Historia

Esta base de la II Guerra Mundial abandonada en Groenlandia filtra residuos tóxicos

Bluie East Two era una base de la fuerza aérea estadounidense en Groenlandia en 1941. ¿Por qué sigue allí?Tuesday, January 16

Por Hannah Lang
La base de Bluie East Two en el este de Groenlandia quedó abandonada en 1947; todo quedó atrás, incluidos 10.000 barriles de combustible. En aquel momento se usaba combustible con plomo, mucho más tóxico que el combustible que usamos hoy.

Actualización: El 11 de enero de 2018, Dinamarca anunció que aportaría 180 millones de coronas danesas (24 millones de euros) a lo largo de seis años para comenzar la limpieza de algunas bases militares abandonadas en Groenlandia, aunque los expertos advierten de que es posible que esa cantidad no sea suficiente para acabar el trabajo.

Los habitantes locales llaman a los miles de barriles oxidados de color naranja «flores americanas». Desde lejos, en un día soleado, los restos de 70 años desparramados por la isla de Ikateq, en Groenlandia, tienen el aspecto de campos de caléndulas y no de recordatorios tóxicos de la Segunda Guerra Mundial.

La Fuerza Aérea estadounidense estableció una base en Ikateq llamada Bluie East Two en 1941, conforme a un acuerdo entre Estados Unidos y Dinamarca. Este último había reclamado Groenlandia a principios del siglo XVIII. La base quedó abandonada tras la guerra en 1947.

Sin embargo, el ejército estadounidense dejó atrás edificios llenos de amianto, innumerables barriles llenos de combustible con plomo, camiones de metal corroídos y posiblemente cientos de cajas de dinamita sin detonar, según un hombre que dice haber servido en la base.

Las bases abandonadas

Bluie East Two es solo una de las más de 30 bases abandonadas del ejército estadounidense en Groenlandia que datan de la Segunda Guerra Mundial o la Guerra Fría, según Inuuteq Holm Olsen, representante de Groenlandia en la embajada de Dinamarca en Estados Unidos.

Los vehículos militares están entre la gran cantidad de desechos que dejó el ejército estadounidense en la base abandonada de Bluie East Two en el este de Groenlandia.

Para los habitantes de Groenlandia, las bases podridas son un amargo recuerdo de un acuerdo en el que ni siquiera pudieron opinar —Dinamarca no concedió a Groenlandia autonomía parcial hasta 1979— y un peligro potencial para su forma de vida. Muchos groenlandeses viven de la caza y la pesca, y no hay forma de saber qué se ha contaminado, según Olsen.

«Están asqueados, por decir poco», afirma. «Intentamos enseñar a nuestros hijos que no deben tirar basura y que tienen que tener cuidado con lo que ponen en el medio ambiente».

Cortar las flores americanas

El fotógrafo estadounidense Ken Bower viajó a Ikateq en 2014 y 2015 tras enterarse de la existencia de la base por unos amigos en Islandia y decidió fotografiar los restos.

«Fue increíblemente impactante ver todo lo que hay y sigue allí 70 años después», afirma.

Como sus fotografías se hicieron populares en Internet en 2016, Bower creó una petición para solicitar que Estados Unidos limpiase Bluie East Two. Hasta la fecha, esa petición ha recibido más de 36.000 firmas.

«Me preocupo por el medio ambiente en mi país», escribió uno de los defensores de la petición. «Limpia lo que ensucias, Estados Unidos».

Aunque la petición no alcanzó las 100.000 firmas necesarias para llegar a la Casa Blanca, sí llegó al Parlamento danés en junio. Los legisladores daneses firmaron una declaración de intenciones de pagar 150 millones de coronas —20 millones de euros— durante cinco años para limpiar algunas de las antiguas bases militares estadounidenses.

«Es positivo en sí mismo que Dinamarca haya asumido la responsabilidad de esto», afirma Olsen.

Sin embargo, todavía tiene que firmarse y negociarse un acuerdo oficial, y la participación de Estados Unidos en el proceso de limpieza es un asunto pendiente, según él.

Eximido de responsabilidad

Una cláusula del acuerdo original que permitía a Estados Unidos construir bases militares en Groenlandia podría eximirlo de cualquier responsabilidad de limpieza. El Artículo 11 del acuerdo establece que el gobierno estadounidense podrá deshacerse del equipo y las instalaciones en Groenlandia tras consultarlo con las autoridades danesas.

Groenlandia ya ha solicitado la ayuda de Estados Unidos en Camp Century, un centro de investigación nuclear durante la Guerra Fría que albergaba un programa para construir una red de plataformas de lanzamiento de misiles nucleares bajo capas de hielo. Nuevas investigaciones sugieren que el cambio climático y el hielo derretido podrían liberar desechos, entre ellos PCB tóxicos, que se almacenaron en la base.

En octubre, el exministro de Asuntos Exteriores de Groenlandia Vittus Qujaukitsoq escribió una carta publicada en el periódico danés Berlingske alegando que Groenlandia lleva solicitando desde 2014 que Dinamarca proporcione información sobre el posible impacto de esta contaminación sobre la salud y la seguridad de generaciones futuras de habitantes locales. Según Qujaukitsoq, no han recibido respuestas.

Es posible que los residuos abandonados en Bluie East Two también puedan tener efectos medioambientales nocivos para la salud y el medio ambiente, pero es difícil saberlo a ciencia cierta porque no se ha investigado ni monitorizado, según Olsen.

Cuando se solicitaron comentarios, los representantes de la Fuerza Aérea y del Departamento de Estado de Estados Unidos dijeron que no tenían información respecto a ninguna base militar abandonada en Groenlandia.

Sin embargo, otros países han empezado a tomar nota de las bases. El año pasado, una empresa minera china se ofreció a comprar una base naval abandonada conocida como Bluie West Seven, pero Dinamarca rechazó la oferta para preservar su relación con Estados Unidos.

Respecto al futuro de Bluie East Two, solo el tiempo lo dirá. «Hay mucha incertidumbre y preguntas sin responder», afirma Olsen.

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