Historia

Hallado en Israel el fósil humano más antiguo fuera de África

Un fragmento de mandíbula superior descubierto en Israel revela que nuestra especie salió de África más de 50.000 años antes de lo que creíamos. Viernes, 26 Enero

Por John Pickrell - National Geographic

El fragmento de una mandíbula superior con dientes descubierto en Israel demuestra que los humanos modernos salieron de África mucho antes de lo que se creía. El hallazgo se suma a las pruebas de que nuestra especie coincidió con parientes humanos como los neandertales en el Levante durante mucho más tiempo del que se creía.

Hasta hace poco, el registro fósil sugería que nuestra especie, el Homo sapiens, apareció por primera vez en África oriental hace unos 200.000 años. Aunque la gran ola migratoria no salió del continente hasta hace 50.000 o 60.000 años, pequeños grupos de humanos modernos hicieron incursiones fuera de África hace 120.000 años, según los fósiles conocidos.

Pero el pasado junio, el análisis de fósiles del yacimiento conocido como Jebel Irhoud, en Marruecos, puso patas arriba la sabiduría convencional: aquellos humanos de aspecto moderno tienen 350.000 años de antigüedad, según descubrieron los científicos, lo que hace retroceder los orígenes de nuestra especie.

El nuevo descubrimiento en Oriente Medio, descrito en la revista Science, complementa el hallazgo marroquí demostrando que los Homo sapiens también dieron sus primeros pasos en Eurasia mucho antes: hace unos 180.000 años.

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 «Es un descubrimiento emocionante que hace retroceder un poco el momento en que los humanos modernos salieron de África», afirma Darren Curnoe, experto en orígenes humanos de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sídney, Australia.

«Junto con el descubrimiento del año pasado de los primeros seres humanos modernos en África, nuestra impresión sobre nuestros orígenes está empezando a cambiar muy rápidamente tras décadas de estancamiento científico».

Una datación exhaustiva

El fósil de la mandíbula superior se descubrió en 2002 durante una excavación arqueológica en curso en un yacimiento llamado Misliya, que se encuentra en el monte Carmelo, en el norte de Israel. El yacimiento había sido un refugio rocoso frecuentado por muchas especies de humanos prehistóricos durante cientos de miles de años.

«A los humanos les gustaba vivir en refugios de roca abiertos para poder ver el peligro o a presas que pasaran cerca, pero también para mantenerse secos. En una de estas terrazas podían contemplar el paisaje frente a ellos», afirma el coautor del estudio Rainer Grün, director del Centro Australiano de Investigación de la Evolución Humana en la Universidad Griffith, en Queensland.

Los investigadores llevaron a cabo un análisis detallado para confirmar que la forma de los dientes y la mandíbula era la de un humano moderno y no la de un neandertal, según Grün.

Aunque el fósil se descubrió poco después de empezar la excavación, no se dató hasta 2014-2015. Los resultados iniciales fueron tan sorprendentes que el equipo decidió corroborarlos, utilizando cuatro métodos de datación independientes de la dentina de los dientes, el esmalte dental, los sedimentos pegados a la mandíbula y la piedra descubierta cerca del fósil.

Los métodos revelaron una edad estimada de entre 177.000 y 194.000 años, según informó el equipo dirigido por el paleoantropólogo Israel Hershkovitz de la Universidad de Tel Aviv.

Este rango de edad «encaja bastante bien en el modelo que aparece de la historia antigua de nuestra especie, mucho más antigua de lo que pensábamos», afirma Jean-Jacques Hublin, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania, que dirigió el equipo que realizó el hallazgo de Jebel Irhoud en 2017. «La historia del movimiento de nuestra especie "fuera de África" es más compleja de lo que pensábamos».

También usaban herramientas

No está claro si esta fue la primera incursión del Homo sapiens en Eurasia, hasta qué punto del este lograron llegar ni por qué ninguna de las primeras incursiones antes de hace 50.000 años se convirtió en una ola de migración más grande, añade Hublin.

Durante cientos de miles de años, hubo «una especie de pulso de esta población africana hacia las puertas de Asia oriental», argumenta. Estos pulsos podrían relacionarse a los llamados episodios del Sáhara verde, periodos intermitentes de clima más húmedo, cuando el actual desierto que atraviesa el norte de África tenía vegetación y las personas podían moverse con más libertad.

Otro aspecto interesante del descubrimiento son las herramientas descubiertas junto al fósil, afirma Julia Galway-Witham, paleoantropóloga del Museo de Historia Natural de Londres. Las herramientas estaban hechas con un método relativamente sofisticado de tallado en piedra denominado técnica Levallois, que requiere habilidad y previsión y permite un mejor control de los raspadores o las hojas resultantes.

«Son la primera asociación de este tipo de herramienta con humanos modernos fuera de África», afirma. «Quizá la presencia simultánea de este tipo de herramienta con los primeros Homo sapiens en Jebel Irhoud, Marruecos —y ahora con humanos modernos en Misliya— indique algún tipo de vínculo entre el desarrollo de esta tecnología en África y en Asia occidental y la aparición del Homo sapiens en estas regiones».

Gracias a las numerosas investigaciones arqueológicas en curso en la región del Levante, pronto podrían descubrirse nuevos fósiles que podrían responder a las preguntas pendientes sobre la migración humana en Asia, según Grün.

Y los análisis genéticos más recientes sugieren que podrían haberse producido incursiones incluso anteriores fuera de África y en medio de otras especies humanas, añade Hublin. El análisis de ADN antiguo del hueso de un neandertal alemán de 124.000 años sugiere que los neandertales podrían haberse cruzado con nuestra propia especie hace más de 220.000 años.

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