Viaje y Aventuras

Contempla Pekín con todo lujo de detalles en este mapa dibujado a mano

El artista Gareth Fuller pasó un año recorriendo las calles de Pekín, dibujando meticulosamente un mapa de la ciudad tal y como es ahora y tal y como podría ser el el futuro. Jueves, 6 September

Por Greg Miller

El cartógrafo británico Gareth Fuller pasó un año recorriendo a pie y en bici las carreteras y los callejones de Pekín, más de 1.200 kilómetros y 1.000 horas dibujando para crear este impresionante mapa. Está lleno de detalles divertidos que captan la capital china tal y como es hoy y el aspecto que imagina que podría tener en el futuro.

El mapa, de unos 1,2 metros de ancho y 1,5 de alto, está organizada libremente en torno a monumentos reales, como las carreteras circunvalación concéntricas que emanan del centro de Pekín, pero gran parte del espacio está distorsionado para introducir escenas inspiradas por la exploración de Fuller. Tras algunos bosquejos preliminares a lápiz, dibujó principalmente con tinta negra. Los errores no pueden borrarse, pero Fuller dice que intenta inspirarse en ellos para tener nuevas ideas. «A veces, un error puede ser magnífico», afirma.

Fuller es más famoso por su obra de 2005, «London Town». Tardó una década en elaborar ese mapa, que está lleno de maliciosos comentarios culturales y referencias ocultas a los encuentros personales y experiencias de Fuller en la ciudad. Su nuevo mapa, titulado «Beijing», también cartografía la ciudad de un modo muy personal, aunque esta vez lo hace con los ojos de un extranjero que intenta hacerse una idea de una ciudad frenética y su cultura.

Fuller afirma que optó deliberadamente por no estudiar Pekín en detalle antes de mudarse allí en 2017, ya que quería conocer la ciudad de primera mano. «Fue básicamente un salto al abismo», afirma. Sus exploraciones lo llevaron a lugares que los extranjeros no suelen frecuentar, como las abarrotadas circunvalaciones que rodean la ciudad y los callejones del centro urbano. «Como hombre blanco recorriendo carreteras concurridas con chanclas estaba sin duda fuera de lugar», afirma. Pero, salvo unas cuantas miradas curiosas, «la gente fue muy amistosa y acogedora».

El mapa de Fuller de Pekín representa una visión esperanzada y especulativa del futuro de la ciudad, donde imagina que fábricas operadas por robots reciclan vehículos convencionales y los convierten en coches eléctricos, y granjas eólicas y centrales nucleares de torio generan electricidad. Los drones entregan paquetes de verduras frescas cultivadas en plataformas estratificadas a las afueras de la ciudad.

Pero eso no significa que el mapa ignore por completo la realidad actual. Las aguas de un río están negras por la contaminación; en otro lugar, la valla de una fábrica está llena de ataúdes. Las grúas simbolizan el boom de construcción en la ciudad, que ha desplazado a mucha gente, sobre todo a inmigrantes, del centro urbano, y una pared de ladrillos representa la política municipal de cerrar negocios no oficiales en los hutongs, o callejones, tapiando las entradas con ladrillos. Otros detalles ponen de manifiesto la intersección de tradiciones antiguas y modernas, desde el budismo a la obsesión moderna con la tecnología y la riqueza.

Fuller cuenta que el tiempo que pasó explorando la ciudad hizo que fuera más consciente de la interconexión entre las ciudades y el mundo natural. Pero también le inspiró a imaginarse un futuro mejor en lugar de limitarse a la contaminación y a otros problemas actuales. «El futuro puede ser lo bastante sombrío sin que yo lo dibuje», afirma Fuller. Espera que su retrato optimista de la ciudad inspire a debatir posibles soluciones. «China parece un experimento enorme», afirma. «Todo lo que haga será importante para el futuro del planeta».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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