Medio Ambiente

Los volcanes “durmientes” pueden despertarse más rápido de lo que se creía

Por Redacción National Geographic

4 de abril de 2011

Los “gigantes durmientes” del mundo pueden despertarse mucho más rápido de lo que se pensaba, según un nuevo modelo volcánico.

Los científicos creen que las cámaras magmáticas (o depósitos de roca fundida) que se encuentran por debajo de los volcanes inactivos están llenos de una pasta pegajosa y viscosa.

Para que un volcán se “despierte”, debe haber una cierta cantidad de magma, recientemente formado y muy caliente, que salga de las profundidades de la tierra para calentar esa pasta. 

De acuerdo con la teoría actual, el calor tardaría varios cientos de años, o incluso mil, en repartirse por toda la cámara y calentar que el fluido magmático lo suficiente para causar una erupción.

Sin embargo, un nuevo modelo, basado en dinámica de fluidos, muestra que el magma caliente de las profundidades se puede mezclar con esa pasta pegajosa y antigua mucho más fácilmente de lo que se creía, afirman los científicos.

"Ésa es una de las razones por las que el rejuvenecimiento puede suceder tan deprisa, ya que el transporte de material caliente que entra en el sistema magmático es mucho más eficiente de lo que se había imaginado antes”, indicó George Bergantz, coautor del estudio y geólogo de la Universidad de Washington.

Las erupciones de los volcanes reales dan razón al modelo

El equipo de investigadores comparó su modelo con dos erupciones reales: la del monte Pinatubo en Filipinas  en el año 1991 y la actual erupción del volcán de Sufière Hills (en la imagen), en Montserrat, dentro del Caribe Británico.

Los científicos analizaron la temperatura del magma de los dos volcanes, los tamaños de las cámaras, y otras características físicas para conseguir intervalos del tiempo aproximado que transcurre entre los primeros signos de aviso y las erupciones en sí mismas.

En el caso del Pinatubo, los investigadores descubrieron que la cámara magmática sólo necesitaba entre 20 y 80 días para reactivarse, a diferencia de los 500 años que estimaba la teoría convencional.

Aún así, el modelo no indica que los volcanes que se despiertan de nuevo tengan mayores probabilidades de sufrir erupciones peligrosas, avisó Bergantz.

"En realidad, no creo que esto cambie nuestro punto de vista al respecto”, explicó. “Muchos de los peligros asociados con un volcán inactivo que se despierta están más relacionados con corrimientos de tierra que con las erupciones”.

Asimismo, una cámara magmática recalentada no siempre acaba en erupción, indicaron los autores del estudio.

¿Son los goterones de magma ascendentes los que provocan la mezcla?

Este nuevo estudio debería atraer más atención a los volcanes que están, supuestamente, durmiendo”, según Michael Petronis, geólogo de la Universidad de Highlands en Las Vegas, Nuevo México, que no participó en la investigación.

Por lo general, “el hecho de que un volcán esté inactivo o no es, en realidad, discutible”, dijo Petronis.

"Si este modelo funciona, y se puede rejuvenecer una cámara magmática mediante una inyección de magma, se podría provocar una erupción cuando uno menos se lo esperase”.

El monte Pinatubo, por ejemplo, no había entrado en erupción nunca antes de hacerlo en 1991, cuando mató a un mínimo de mil personas.

Aunque Petronis considera que el modelo sigue “una buena línea de trabajo” en general, es posible que existan algunos puntos débiles, afirmó.

Por ejemplo, el estudio indica que el proceso de mezclado del magma es causado por flotabilidad, es decir, que un goterón caliente de magma que suba hasta el depósito puede trastocar por completo la pasta magmática.

Sin embargo, para Petronis, la teoría de la flotabilidad no es suficiente para explicar esta sólida mezcla.

"Para remezclar completamente la pasta, ese mecanismo no termina de funcionar del todo”, explicó Petronis. “Esa gota seguramente subirá, pero no va a remezclar todo el magma que le rodea, porque no puede estar a la temperatura suficiente para refundirlo todo”.

Asimismo, el estudio da por hecho que el nuevo magma que entra en la cámara llega en muchos impulsos, algo que aún no se ha probado, según Petronis, que recibió financiación este año del Comité para la Investigación y Exploración de National Geographic. (La National Geographic Society es propietaria de National Geographic News.)

"Hay muchas hipótesis diferentes acerca del modo en que entra ese material en la cámara”, dijo Petronis.

Aún se sabe muy poco sobre los “motores” de los volcanes

Bergantz, coautor del estudio, afirma que el nuevo modelo (publicado en el número de la semana pasada de la revista Nature) se basa en “una buena cantidad de presunciones razonables”.

Tan sólo es “un primer paso para interpretar un conjunto de procesos mucho más complicado” de los que aún se sabe muy poco, explicó.

“Al mirar un volcán, es como estar mirando el tubo de escape de un coche cuando lo que en realidad quieres ver es el motor. La mayoría de procesos están escondidos dentro de la corteza terrestre”.

Sin embargo, hay algunos sitios en la Tierra en que los volcanes están ligeramente inclinados hacia un lado, lo que permite a los científicos echar unos poco frecuentes vistazos a sus cañerías.

Bergantz, por ejemplo, está examinando un volcán de este tipo, descubierto recientemente en la provincia de San Juan, en Argentina.  "Por fin nos permite ver qué se esconde más abajo".

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