de 1936 de la “Madre Migrante” sea una de las fotografías más icónicas jamás tomadas en Estados Unidos. Se pasó un mes viajando y sacando instantáneas para documentar (por encargo de la Farm Security Administration o FSA, por sus siglas en inglés), la migración hacia los campos de trabajo en California. Tomó muchos retratos de Florence Owens Thompson y sus hijos, o lo que es lo mismo: del aspecto inquietante de la preocupación y la incertidumbre, congelada en el rostro de una madre mientras sus hijos se aferran a su hombro .

Los retratos se publicaron en el periódico San Francisco News antes de que la FSA los distribuyera por toda nación. Descritos por Edward Steichen como “los documentos humanos más extraordinarios jamás representados en fotografías”, las imágenes de Thompson resonaron inmediatamente entre los espectadores: emocionalmente evocadoras y sintetizando los difíciles tiempos de la Gran Depresión, las fotografías de Lange se convirtieron en sinónimos de una era.

El registro de la FSA resultó ser un sólido -si no completo- archivo de la situación social americana de las décadas de 1930 y 1940, impulsando un movimiento de inspiración e imitación en el campo del fotoperiodismo documental que todavía continúa hoy.

Cuando visité la Sección de Publicaciones y Fotografías de la Biblioteca del Congreso en Washington, D.C. Allí hay unas 175000 imágenes de la colección de la FSA disponibles para el público general. Ojeando la relación de copias en blanco y negro, busqué fotografías sobre la paternidad: una compañera, quizás, para el retrato de Lange de Florence Thompson.

Al principio, me sorprendió la cantidad imágenes paternales que encontré: aparceros del Deep South ("Sur Profundo"), trabajadores emigrantes en la costa oeste, o padres con corbatas en el noroeste del Pacífico. Pero, cuanto más rebuscaba, no era la variedad lo que me llamaba la atención, si no la repercusión de un tema: la ternura. A pesar de las diferencias geográficas y de muchos de los problemas con los que lidiaron diariamente -como las dificultades de la vida o un futuro incierto- el dedicado cuidado de los niños resonaba en estas fotografías. La era de la Gran Depresión fue dura, y muchos tuvieron que pedirles a los jóvenes niños, cuando llegaban a la edad suficiente como para trabajar, que lo hiciesen para así poder ayudar a sus familias. Pero en muchas de estas fotografías vemos el afecto delicado a través de las manos ásperas y los ojos cansados de estos “padres emigrantes”.

Las fotografías de la colección de la FSA se han ganado su carácter representativo gracias a las profundas y simples verdades que han registrado. Las imágenes de las madres y padres son las partes que prevalecen de una historia colectiva que todavía se escribe en la actualidad.

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