Historia

Hoy hace 210 años estallaba el motín de Aranjuez

El motín de Aranjuez, del que hoy se cumplen 210 años, representa uno de los primeros estertores en la agonía del Antiguo Régimen en España, y fue la chispa que prendió la llama del alzamiento popular del 2 de mayo de 1808.Monday, March 19, 2018

Por Manuel Moncada Lorén - National Geographic

El levantamiento del pueblo de Madrid provocó el inicio de la guerra de Independencia española, contienda que restauró en el trono a Fernando VII -por aquel entonces apodado el deseado- y que vio nacer la primera constitución española, la “Pepa” de 1812.

El ejército francés entra en la Península

La decisiva derrota en Trafalgar y una profunda crisis económica tras seis años de guerra contra el Reino Unido debilitaron la posición de España en Europa, que en manos de Godoy pactó con Napoleón la invasión conjunta de Portugal, hecho que permitió la entrada del ejército francés en la Península en virtud del tratado firmado en Fontainebleau (1807).

La incapacidad de los ministros de Carlos IV para resolver la crisis de la hacienda pública obedecía al miedo a despertar la revolución tras aplicar unas reformas que habrían lesionado los privilegios e intereses del clero y la nobleza, alterando el orden tradicional.

Con total libertad de movimientos, el ejército napoleónico ocupó sin dificultad las plazas estratégicas españolas (Burgos, Salamanca, Pamplona, San Sebastián, Barcelona y Figueras), maniobra que acabó por alertar a Godoy de las verdaderas intenciones de los franceses.

Así, Godoy, el favorito de Carlos IV, sugirió a la familia real abandonar Madrid en dirección a Sevilla para embarcarse hacia las provincias americanas por su propia seguridad, como ya había hecho de manera preventiva la familia real portuguesa en su exilio brasileño.

El motín de Aranjuez

El movimiento de carruajes en la capital despertó las sospechas del pueblo, que el 17 de marzo se concentró ante al Palacio Real de Aranjuez tras conocer los rumores del viaje de los monarcas y toma al asalto el palacio de Godoy, dedicándose al pillaje.

El apodado como “príncipe de la paz” es hallado la mañana del 19 de marzo escondido entre unas alfombras de su palacio y linchado por la encolerizada multitud, que lo consideraba un traidor ante el invasor francés. Fue entonces cuando intervino el príncipe Fernando, que intercede ante él y sobre el que abdica su padre, el rey Carlos IV, convirtiéndose así en Fernando VII.

Las abdicaciones de Bayona

El autoproclamado emperador de los franceses, furioso ante el vuelco de la situación, tiende una trampa a la familia real española en la localidad francesa de Bayona, donde Napoleón invita a los regentes. Allí, el Emperador presiona a Fernando VII para que devuelva el recientemente adquirido título de monarca a su padre, Carlos IV, que a su vez y para sorpresa de Fernando, cede los derechos de la corona en favor de Napoleón.

Tras la carambola de las sucesiones de Bayona, Napoleón se hace con el control de la situación y nombra a su hermano José como rey de España con el nombre de José I. El impopular hermano de Napoleón gobernó durante cinco años en los que se libró la Guerra de Independencia española y que culminaron con el regreso de Fernando VII “el deseado”.

El regreso del absolutismo

Por ironías del destino, el nuevo monarca fue recibido al grito de “¡Vivan las cadenas!” en referencia a la deseada restauración del Antiguo Régimen en España por parte de los sectores absolutistas, que lograron convencer a Fernando VII para que declarara nula la Constitución de 1812 a través del Manifiesto de los Persas.

Así, el motín de Aranjuez sentó las bases del principio del fin del Antiguo Régimen en España, una pugna por el poder que a lo largo del convulso siglo XIX desatará las guerras carlistas entre liberales y absolutistas.

 

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