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Cinco destinos infravalorados de Asia Central

En la encrucijada entre el Este y el Oeste, la región de la Ruta de la Seda alberga joyas ocultas.

Por Toby Cox
Publicado 20 sept 2018 14:00 CEST
Tash Rabat
Los caballos vagan frente al Tash Rabat de Kirguistán, un antiguo monasterio convertido en pensión de la Ruta de la Seda.
Fotografía de Thomas Grabka, laif/Redux

Pese a sus ricas culturas y sus diversos paisajes, los países de Asia Central se agrupan de forma estereotípica como lugares ignorados y olvidados en su conjunto.

Pero la región alberga lugares innumerables famosos por su belleza natural, historias únicas y tradiciones arraigadas. Estos son cinco lugares que merecen ocupar un lugar en tu itinerario por Asia Central.

Almatý, Kazajistán

El Medeo, construido en 1972, es una pista de hielo donde han entrenado numerosos campeones de patinaje, aunque visitantes de todos los niveles pueden alquilar patines y entrar por el equivalente a unos pocos euros.
Fotografía de Olga Kolos, Alamy Stock Photo

En cualquier viaje a Asia Central, es probable que acabes en Almatý, Kazajistán, un gran centro de vuelos regionales. Los visitantes visitan los museos de la ciudad o se ponen un par de patines de hielo para visitar el Medeo, una pista de hielo a gran altura a las afueras de Almatý. La pista recuerda a un paraíso invernal: árboles cubiertos de escarcha, montañas nevadas, cielos azules y pop ruso completan el escenario mientras la gente se desliza sobre el hielo resplandeciente.

Cómo llegar: Para visitas de menos de 30 días en Kazajistán, no es necesario solicitar visado (más información sobre los visados aquí).  Puedes llegar al Medeo en bus o en taxi desde Almatý. Los precios de la pista varían, pero los adultos (de más de 24 años) pueden entrar por 1.800 tenges (4,25 euros) y alquilar patines por 1.000 tenges (2,36 euros).

Tash Rabat, Kirguistán

En las montañas de la provincia de Naryn, los edificios de piedra de 600 años de Tash Rabat siguen en buen estado pese a los duros inviernos de la región. Tash Rabat, que según se dice fue un monasterio, se convirtió en un caravanserai o pensión de la Ruta de la Seda. Los encargados oficiales, que viven en los alrededores, abrirán las puertas para permitir a los visitantes pasear por los pasillos y las salas.

Tras explorarlo, puedes pasar la noche en unos de los campamentos de yurtas cercanos. Antes de irte a dormir, levanta la vista al firmamento: la altitud hace que el cielo nocturno sea más espectacular todavía.

Cómo llegar: Para estancias de menos de 60 días, los turistas están exentos de visado (más información aquí). Puedes llegar a Tash Rabat desde Biskek contratando un conductor privado mediante una turoperadora por 250 o 350 euros o, para los viajeros más aventureros, cogiendo un bus o un taxi compartido desde la estación de autobús de Biskek hasta Naryn. Para entrar en Tash Rabat, hay que pagar unos dos euros y 10 euros por noche en un campamento de yurtas. Es mejor saber algo de ruso o kirguís para negociar los precios en som, la divisa kirguisa.

Carretera del Pamir, Tayikistán

Carreteras largas y concurridas han atravesado la cordillera del Pamir durante siglos, desde la Ruta de la Seda a autopistas modernas. La carretera del Pamir es un viaje por carretera por Tayikistán que no te puedes perder.
Fotografía de Hu Huhu Xinhua, eyevine/Redux

La carretera del Pamir (M14) es un largo tramo de carretera entre Osh, Kirguistán y Dushanbe, Tayikistán. Haz un viaje de una semana si quieres hacer paradas panorámicas y desvíos espontáneos hacia paisajes lunares impresionantes, lagos resplandecientes, yaks tranquilos y las imponentes montañas del Hindú Kush, cubiertas de nieve. Haz la maleta y llévate a unos cuantos amigos para admirar la diversidad de Tayikistán en el viaje por carretera de tu vida.

Cómo llegar: Las tarifas de los visados turísticos para Tayikistán varían (consulta la página del Ministerio de Asuntos Exteriores). Aunque algunas personas optan por ir en bici por la carretera del Pamir, la mayoría prefiere contratar a un conductor, que cuesta entre 850 y 1.700 euros. Independientemente del vehículo, viaja de Dushanbe hacia Osh: ir en sentido contrario aumenta las probabilidades de sufrir mal de altura.

Gonur Tepe, Turkmenistán

La antigua ciudad fortificada conocida como Gonur Tepe, a unos 48 kilómetros a las afueras de la ciudad de Mary, en Turkmenistán occidental, todavía se está excavando y restaurando.
Fotografía de AFP, Getty Images

Los visitantes a los que no les importe la estricta normativa de visados comprobarán que el esfuerzo vale la pena para entrar en Turkmenistán. Los itinerarios habituales incluyen el cráter de gas de Darvaza, Asjabad, Merv y Mary, pero te recomendamos que añadas Gonur Tepe, una antigua ciudad en el desierto y actual yacimiento arqueológico. Aunque se ha reconstruido parcialmente, la mayor parte sigue siendo un laberinto de muros destruidos de arcilla y salas antiguas que los turistas pueden explorar. Los senderos están cubiertos de fragmentos de cerámica y hay quien cree que los restos de antiguos pozos de fuego zoroastrianos, empleados para el culto al fuego, salpican las afueras de las ruinas.

Cómo llegar: Conseguir visados a Turkmenistán no es fácil ni barato. Los visados turísticos exigen la compañía de un guía con un paquete turístico adquirido previamente (aunque es posible ajustar el itinerario con el guía). Los visados de tránsito —denegados con más frecuencia— deben demostrar la necesidad de atravesar el país hacia otro destino. Encuentra más información aquí.

Bujará, Uzbekistán

La entrada a la mezquita de Kalon da a una plaza de Bujara, una de las ciudades más sagradas de Asia Central, también popular por sus bazares cubiertos.
Fotografía de MARTIN GRAY, National Geographic Creative

El paisaje urbano de Bujará, una de las ciudades más sagradas de Asia Central, yuxtapone el pasado y el presente.

Sus minaretes antiguos, mausoleos y madrasas, muy bien conservados, aportan una exposición espectacular de mosaicos y arquitectura para visitantes ansiosos por aprender la cultura prerusa de la región. Las labores de restauración no incluyen la ornamentación, preservando la belleza auténtica de los edificios.

La guinda de viaje es un paseo por los bazares cubiertos de Bujará: la ciudad es célebre por sus marionetas pintadas a mano y sus singulares tijeras de aves, que se forjan a mano y tienen forma de cigüeña.

Cómo llegar: Las tarifas varían dependiendo de tu nacionalidad y del tipo de visado, pero una vez en Uzbekistán, viajar es sencillo (más información aquí). Para llegar a Bujará, ve en tren desde Samarkand o Tashkent.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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