Medio Ambiente

Los niños que viven cerca de parques nacionales gozan de mejor salud

Un nuevo estudio determina que las áreas protegidas benefician a sus residentes en el mundo en vías de desarrollo. Jueves, 4 Abril

Por Stephen Leahy

«Hemos distribuido 34.000 kilogramos de comida en las comunidades circundantes del parque», afirmó Gregory Carr, presidente del parque nacional de Gorongosa, Mozambique, en el sudeste de África. Hace más de dos semanas, el ciclón Idai devastó la región central del país, así como los vecinos Malaui y Zimbabue, y mató a más de 700 personas. También dejó a 1,8 millones de personas necesitadas de asistencia vital, según el último informe de la ONU.

El ciclón destrozó ciudades y aldeas enteras, y arrasó decenas de miles de hectáreas de terreno agrícola en la víspera de la siguiente cosecha. Las crecidas aún cubren más de 2.500 kilómetros cuadrados.

Menos de 48 horas después de la llegada del ciclón Idai, cientos de guardas del parque de Gorongosa y el resto del personal acudieron al rescate de los aldeanos y les llevaron comida y asistencia médica. «Fuimos los primeros auxilios y ayudamos a comunidades remotas que pocos conocen», afirmó Carr en una entrevista desde Gorongosa.

El parque trabaja con miles de agricultores y ganaderos de la región, posee almacenes de alimentos y pudo repartir la comida sin necesidad de ayuda externa. Sin embargo, el nivel del agua sigue siendo alto. «La plataforma de observación del parque, que llamamos Hippo House, está a 3,6 metros sobre el suelo y sigue sumergida», contó. Con la mayoría de las carreteras inundadas, la comida se ha entregado en canoa y helicóptero.

Según Carr, los parques nacionales y las áreas protegidas deberían ser los mejores amigos de las comunidades locales. «Las granjas cercas de Gorongosa tienen más polinizadores, más humedad, menos calor y son más productivas», explicó.

Y ante las duras consecuencias del cambio climático en África, los parques pueden ser de gran ayuda. Por ejemplo, el gobierno de Mozambique está sopesando fundar un área de conservación de humedales al sur del parque para moderar los efectos del siguiente ciclón absorbiendo y reteniendo más agua. «Los habitantes de esa zona tendrán los derechos exclusivos de pesca y otras actividades sostenibles, pero se les otorgarán derechos territoriales en tierras más altas para garantizar su seguridad», explica Carr, que está colaborando con el gobierno en este proyecto.

Aunque el parque nacional de Gorongosa tiene el objetivo explícito de mejorar la vida de sus vecinos e invierte gran parte de sus recursos en ese fin, muchos parques tienen beneficios reales para las comunidades que viven en un radio de 10 kilómetros, según un nuevo y exhaustivo estudio publicado el miércoles en la revista Science Advances. Los investigadores analizaron datos de 603 áreas protegidas en 34 países en vías de desarrollo y determinaron que los niños que viven cerca de áreas protegidas o donde se permite a los residentes un uso sostenible de las tierras vivían en hogares más prósperos y sanos que los que viven más lejos de zonas de conservación.

Los parques que prohibían el acceso de las personas —denominados «parques fortaleza»— no aportaban los mismos beneficios. Sin embargo, el estudio determinó que no existen pruebas de efectos negativos específicos en dichos niños.

Según Drew Gerkey, coautor del estudio y antropólogo de la Universidad del Estado de Oregón, se ha debatido durante mucho tiempo sobre si las áreas protegidas benefician a los pueblos indígenas y locales. «Me sorprendió gratamente observar los resultados positivos del estudio», afirmó Gerkey.

Los niños que viven cerca de áreas protegidas con turismo tenían niveles de riqueza un 17 por ciento mayores y probabilidades de pobreza un 16 por ciento inferiores que aquellos que viven en hogares similares más lejos. Los niños de menos de cinco años que vivían cerca de áreas protegidas de usos múltiples con turismo tenían relaciones estatura-edad un 10 por ciento mayores y tenían un 13 por ciento menos de probabilidades de sufrir retrasos en el crecimiento.

El estudio concluyó que estos hallazgos sugieren que reservar zonas protegidas para la fauna silvestre y la conservación cultural es una medida que podría utilizarse para abordar problemas como la pobreza global o la mala salud.

Según Gerkey, el siguiente paso consistirá en examinar las circunstancias específicas de estas áreas protegidas para comprender qué funciona para los residentes y la biodiversidad.

El Northern Rangelands Trust en Kenia está haciendo exactamente eso con un nuevo modelo de áreas de conservación comunitarias. Son organizaciones con base comunitaria creadas para mantener la gestión de terrenos de propiedad comunitaria en interés de los medios de subsistencia locales.

Actualmente, el Trust está integrado por 39 áreas de conservación que ocupan 42.000 kilómetros cuadrados de las regiones septentrional y costera de Kenia, con unos 320.000 habitantes pertenecientes a 18 grupos étnicos diferentes.

Esta región fue infame por el conflicto y la caza furtiva, pero ahora se centra en el desarrollo comunitario vinculado a la protección de su fauna silvestre y sus paisajes.

Ante los pronunciados descensos de la biodiversidad —pérdida de plantas, animales, aves, insectos y otras especies— se necesitará proteger más áreas terrestres y marinas. «No cabe duda de que la pérdida continua de biodiversidad menoscaba el bienestar humano. Todos sufrirán, pero sobre todo los pobres», contó Robert Watson, director de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés) a National Geographic el año pasado.

Gobiernos de todo el mundo pretenden aumentar el tamaño y la cantidad de áreas protegidas para cumplir los objetivos establecidos en el Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU. Asimismo, también tienen el Objetivo de Desarrollo Sostenible de reducir la pobreza a la mitad para 2030.

Según Gerkey, el incremento de las áreas protegidas y su gestión adecuada tienen el potencial de reducir la pobreza, mejorar la salud humana y proteger a las comunidades de las consecuencias del cambio climático.

El parque nacional de Gorongosa acepta donativos para destinarlos a las actividades de socorro a las víctimas del ciclón.

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