Historia

Cuando la geografía no es sagrada en el mundo de los mapas ilustrados

Un nuevo libro nos muestra la tradición de la cartografía a mano, normalmente modificada y divertida, pero siempre colorida.

Por Greg Miller

Los mapas en la galería anterior representan una forma infravalorada de arte visual: los mapas ilustrados. Son mapas diseñados para que te sumerjas en ellos y tratar de venderte algo, ya sean unas vacaciones tropicales, una marca de bourbon o una versión del "sueño americano".

Los mapas ilustrados fueron muy populares en Estados Unidos desde la década de 1920 hasta 1960, según explica Stephen Hornsby, profesor de geografía de la Universidad de Maine y autor de un nuevo libro llamado "Picturing America: The Golden Age of Pictorial Maps" ("América en imágenes: la edad de oro de los mapas ilustrados). "Suponen una manifestación del enorme dinamismo de la cultura popular americana", explica Hornsby.

Muchos de los mapas que aparecen en su libro fueron elaborados por empresas e impresos en pósters y folletos como medio de publicidad. Otros fueron hechos por las juntas turísticas estatales y cámaras de comercio locales para intentar atraer a visitantes y negocios a sus áreas. Mientras tanto, otros se pintaban para las delicias de los escolares y para despertar su interés por los pueblos y lugares lejanos.

Algunos son geográficamente precisos, otros sacrifican la geografía por el bien de la simplicidad o para transmitir una idea. El mapa de 1947 en primera posición, titulado "el mapa de Estados Unidos tal y como lo ven los californianos", comprime el este y el centro de Estados Unidos y mete a la mayor parte del país dentro de los límites de la ciudad de Los Ángeles. Una destacada flecha amarilla conecta la ciudad de Nueva York con el Estado del Sol, que presume de "casi 320 kilómetros agradables y fáciles de recorrer".

Un hombre del tiempo angelical y un sol gigante (en el detalle superior) vigilan California, que ha incorporado varias atracciones emblemáticas de otros lugares, incluyendo las cataratas del Niágara, el Gran Cañón y el monte Everest.

Mientras tanto, una flecha negra ondulada con la inscripción "17,000 dangerous miles" ("27.000 peligrosos kilómetros") apunta hacia Florida, un pantano negro plagado de esqueletos, un cocodrilo devorador de hombres y —todavía más extraño— un esquimal con un pingüino.

Este tipo de bromas son comunes en los mapas ilustrados. "Son una gran diversión", afirma Hornsby. "Reflejan el orgullo en la comunidad y el alegre optimismo tan común entre los estadounidenses, que es muy atrayente". 

El amor de Hornsby por los mapas ilustrados tiene sus raíces en su infancia. Su familia vivió en Ceilán (ahora Sri Lanka) debido a que su padre sirvió en las fuerzas aéreas británicas, que tenían una base allí. La madre de Hornsby, profesora, tenía un mapa ilustrado de la isla que había sido dibujado por el influyente artista gráfico británico, MacDonald Gill. El mapa estaba magníficamente decorado con imágenes de leopardos, elefantes y otros animales. Coloridos barcos llenan las aguas alrededor de la costa de la isla. "Me fascinaba todo ese imaginario", explica Hornsby.

Los mapas ilustrados no eran un tema serio de estudio para un estudiante de grado de geografía, así que, ademas de coleccionar unos cuantos, Hornsby tuvo de que dejar de lado su interés mientras estudiaba su carrera. Un año sabático en 2013 le dio la oportunidad de volver a ellos y de realizar la investigación para este libro.

En él, realiza un perfil de Gill y de otros influyentes artistas, y elabora una crónica del apogeo y la decadencia de la cartografía ilustrativa, que según él comenzó durante la década de 1920 y alcanzó su cenit creativo en la América de mediados del siglo XX. "De alguna forma, reflejan el surgimiento de los Estados Unidos como potencia mundial", explica. "La economía estadounidense se estaba acelerando y había mucho dinero para publicidad procedente del comercio y la industria".

Al mismo tiempo, según Hornsby, el trabajo de ilustradores europeos como Gill y el movimiento Art déco, dejaron una impresión sobre los diseñadores estadounidenses. 

Los mapas ilustrados continuaron elaborándose durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial (puedes ver un ejemplo de uno de los muchos mapas de la Segunda Guerra Mundial en la imagen superior). Pero para la década de 1960, la fotografía tomó el campo de la publicidad en Estados Unidos, y muchos de los ilustradores más conocidos por sus mapas estaban acercándose al fin de sus carreras. Aunque algunos cartógrafos y artistas todavía realizan mapas ilustrados maravillosos, el género nunca recuperó su popularidad de mediados de siglo.

En la galería de arriba puedes ver una pequeña muestra de entre los más de 150 mapas del libro de Hornsby, que es en sí mismo una pequeña muestra de los miles de mapas que alberga la Biblioteca del Congreso, entre otras. "El libro es solo la punta del iceberg", dice Hornsby.

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