Medio Ambiente

La energía solar lleva agua, luz y alimento a África occidental

Por Redacción National Geographic

24 de septiembre de 2015

En los círculos internacionales está muy extendida la idea de que los motores diésel son la herramienta más rentable para llevar agua y electricidad a las aldeas.

Sin embargo, Robert Freling, director ejecutivo de Solar Electric Light Fund (SELF), ha demostrado que la energía solar puede ser mucho más económica. Exhibit A es el proyecto de SELF para Benín, un pequeño país de África Occidental.

En 2007, esta organización no gubernamental llevó a cabo un ambicioso plan para instalar un sistema de riego por goteo alimentado por energía solar en Dunkassa y Bessassi, dos aldeas rurales situadas en el norte de Benín. Con el fin de llevar agua para el cultivo, el proyecto combina dos tecnologías, energía solar y riego por goteo, que rara vez se han utilizado juntas.

La idea del proyecto surgió dos años antes, cuando Freling recibió la llamada de Mamoudo Sétamou, un profesor de agronomía de la Texas A&M University-Kingsville. Sétamou, que creció en Benín y había visitado recientemente la zona, estaba sorprendido por la falta de electricidad en esas aldeas. Sétamou había oído hablar de un proyecto de energía solar que SELF había llevado a cabo en unos pueblos nigerianos y decidió contactar con Freling.

Escala de prioridades

La llamada de Sétamou funcionó, pero el resultado no fue el que esperaba. Cuando los agentes de SELF llegaron a Benín, comprobaron que la falta de electricidad no era la primera necesidad de estos pueblos: los seis meses de estación seca hacen que no haya vegetales ni cereales durante la mayor parte del año, lo que provoca enfermedades y malnutrición, especialmente en los niños.

«La falta de alimentos era su primera necesidad», afirmó Freling en su oficina de Washington D.C., donde hay una gran variedad de lámparas alimentadas por energía solar y fotos de sí mismo con Bill Clinton y el Dalai Lama. «Ocupaba el primer puesto en la lista de prioridades».

De este modo, en lugar de empezar con la electricidad, SELF desarrolló un proyecto para instalar sistemas de irrigación solar, que permitirían a las mujeres de estas aldeas cultivar hortalizas y frutas para la venta y el consumo propio.

A diferencia del riego por aspersión, que rocía el agua en el aire, el riego por goteo se basa en la gravedad para sacar agua de un depósito a través de un sistema de tuberías y llevarla directamente a la raíz de las plantas. La mayoría de las aplicaciones, sin embargo, se basan en generadores diésel para bombear el agua.

Según Freling, siempre pensó en un sistema de riego por goteo alimentado por energía solar, aunque no sabían si ambos elementos funcionarían juntos, y si sería rentable.

Basándose en un proyecto de irrigación con motores diésel utilizado en Senegal y Nigeria, los ingenieros desarrollaron un prototipo solar que llamaron Solar Market Gardens. En Bessassi, una bomba solar lleva agua desde un arroyo para llenar el depósito de riego; en Dunkassa, el agua es bombeada desde el suelo. Las bombas funcionan con más fuerza cuando la necesidad es mayor, cuando el sol más calienta y seca el terreno.

El proyecto ha sido un éxito económico y tecnológico. Cada uno de los tres sistemas de riego por goteo con energía solar produce una media de 1,9 toneladas de productos al mes, que incluyen tomates, quingomboes, pimientos, berenjenas, zanahorias y amarantos. Tuvieron un coste de 25000 dólares, que de acuerdo con SELF se habrán amortizado en 2 ó 3 años.

¿Habrían sido los motores diésel una opción más económica? Esta cuestión ha sido zanjada. Un estudio de 2001 publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences comparaba el riego por goteo con energía solar de Benín con los sistemas con generadores de gasolina, diésel y keroseno (la directora del estudio, Jennifer Burney, trabajó en el proyecto de SELF y forma parte de los exploradores emergentes de National Geographic). A pesar de que el coste general del sistema solar es mucho mayor, el estudio afirma que, con el tiempo, es un sistema más competitivo en términos de costes. Debido a que el precio del combustible sigue aumentando, y disminuye el de la tecnología solar, los autores creen que los sistemas de riego por goteo serán todavía más económicos.

«Si buscamos menores costes generales, acudiremos al diésel», señala Freling.

«Pero es un error. Nos encontraremos con la subida del precio del combustible, habrá que cambiar piezas, pagar reparaciones… Al final las ventajas desaparecerán y el coste será mayor».

Y eso sin tener en cuenta las ventajas ecológicas de la energía solar y las emisiones de gases de efecto invernadero de los motores diésel.

Planes de expansión

Tras el éxito obtenido en Dunkassa y Bessassi, la organización está tratando de ampliar el proyecto, llevando sus sistemas de riego a once aldeas más y buscando otro tipo de retos. Con la ayuda, en parte, de una beca de la iniciativa Great Energy Challenge de National Geographic, quiere instalar sistemas solares para llevar la electricidad a hogares, escuelas, clínicas y puestos de Internet. El proyecto forma parte del modelo solar de desarrollo integrado de la organización, que Freling espera llevar al mundo desarrollado.

La llamada de Mamoudo Sétamou cambió la vida en estas aldeas de Benín. Poco después de la instalación de los sistemas de riego, Sétamou visitó el país y descubrió los cambios por sí mismo. Un día vio a tres niños de unos cuatro años en la calle, y se sorprendió al no ver tripas hinchadas ni otros signos de malnutrición, a pesar de que estaban en temporada seca. Al acercarse vio que estaban comiendo zanahorias.

«De niño veía zanahorias en los libros», recuerda. «Es increíble cómo han cambiado las cosas».

Este artículo forma parte del especial sobre energía. Para más información, ir a The Great Energy Challenge.

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