De las redadas policiales a la cultura pop: la historia del 'drag' moderno

Las drag queens actuales hunden sus raíces en los bailes clandestinos organizados por artistas negros a finales del siglo XIX.

Por Emily Martin
Drags en el carnaval en Río de Janeiro

Personas vestidas de drag celebran el Carnaval en Río de Janeiro, Brasil, en 1980. Antes de que el drag formara parte de la corriente cultural dominante, floreció en bailes de drag que se celebraban en secreto para evitar la persecución.

Fotografía de Bruno Barbey, Magnum

Antes de que las drag queens compitieran por una corona y el título de America's Next Drag Superstar en el programa RuPaul's Drag Race (ganador de un Emmy) el drag surgió de dos mundos separados: los imitadores femeninos en el cine mudo y el teatro popular, y los bailes underground de drags que formaban parte de la vibrante subcultura LGBTQ a finales del siglo XIX y principios del XX.

Debido al estigma que rodea al drag, gran parte de su historia es confusa. Pero muchas drag queens modernas atribuyen a los bailes de drag queens (o drag balls, en su voz  inglesa) el verdadero origen de su arte. Estas competiciones, celebradas en secreto, fueron iniciadas por artistas negros y latinos, entre ellos uno que se considera la primera "drag queen" de la historia.

Esto es lo que hay que saber sobre la historia del drag.

RuPaul Andre Charles (conocido simplemente como RuPaul por millones de fans) lleva una falda de hierba sobre la cabeza durante una sesión de fotos. RuPaul, quizá la drag queen más famosa del mundo moderno, ha ganado una docena de premios Emmy por su serie de televisión RuPaul's Drag Race.

Fotografía de Al Clayton, Getty Images

¿Cómo empezó el 'drag'?

Algunos historiadores creen que la historia del drag se remonta al teatro de la antigua Grecia y Roma, donde los hombres interpretaban personajes femeninos. Simon Doonan, autor de Drag: The Complete Story, escribe que la suplantación femenina también formaba parte del teatro kabuki en Japón y de las representaciones de la ópera de Pekín en China en los siglos XVII y XVIII respectivamente.

William Shakespeare también fomentó el drag en el teatro isabelino, e incluso lo utilizó como argumento principal cuando Viola se disfraza de Cesario en Noche de Reyes.

Pero otros historiadores sostienen que los verdaderos orígenes del drag son algo más recientes. Lady J, una artista drag con un doctorado en musicología centrado en la historia del drag, sitúa su debut en la Inglaterra victoriana de 1860, cuando Ernest Boulton, del dúo Boulton and Park, describió su acto de travestismo como "drag", el primer uso conocido del término. Algunas versiones sugieren que se inspiró en las enaguas que llevaban los hombres y que se arrastraban por el suelo mientras actuaban (to drag en inglés se traduce como "arrastrar" o "desplazar").

Por la misma época, en Estados Unidos, las imitadoras protagonizaban espectáculos de juglares racistas, en los que los actores, en su mayoría blancos, vestían de negro para representar estereotipos raciales de los afroamericanos. Un personaje común en estos espectáculos de juglares era un yaller gal, o un hombre vestido como una mujer negra de piel clara, dice Lady J.

A medida que el teatro popular evolucionó hacia el estilo vodevil en la década de 1880, esas representaciones pasaron a emular a glamurosas mujeres blancas con cinturas delgadas y maquillaje elegante, tal vez representadas mejor que nadie por Julian Eltinge, una superestrella del cine mudo.

Pero incluso cuando la suplantación femenina estaba de moda en la cultura popular, surgía en Estados Unidos una subcultura de las mencionadas fiestas drag balls, y eso se debe en parte a la primera autodenominada "reina del drag" o "queen of drag", en inglés.

Vanity Legend posa en un baile drag celebrado en Nueva York en 1988. Los bailes de drags, en los que los artistas compiten entre sí, se remontan a finales del siglo XIX y fueron organizados por primera vez por miembros negros y latinos de la comunidad LGBTQ.

Fotografía de Catherine McGann, Getty Images
Izquierda: Arriba:

Una artista posa durante un baile drag en Harlem en 1988. El barrio neoyorquino es donde floreció la escena de los bailes de salón.

Derecha: Abajo:

Mardi Gras en 1974. Aunque la mayoría de los artistas drag modernos atribuyen a las drag balls los orígenes de su forma de arte, otros afirman que las raíces del drag se remontan realmente a los imitadores femeninos que han formado parte de las tradiciones teatrales durante siglos.

fotografías de Catherine McGann, Getty Images

Anthony Truly, travesti, dirige una clase de baile en un gimnasio de Nueva York en 1997.

Fotografía de Inge Morath, Magnum

¿Quién fue la primera 'drag queen'?

Quedan pocos vestigios de los primeros bailes de drags porque participar en ellos era muy arriesgado debido a los estigmas sociales y de género.

Pero Lady J afirma que los bailes de drags se deben en gran parte a artistas negros y latinos. Excluidos o impedidos de ganar concursos celebrados para drags blancos e imitadores femeninos, los artistas drag negros empezaron a organizar sus propios concursos.

Algunos estudiosos creen que las galas anuales celebradas en el barrio neoyorquino de Harlem allanaron el camino a finales de la década de 1860. Pero otros sostienen que las fiestas de baile de William Dorsey Swann en Washington D.C. son la primera prueba concreta que tenemos de los bailes de drags.

Nacido como esclavo en 1858 en Maryland, Swann empezó a organizar bailes de drags ya en 1882. También fue el primero de la historia en describirse a sí mismo como "reina del drag", precursor de la drag queen moderna.

La historia de Swann salió a la luz en 2005, cuando Channing Joseph, escritor e historiador, encontró un informe de 1888 en The Washington Post sobre una redada policial en casa de Swann. El informe decía que los invitados de Swann llevaban vestidos de satén y tocados y probablemente competían en un cakewalk, un baile parecido al vogue o voguing que los esclavizados habían inventado para imitar a los dueños de las plantaciones. Swann intentó impedir la entrada de la policía, lo que, según escribe Joseph, permitió que algunos invitados escaparan antes de ser detenidos.

Estas fiestas se habían estado celebrando en secreto durante años, con invitaciones susurradas entre los hombres, cada uno de los cuales se enfrentaba a la posibilidad de ser arrestado por cargos relacionados con la prostitución o la homosexualidad. Como escribió Joseph en un ensayo de 2020 para The Nation, la casa de Swann también había sido asaltada en 1887, y él también había cumplido una corta condena en la cárcel en 1882 después de que lo sorprendieran robando artículos para fiestas.

Swann y sus drag balls también fueron pioneros en otro sentido: como defensores del derecho de reunión de la comunidad queer. Swann no sólo intentó luchar contra el arresto de 1888, sino que en 1896 escribió al presidente Grover Cleveland para pedir el indulto, que le fue denegado.

El imitador de vodevil francés Robert Bertin lleva un vestido ornamentado para su personaje de Anna Thibaud, cantante de ópera.

Fotografía de Lyon Bioletto, ARCHIVIO GBB, CONTRASTO, Redux

Dos miembros de un grupo LGTBQ posan durante el Festival por la Libertad de Gays y Lesbianas de 1995 en Washington D.C. El festival es el origen de las celebraciones del orgullo de la capital que se celebran anualmente en junio.

Fotografía de Mark Reinstein, Corbis via Getty Images

El legado de las drag balls

Los bailes de drags empezaron a florecer en Nueva York en pleno Renacimiento de Harlem, a principios del siglo XX, como se recoge en la autobiografía de Langston Hughes de 1940. Esto evolucionó hasta convertirse en la comunidad de bailes de salón de Harlem, retratada en el documental de 1990 Paris is Burning.

Los bailes de drags siguen celebrándose en todo el mundo, y sus efectos repercuten no sólo en la cultura drag, sino también en la cultura dominante. Por ejemplo, el vogue se convirtió en la base de la exitosa canción de Madonna del mismo nombre, y la popular frase de Mae West "¿Por qué no subes a verme alguna vez?" procede del cómico drag Bert Savoy, dice Lady J. Además, la jerga moderna adaptó muchos términos usados originalmente en los bailes, como "yas" (en lugar de "yes" para decir sí) y "shade" (usado como "sombra" para transmitir una sutil animadversión hacia algo o alguien).

Y el legado de algunas drag queens sigue vivo, sobre todo el de Swann: Recientemente, las autoridades de D.C. volviveron a dedicar una calle a este icono.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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