Historia

El Panóptico: ¿una prisión perfecta o ataque a la intimidad?

Por Redacción National Geographic

11 de diciembre de 2012

El panóptico es un modelo de prisión ideado por el filósofo alemán Jeremy Bentham, en 1791. Su nombre viene de la raíz griega “verlo todo” (pan- opticón), y como su propio nombre indica, se basaba en una construcción circular opaca por su cara exterior y transparente por su zona interior, de forma que, colocando una torre de vigilancia en medio, se podría vigilar a todos los presos a la vez con un mínimo consumo económico y personal.

La peculiaridad de este sistema consiste en que la torre de guardia estaría tapada con celosías de forma que el que esté en su interior vería fuera mientras que los presos no sabrían si hay alguien vigilándoles o no.

El planteamiento parece básico, de hecho se aplicó en muchas prisiones posteriores como la Cárcel Modelo de Madrid, en la Cárcel de Caseros de Buenos Aires (Argentina) y en la Penitenciaría de Lima (Perú). El problema de este modelo surge en el momento en que se plantean los efectos sobre los reclusos y la “humanidad” del encierro.

En estos modelos de presidio, el reo tiene una presencia omnisciente que no le quita el ojo de encima, lo que hace que se deshumanice, teniendo en todo momento una sensación de ser observado, llegando a crearle trastornos de conducta.

Esta idea de presidio, ha sido reflejada de una u otra manera por muchos autores, por ejemplo George Orwell en su 1984, critica a un sistema basado en un Gran hermano que lo ve todo, y los ciudadanos, en todo momento son controlados por este. Foucault, en “Vigilar y Castigar” habla de que la sociedad es un auténtico panóptico de Bentham

Más de 3000 cámaras velan por tu seguridad. El Gran Hermano ha llegado

Pese a que parezca una ironía, la sociedad moderna, converge en muchos puntos con las teorías de Bentham, Orwell o Foucault, pues sólo el metro de Madrid cuenta con 3000 cámaras de seguridad, mientras, en el Paseo del Prado de la capital española, seríamos filmados por uno de estos aparatos cada 20 metros, y lo peor de todo, es que muchos de estos sistemas no tienen ni autorización legal ni el cartel de advertencia que están obligados a colocar al lado del aparato…

Si se consulta a la Agencia de Protección de Datos (APD) de Madrid, estos nos comunicarán que no tienen un censo real de las cámaras que nos controlan día a día, ya que, en muchas ocasiones no están registradas, estando colocadas de una forma ilegal, y en muchos casos, difundiendo sus imágenes sin el consentimiento de las personas vigiladas.

En total según una estimación de la APD podríamos encontrarnos con 20000 ojos “velando por nuestra seguridad”, lo que hace que irónicamente estemos sacrificando sin saberlo en muchas ocasiones, y con nuestro consentimiento en otras, nuestras libertades individuales en pro de una “seguridad controlada” que en demasiados casos, nos aporta una “sensación de protección” y poco mas… El debate queda abierto ¿Seguridad o el 2013 será el próximo 1984?
 

Seguir leyendo