Silicosis: una epidemia entre los mineros de la India

En el estado de Rajastán, los hombres que extraen la arenisca de color rosado se ven afligidos por la letal silicosis.miércoles, 23 de enero de 2019

Por Paul Salopek
Fotografías de Paul Salopek
Ramsahai Meena, de 52 años, un minero del norte de la India afectado por la silicosis, enseña una radiografía de su pecho. Toma medicación a diario para poder seguir respirando.
Ramsahai Meena, de 52 años, un minero del norte de la India afectado por la silicosis, enseña una radiografía de su pecho. Toma medicación a diario para poder seguir respirando.
foto por Paul Salopek
Out of Eden Walk, de Paul Salopek, escritor y National Geographic Fellow, es una odisea narrativa que sigue las huellas de nuestros antepasados humanos por todo el mundo.

Las colinas rojas de la región centroseptentrional de la India están agujereadas.

Los agujeros son como cráteres de bombas. Impactos de asteroides. Cisternas escarpadas. Excavaciones arqueológicas. Algunas de estas cavidades son lo bastante profundas como para albergar en su interior una casa de dos pisos. Otras son aún más anchas, como cañones —los artificiales, de cientos de metros de ancho— excavados a mano por hombres con cinceles y martillos neumáticos. Hombres que mueren jóvenes a un ritmo alarmante. Suministran a la India y al mundo la fina piedra arenisca de color rosado de Dholpur.

«Casi todas las casas de aquí han perdido a alguien con silicosis», afirmó Ramsahai Meena, de 52 años, un trabajador de la cantera afectado por esta enfermedad incurable asociada a la inhalación de polvo de sílice. «He perdido a dos hermanos por la enfermedad. Mis vecinos están enfermos».

Meena, que procede de una aldea llamada Roundhpura que depende de la minería de piedra arenisca como medio de supervivencia, vació una enorme bolsa de plástico en su catre. Contenía cientos de pastillas y varios inhaladores que mantienen en funcionamiento sus pulmones llenos de polvo. Mientras hablaba, se quedaba sin aire. Sin esas caras medicinas, moriría, nos dijo.

La minería es una profesión bastante peligrosa. Sus riesgos pulmonares, como la neumoconiosis de los mineros del carbón o la silicosis, son asombrosamente letales incluso en países ricos como los Estados Unidos, donde es obligatorio llevar equipo respiratorio de protección. Pero en las remotas minas de piedra caliza de Rajastán, hasta las mascarillas de papel son raras y la factura que pagan por respirar roca pulverizada parece casi epidémica.

La silicosis resulta devastadora porque sus inicios son silenciosos. Años de respirar cristales de sílice pulverizados —liberados por las perforaciones, los martilleos y las operaciones de cortado de piedras— dejan cicatrices lentamente en los tejidos pulmonares. Los pulmones se endurecen. Las víctimas no pueden respirar. Se consumen con un dolor de pecho agónico que suele diagnosticarse erróneamente como tuberculosis. En el estado de Rajastán, se han presentado más de 25.000 solicitudes de ayudas gubernamentales para el costoso tratamiento de la silicosis. Es probable que el número total de víctimas sea aún mayor. Un estudio gubernamental de 20 años estima que al menos tres millones de trabajadores en la India corren el riesgo de contraer silicosis.

Jagannabai Meena, de 55 años, y su hija Pooja, de 18, viven en Roundhpura, una «aldea de viudas» basada en la minería de arenisca. El marido de Jagannabai murió joven de silicosis.
Jagannabai Meena, de 55 años, y su hija Pooja, de 18, viven en Roundhpura, una «aldea de viudas» basada en la minería de arenisca. El marido de Jagannabai murió joven de silicosis.
foto por Paul Salopek

«Empieza con una tos que no desaparece», contó Jagannabai Meena, de 55 años, que comparte el apellido de muchas familias de Roundhpura, una aldea remota de unas 70 casas rodeadas de montones de losas de arenisca fragmentadas. El marido minero de Jagannabai falleció en torno a los 40 años tras tres años de síntomas. «Ni siquiera sabíamos que se llamaba silicosis», afirma. «Los médicos nos dieron pastillas, pero no funcionaron».

En una visita de pocas horas en Roundhpura, una «aldea de viudas» de familias mineras, me informaron de ocho casos recientes de la enfermedad respiratoria, tres de ellos mortales. El hospital más cercano que diagnostica silicosis estaba a tres horas en bus.

La roca que provoca esta plaga es preciosa.

La piedra arenisca de Dolphur, suave al tacto, adopta diversas tonalidades, desde el rosa salmón al rojo ladrillo. Cimienta las colinas protuberantes de Rajastán entre las ciudades históricas de Jaipur y Agra. El color cálido de esta roca, excavada durante siglos, es visible en la construcción de hoteles de lujo modernos a antiguos monumentos nacionales como el famoso Fuerte Rojo de Nueva Delhi. La roca también se exporta a Europa, Norteamérica y Oriente Medio, así como al resto de Asia.

Los trabajadores de Roundhpura y una mina cercana contaron que, en realidad, la minería de piedra arenisca está disminuyendo en la región conforme se agotan los afloramientos rocosos más accesibles. Las excavaciones continúan principalmente en propiedades privadas o explotaciones ilegales en tierras gestionadas por el servicio forestal indio.

“Todo lo que gano lo destino a estas medicinas que debo tomar a diario solo para vivir.”

por Ramsahai Meena

«Pero aún es la mayor fuente de ingresos aquí», afirmó Shumbhu Meena, líder político de Roundhpura. «Hace 20 años, criábamos vacas y búfalos. Pero los monzones se han secado. Si eres un chico joven, o te dedicas a la minería o te marchas».

En el caso de Ramsahai Meena, el paciente de silicosis, esa opción lo ha dejado indigente y con dificultades para inhalar.

Es uno de los pocos mineros que han podido optar a un subsidio del gobierno para cubrir unos costes médicos superiores a 60 euros mensuales, la mitad de los ingresos de un trabajador medio. Pero no es suficiente.

«Todo lo que gano lo destino a estas medicinas que debo tomar a diario solo para vivir», afirmó el esquelético Ramsahai.

Su padre era minero y murió tosiendo. Cuando le pregunté si instaría a su hijo de 16 años, todavía estudiante, a dedicarse a la minería, Ramsahai asintió.

«No escribas demasiadas cosas malas sobre la minería», dijo casi asfixiado. «Es el único medio que tenemos para comer».

Este artículo se publicó originalmente en la página web de la National Geographic Society dedicada al proyecto Out of Eden Walk. Explora la página aquí.

Paul Salopek ha ganado dos premios Pulitzer por su labor periodística cuando era corresponsal del Chicago Tribune. Síguelo en Twitter @paulsalopek.

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