Viaje y Aventuras

Descubren una isla perdida de la Antigua Grecia en el mar Egeo

Los arqueólogos creen haber localizado la ciudad de Kane, donde tuvo lugar una importante batalla entre Atenas y Esparta durante la Guerra del Peloponeso.

Por Nick Romeo

20 de noviembre d 2015

Un equipo internacional de arqueólogos y geofísicos cree haber descubierto la ubicación de la isla perdida del Egeo oriental en la que se erigía la antigua ciudad de Kane.

La isla, mencionada por el historiador griego Jenofonte, es famosa por la batalla naval de las Arginusas del año 406 a.C., en la cual los atenienses derrotaron a los Espartanos, casi al final de la guerra del Peloponeso.

Las islas Arginusas, ahora llamadas islas Garip, se encuentran muy cerca de la costa turca. Las fuentes históricas de la antigüedad hablan de tres islas, pero no se conocía con exactitud la ubicación de la tercera.

Los investigadores perforaron el suelo y gracias a las pruebas geológicas consiguieron demostrar que lo que ahora es una península fue antes una isla. En algún momento antes de la Baja Edad Media se formó un puente de tierra entre la isla y la costa. Un mapa otomano del siglo XVI demuestra que para entonces la isla ya se había transformado en península.

Todo indica que la isla se conectó con tierra firme mediante los depósitos que se fueron formando en un estrecho canal natural, posiblemente causados por terremotos o por la erosión de los campos de labradío del continente.

Los científicos utilizarán la datación por radiocarbono para determinar la edad de las distintas capas geológicas, lo cual permitirá esclarecer qué ocurrió, explica Felix Pirson, director del Instituto Arqueológico Alemán en Estambul.

Cerca de allí, los arqueólogos han encontrado además los restos hundidos de un antiguo puerto del periodo helenístico (323 a.C. a 31 a.C.), un indicio más de que la península fue una isla.

Historia tormentosa

Aunque en la antigüedad Kane era una población pequeña, estaba situada en un punto estratégico de la ruta de comercio marítimo que partía del Mar Negro y recorría la costa sur de Turquía, y contaba con un gran puerto en el que los barcos podían guarecerse de las tormentas.

Una investigación previa encontró en la isla piezas de cerámica que podrían indicar la existencia de rutas comerciales, y ahora además se han encontrado nuevas pruebas de la existencia de dichas rutas gracias a ciertos microorganismos originarios del Mar Negro que llegaron a otro puerto cercano, Elaia, transportados por los barcos.

“La arqueología clásica se ha vuelto mucho más compleja de lo que era hace veinte años”, explica Pirson. “Ahora podemos emplear técnicas mucho más sensibles para estudiar los influjos ambientales”.

Batalla histórica

En la Batalla de las Arginusas los atenienses consiguieron una victoria agridulce. Aunque derrotaron a los espartanos, una tormenta les impidió rescatar a los atenienses que habían caído al mar al naufragar sus barcos. Cuando los generales victoriosos regresaron a Atenas, los ciudadanos decidieron ejecutarlos por no haber rescatado a los soldados.

“Este hecho acabó con la moral de los mandos atenienses, e indirectamente llevó a la derrota total un año después”, explica Barry Strauss, que estudia historia antigua en la Universidad Cornell.

Paul Cartledge, de la Universidad de Cambridge, está de acuerdo con que la venganza los atenienses terminó por contribuir a su derrota. “La Atenas democrática logró sacar una derrota de las fauces de la victoria, al juzgar y condenar a muerte a los ocho almirantes que habían ganado la batalla”.

Es poco probable que se conserve todavía alguno de los barcos hundidos de la batalla de las Arginusas, pero en futuras investigaciones se tratará de establecer una línea temporal basada en el análisis de las capas del terreno que permita, al contrastarla con las fuentes históricas, comprender mejor las redes marítimas de toda la región.

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