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El clima cambiante del café colombiano

En la provincia colombiana de Caldas, las familias de pequeños productores de café viven bajo las amenazas del cambio climático, una población caficultora cada vez más envejecida y el éxodo de los jóvenes a las ciudades. Pero aún hay esperanza.

ESCRITO POR JACK NEIGHBOUR

FOTOGRAFÍA DE RENA EFFENDI

LEGAR LA TRADICIÓN CAFETERA

Alba María, matriarca de una familia multigeneracional de caficultores de Caldas, Colombia, selecciona minuciosamente las cerezas más maduras para producir su café arábica de excelente calidad. Una visión cada vez más amplia del mundo lleva a los jóvenes a mudarse a las ciudades en busca de mejores oportunidades laborales. No obstante, Alba María conserva la esperanza de que la seguridad financiera que le aporta el Programa AAA Sustainable Quality de Nespresso contribuirá a que su hija continúe con la larga tradición caficultora de la familia.

FOTOGRAFÍA DE RENA EFFENDI

PROTEGER EL SUSTENTO FAMILIAR

Para Alba y su familia, el cultivo de café define su forma de vida. El arábica tiene una gran importancia cultural y simboliza un legado emocional por el que la tradición y la pasión pasan de generación en generación. Pero se trata de un equilibrio delicado, ya que el café debe seguir siendo una forma de vida viable para sacar adelante a las familias, y una mala cosecha puede llegar a dejarles sin ingresos durante medio año. Al participar en programas de apoyo como el AAA de Nespresso, las caficultoras como Alba cuentan con un seguro a medida para sus cosechas que les otorga una compensación si pasa lo peor. Este tipo de planes forman parte de una serie de soluciones de apoyo continuado diseñadas para que los caficultores puedan modernizarse sin que la artesanía pierda parte de su alma.

FOTOGRAFÍA DE RENA EFFENDI

LOS JÓVENES CONTINÚAN LA TRADICIÓN

El marido de Alba muestra de cerca a su joven nieta los racimos de cerezas de café. Tienen 7.200 cafetos en su finca de Caldas, los mismos que Alba heredó de sus abuelos y que, a su vez, piensa legar a su hija. El cultivo de café es una vocación que resulta cada vez más segura a nivel financiero, lo que sumado a su condición de herencia cultural puede animar a las generaciones más jóvenes, como la de la nieta de Alba, a tomar las riendas y perpetuar las tradiciones de sus antepasados.

FOTOGRAFÍA DE RENA EFFENDI

TRABAJAR POR UN FUTURO MÁS SEGURO

En Aguadas, en la zona alta de las montañas andinas, al norte de Caldas, Don Fabio y su mujer, Maria Lindelia, también dedican su vida a cosechar un café excepcional. Están entre los 1.500 miembros de la cooperativa de caficultores de Aguadas que han decidido trabajar con Nespresso para poder vivir cómodamente cuando ya no puedan seguir trabajando en sus campos. Un fondo de pensiones colectivo se asegura de que conserven ingresos al jubilarse tras toda una vida de duro trabajo.

FOTOGRAFÍA DE RENA EFFENDI

EN AGUADAS, EL CAFÉ ES MOTIVO DE CELEBRACIÓN

En la localidad andina de Aguadas, sumida en la niebla, el café de las fincas que rodean las montañas se recolecta y entrega conjuntamente a la cooperativa local usando una forma de transporte muy especial: los autobuses chiva. Cuando llegan cargados de familias con su café, estos vehículos tradicionales pintados de vivos colores reflejan el estado de ánimo del pueblo. La llegada de las chivas se vive como una fiesta, un símbolo de vida y vitalidad, una oportunidad única para ponerse al día con los amigos que viven algo más alejados de la población.

FOTOGRAFÍA DE RENA EFFENDI

EL ARTE DEL CAFÉ DE CALIDAD

Los coloridos autobuses chiva son muy habituales en la provincia de Caldas. Este tipo de vehículos son como galerías de arte itinerantes, decorados con murales de vivos colores que suelen mostrar cierto simbolismo religioso, con figuras de Jesús, los ángeles, los santos o la Virgen María en la parte de atrás para proteger a las familias y su cargamento de café.

FOTOGRAFÍA DE RENA EFFENDI

EL FUTURO SE CONSTRUYE CON MUCHAS MANOS

Un cambio positivo echa raíces en el ondulado y verde paisaje de Caldas, a medida que los esfuerzos colaborativos entre Nespresso y los caficultores comienzan a proteger el futuro de esa bebida que da los buenos días al mundo cada mañana. Donde antes un episodio de mal tiempo podía echar por tierra el trabajo de un año, los planes de seguros garantizan que los caficultores reciben una compensación económica por todo su esfuerzo y dedicación. Es menos probable que las generaciones más jóvenes se vayan de la zona en busca de una vida mejor si descubren que pueden tener un futuro perpetuando una renacida tradición. Recibirán este legado de sus padres, que pueden retirarse tranquilos sabiendo que dejan en buenas manos el trabajo al que han dedicado su vida. Sigue leyendo más historias del café.

FOTOGRAFÍA DE RENA EFFENDI

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