Medio Ambiente

El gas natural no detiene el cambio climático

Por Redacción National Geographic

23 de marzo de 2012

Aunque el gas natural arde de forma más limpia que el carbón, un nuevo estudio afirma que si se reemplazaran todas las centrales eléctricas de carbón por gas natural, la reducción del calentamiento global durante este siglo sería mínima.

«Hay múltiples razones para preferir el gas natural, pero el cambio climático no es una de ellas», afirma el físico Nathan Myhrvold, director del nuevo estudio.

¿La razón? La cantidad de dióxido de carbono existente es tan grande, y el tiempo que permanece en la atmósfera tan largo, que incluso un cambio drástico hacia un sistema de generación eléctrica sin carbón no impediría que las temperaturas siguieran subiendo durante los próximos cien años. Al cambiar de carbón a gas natural solo se reduciría el calentamiento global en un 20 por ciento, mientras que si adoptáramos energías renovables o nucleares, el calentamiento podría disminuir entre dos tercios y tres cuartos.

Con este nuevo estudio, Myhrvold ha marcado una nueva dirección. El ex director técnico de Microsoft y fundador de Microsoft Research, también ha estudiado cosmología con Steven Hawking y publicado estudios científicos sobre dinosaurios, incluyendo uno sobre heces fosilizadas. En la actualidad, Myhrvold dirige una empresa llamada Intellectual Ventures y es el coautor de Modernist Cuisine, una colección de seis tomos sobre cocina.

Myhrvold siempre se ha interesado por el cambio climático y en su nuevo estudio se unió al investigador Ken Caldeira, del Instituto Carnegie para la Ciencia de Stanford, California (Estados Unidos), para comparar alternativas a las centrales eléctricas de carbón.

Ambos científicos se preguntaron por los efectos que tendría en el clima si se cambiara el carbón por otra opción. «Descubrimos que nadie lo había hecho, al menos no de forma sistemática», afirma Myhrvold, «así que decidí hacerlo yo mismo».

Probando alternativas

Actualmente, el mundo cuenta con suficientes centrales eléctricas de carbón como para producir un teravatio de electricidad, el equivalente a que los siete mil millones de personas del planeta utilizaran dos bombillas de 75 vatios al mismo tiempo.

En su estudio, publicado en febrero en Environmental Review Letters, Myhrvold y Caldeira analizaron el cambio de un teravatio de plantas de carbón por paneles solares, energía eólica, nuclear u otras opciones, y probaron los efectos de llevar a cabo la transición en un solo año o en 100.

«Dimos con resultados contrarios a lo que esperábamos», afirma Myhrvold.

«Reducir en dos o tres veces las emisiones apenas tiene efecto», señala. Para reducir de forma significativa el calentamiento este siglo, añade, «habría que reducir drásticamente las emisiones, en diez o veinte veces».

Si en el transcurso de 40 años todas las centrales de carbón pasaran al gas natural, generando la mitad de gases de efecto invernadero por vario-hora de electricidad, disminuiría el calentamiento global, pero en un pequeño porcentaje. El estudio calculó la evolución del calentamiento en un escenario con gas natural, lo que dio como resultado temperaturas entre 17 y 25 por ciento más bajas que si se siguiera con carbón.

Sin embargo, la reducción del calentamiento fue más radical al cambiar a energías como la nuclear, eólica o solar. La reducción del aumento de temperatura fue de entre 57 y 81 por ciento.

En realidad, el mundo se enfrenta a un reto todavía más difícil que el señalado por el estudio, que da por hecho que el consumo futuro de electricidad se mantendrá a los niveles actuales. Sin embargo, casi todos los pronósticos indican que la demanda aumentará en el próximo siglo.

«Es un poco deprimente», admite Myhrvold, aunque «es importante que entendamos la dimensión del problema».

Los resultados sorprendieron a Caldeira, que está especializado en cambio climático y ha estudiado cómo el dióxido de carbono de los combustibles fósiles permanecerá en la atmósfera durante mucho tiempo.

Caldeira ve los resultados como un test de Rorschach, que tendrá dos posibles lecturas. «Podemos decir que tenemos que reducir las emisiones, y hacerlo, o suspirar y rendirnos».

Defensa del gas natural

Es habitual escuchar las ventajas que ofrece el gas natural. La American Clean Skies Foundation, organización que defiende el uso de gas natural, fue fundada por Aubrey McClendon, presidente ejecutivo de Chesapeake Energy, que es la segunda mayor compañía productora de gas natural de Estados Unidos.

Patrick Bean, consejero energético de American Clean Skies Foundation, no encontró errores en los resultados del estudio, pero afirmó que el gas natural puede ser una gran ayuda a pesar de todo.

El estudio se centro en varios posibles sustitutos del carbón, uno por uno, pero lo que «realmente necesitamos es una combinación» de distintas fuentes, señaló, añadiendo que las energías eólica y solar siguen siendo muy caras.

Teniendo en cuenta «las limitaciones económicas y políticas», el gas natural sigue teniendo un papel importante a la hora de buscar fuentes limpias, afirmó Bean.

Según Caldeira, sea cual sea nuestra fuente de energía, «la conservación y la eficiencia son esenciales. El problema será mayor si derrochamos energía».

Este artículo forma parte de un especial sobre energía. Para más información, ir a The Great Energy Challenge.

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