Viaje y Aventuras

Senderismo en el mundo: las mejores cumbres.

A pesar de que existan muchas cimas preciosas a lo largo del mundo, hemos elegido algunas por su significado histórico, pues más allá de la meta de alcanzarlas, hay un camino que nos ofrece grandes vivencias que nos maravillarán.

Por Doug Schnitzspahn

Coronar cumbres puede tener una gran recompensa. Es un trabajo duro que nos dará una nueva perspectiva del mundo una vez que lleguemos arriba. A pesar de que existan muchas cimas preciosas a lo largo del mundo, hemos elegido algunas por su significado histórico, pues más allá de la meta de alcanzarlas, hay un camino que nos ofrece grandes vivencias que nos maravillarán.

1. Volcán Hekla, Islandia

Altura: 1.488 metros.

Perfecto para: Vulcanólogos (y diablillos).

Hekla es el segundo volcán más activo de Islandia. Aunque registra erupciones desde la prehistoria (la última fue en febrero del 2000), eso no es un impedimento para que los excursionistas puedan alcanzar su cima. Cuando este volcán hace erupción hay muy poco tiempo de reacción: antes de la explosión del 2000 apenas hubo unos instantes para poder prepararse. Pero vale la pena asumir este riesgo sólo por la oportunidad de llegar a la cima de esta larga cadena que conforma uno de los lugares más temperamentales de la Tierra.

La ruta: El camino a la cima atraviesa zonas nevadas, aunque es una marcha bastante fácil de cuatro horas (aunque puede ser aconsejable llevar equipaciones glaciares o incluso esquís). Es tan fácil, que algunos optan por ascender en moto de nieve durante el invierno. El Hekla se encuentra tan solo a 70 kilómetros de Reikiavik, y los proveedores de equipo pueden recoger a los excursionistas en sus hoteles para pasar un día en la montaña.

En la cima: Siempre hay que visitar la Puerta al Infierno, que es el nombre que los religiosos medievales pusieron al Hekla, después de su primera erupción registrada en 1104. Eso es comprensible, ya que el volcán arroja un infierno de bombas de tefra, cenizas, y lava cuando estalla.

2. Monte Katahdin, Maine

Altura: 1.606 metros

Perfecto para: Personas trascendentales, poetas…

El punto más alto del estado de Maine es también la frontera norte del sendero de los Apalaches, por lo que los excursionistas nunca tendrán esta montaña para ellos solos. Culminando el boscoso centro del estado, el Katahdin puede ser el pico más inspirador en todo el este de América del Norte. Parte de ese aura proviene del gran trascendentalista Henry David Thoreau, que realizó su ascensión en 1846 con el fin de encontrarse cara a cara con el alma en bruto de la naturaleza. Más tarde describiría lo que se encontró en la parte superior: "Esta es la Tierra de la que habíamos oído hablar, la del caos y la noche de los tiempos".

La ruta: La ruta más popular a la cumbre sigue siendo un camino de cazadores de 16,7 kilómetros ida y vuelta con un desnivel de 1200 metros a partir de la primera etapa de la ruta de los Apalaches. El final del camino resulta peligroso por la posibilidad de caída de cantos rodados por encima de los árboles.

En la cima: Thoreau no fue el único espíritu literario que se inspiró en estas regiones salvajes del este. La leyenda sostiene que hay una roca en las alturas del Katahdin donde están grabadas unas líneas del poema de Robert Service, "Rimas de un canto rodado".

3. Pico Helagsfjället, Suecia

Altura: 1.796 metros

Perfecto para: Zorros o personas que quieran conocer a los lapones.

El Helagsfjället es el pico más alto de Suecia por debajo del Círculo Polar Ártico. También llamado Helags, destaca por encima de las montañas escandinavas justo en la frontera entre Suecia y Noruega. Es una cumbre de fácil acceso muy popular en verano, y una vez que se corona su cima se gana una gran vista sobre sus laderas verdes, donde los renos pastan y pasean los zorros. Contemplar ese espectáculo es simplemente mágico.

La región circundante de Jämtland Härjedalen es también el hogar de una importante población de nativos saami, algunos de los cuales son dueños de "casas de verano" en las laderas de Helags.

La ruta: Es una travesía con crestas hasta la cumbre del Helagsfjället, lo que requiere una caminata de 12 kilómetros para llegar, pero también es posible acampar por el camino.

En la cima: El circo glaciar de Helagsfjället contiene los restos del glaciar más meridional de Suecia. Cuando las condiciones son adecuadas, se puede esquiar hasta las cabañas de la estación invernal de la zona.

4. Desolation Peak o Pico de la Desolación, Washington

Altura: 1.860 metros

Perfecto para: Beatniks

En 1956, el icono beat Jack Kerouac pasó dos meses sólo en un puesto de observación de incendios en la parte superior de este Pico de la Desolación, contemplando el vacío de lo intemporal y disfrutando de la alegría de estar vivos mientras examinaba las montañas y los bosques de la zona. En su ensayo de 1960 "Alone on a Mountaintop", le dedica pasajes a esta área.

Más allá de ese legado, la cima de la montaña sin duda ofrece una de las mejores vistas del parque nacional de Cascades.

La ruta: Se necesita más que una caminata para poder llegar a este puesto avanzado, si quieres hacerlo, te tocará remar o alquilar un taxi acuático (es necesario reservar) que te llevará a través del lago Ross para llegar al comienzo del sendero. Una vez en el camino, ya estás “sólo” a 7,7 kilómetros de la cima a través de los bosques y los prados abiertos.

En la cima: El refugio de Kerouac sigue en pie en la cima del Pico Desolación. A veces está cerrada, pero a menudo un empleado está aquí vigilando el horizonte. Los visitantes con suerte aún pueden encontrar trabajo aquí haciendo lo mismo que Kerouac hizo una vez, aunque con un poco más de compañía gracias a que se ha convertido en un sitio de peregrinación.

5. Heng Shan Bei, China

Altura: 2.017 metros

Perfecto para: Peregrinos, taoístas, budistas

La más septentrional de las cinco montañas sagradas de China para los taoístas y uno de los nueve picos sagrados budistas, Heng Shan, o "montaña permanente", es también la menos desarrollada de todas. Eso no quiere decir que no te encontrarás a nadie allí: hay un teleférico al templo principal en la montaña, y un nuevo templo en el área de la base, por lo que el pico es una importante atracción turística en la provincia de Shanxi.

Esto no es exactamente un viaje para hacer en solitario, sino que es la oportunidad de participar en una peregrinación real a una cumbre que según la leyenda, el emperador Shun visitó por primera vez hace más de 4.000 años. Las multitudes que vienen a participar en esa tradición llenan las escaleras y senderos que conducen al templo Hengzong, pero la cumbre propiamente dicha, está más arriba, en un lugar más tranquilo y adecuado para la contemplación de uno de los grandes sitios sagrados del mundo.

La ruta: Son 40 minutos a pie desde la zona de base al templo Hengzong. A partir de aquí, es otra media hora, para alcanzar la cumbre Tianfeng a 2.000 metros, el punto más alto sobre el Heng Shan.

En la cima: Desde la cima de Tianfeng, se puede tener una idea de por qué la montaña era tan importante para los emperadores chinos a lo largo de los siglos. Es un sitio estratégico de vigilancia, y a lo largo de la historia ha sido atacado en ocasiones innumerables.

6. Monte Temple, Canadá

Altura: 3.544 metros

Perfecto para: Cineastas, amantes del alpinismo.

Una pirámide de roca pura y hielo sobre el Parque Nacional de Banff, crea la postal perfecta. La subida es muy escarpada. Esta caminata requiere cierto riesgo, y a veces, los aludes pueden ser mortales (una avalancha barrió a un grupo de boy scouts en la década de 1950). Si tienes suficiente experiencia en la nieve para ascender de forma segura, los riesgos merecen la pena sólo por las vistas del parque y el lago Louise desde la parte superior.

La majestuosidad única de las Montañas Rocosas de Canadá viene de su historia geológica particular: la zona sur del macizo está compuesta de roca metamórfica alzada, pero los picos de esta zona están formados por piedra caliza, pizarra y otras rocas sedimentarias del mar interior primigenio que cubría gran parte de norte América, creando una tierra de fantasía de cumbres afiladas. En el parque, glaciares y campos de hielo coronan las cimas, pero algunos se están reduciendo rápidamente, como el popular glaciar Athabasca, en peligro de desaparecer por completo durante este siglo. El mejor momento para ir de excursión puede ser a principios de noviembre para visitar el Festival Banff del Cine y el libro de montaña.

La ruta: Aunque no es una caminata fácil, que no requiere habilidades técnicas o equipos de escalada para llegar a la cima (aunque el piolet y los crampones son una buena idea). Es una jornada en la que se recorren 16 kilómetros ida y vuelta y la friolera de 1.650 metros de desnivel. A pesar de los riesgos de aludes, existen diferentes rutas en función del nivel de los alpinistas.

En la cima: Este es el país del oso pardo. Los alpinistas deben ser conscientes de los osos en la caminata, pero si tienen suerte, también podrán verlos desde una distancia segura.

7. Ras Dashen, Etiopía

Altura: 4.550 metros

Perfecto para: Aventureros, excursionistas comprometidos

Estamos ante el pico más alto de Etiopía, con vistas a las altas selvas del Simien Mountains National Park, donde habitan especies únicas en el mundo, incluyendo el Ibex Walia, el lobo de Etiopía, y el babuino. Llegar a la cumbre es bastante fácil, simplemente hay que seguir un camino hasta ella a través de una corta ascensión. Pero la complicación mayor llega para alcanzar la base del Ras Dashen, también llamado Ras Dejen, para lo que hay que atravesar varias de las zonas con mayor dificultad y desnivel del Cuerno de África.

Este viaje no sólo se basa en el atractivo de las montañas y la fauna: el ser humano ha vivido aquí durante más de 2.000 años, y los visitantes pasarán por el pueblo de Chiro Leba y a través de los campos de cebada del Valle Mesheha. Y mientras que la cumbre en sí misma puede no ser la cima más impresionante que hayan visto, este es uno de los ecosistemas más singulares del continente africano.

La ruta: La mayoría de los excursionistas coronan esta cima como parte de un viaje a través del parque que durará entre cinco y nueve días. Lo más recomendable para realizarlo es contratar un guía. Además, para acceder al parque natural, hay que pedir un permiso especial.

En la cima: Hay que llevarse capas adicionales de ropa para la cumbre. El parque es mucho más frío de lo que algunos viajeros podrían pensar de África. Los niños pastores de las montañas aprecian también los regalos de ropa de abrigo de los excursionistas.

8. Iztaccíhuatl, México

Altura: 5.230 metros

Perfecto para: Aspirantes a montañeros

La tercera montaña más alta de México puede ser un volcán inactivo, pero no tiene la forma de cono clásica de otros picos ígneos. En lugar de ello, su larga cresta nevada ha sido comparada con una mujer durmiente, de ahí el nombre azteca Iztaccíhuatl, o "mujer blanca", y el apodo español "la mujer dormida." La leyenda cuenta que la montaña es el cuerpo de una princesa muerta que lloraba por los dioses, y sus picos son nombrados como las partes de su cuerpo, desde La Cabellera, a los Pies. La cumbre más alta se encuentra en lo alto de El Pecho. En el camino, los excursionistas pasan a través de los bosques de coníferas más grandes que quedan en el centro de México; en el momento en que lleguen a la parte superior, estarán en un ecosistema de alta montaña, el cual está perdiendo lo que queda de sus glaciares. Lo mejor de todo, es que a pesar de la altitud, esta es una subida que casi cualquier persona puede lograr.

La ruta: El trayecto estándar se extiende hasta la Arista del Sol desde el comienzo del sendero de La Joya en el Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl. Es una caminata bastante fácil que requiere un poco de técnica y estar acostumbrado a caminar en campos de nieve, pero la mayoría de las personas necesitan por lo menos unos días para aclimatarse a la altura. Todos los escaladores deben inscribirse en el parque, y es una buena idea contratar a un guía.

En la cima: A partir de este alto, un desierto cubierto de nieve, los excursionistas pueden mirar hacia el sur y verán el cono de del volcán de Popocatépetl. Al noroeste, se encuentra México con su contaminación, expansión, y el ajetreo de la ciudad de 21 millones habitantes.

9. Dolma Ri, Nepal

Altura: 5.806 metros

Perfecto para: Aspirantes a subir el Himalaya, aquellos que quieren ayudar a reconstruir Nepal

No existe una cumbre fácil en el Himalaya, pero el Dolma Ri, también conocido como pico Pokalde, es lo más asequible y parecido a llegar a coronar una cumbre en Nepal. Sobresaliendo por encima de los 5.800 metros, es sin duda una cima imponente, aunque no tan carente de oxígeno como los picos más famosos de la región, incluyendo el Ama Dablam, Pumori, Makalu, y, por supuesto, el propio Monte Everest, que se encuentra a más de siete millas al sur. Eso significa que se trata de una cumbre que la mayoría de las personas pueden alcanzar con seguridad y sin el coste y el peligro de ascender un pico de 8.000 metros.

A pesar de los daños que los terremotos de 2015 causaron a Nepal y a las aldeas de alta montaña de la zona, las personas quieren y necesitan a los excursionistas, escaladores y otros turistas para reconstruir sus hogares, además de la mayor parte de la infraestructura de rutas de senderismo y el turismo. En esta región, la economía depende del turismo y la escalada.

La ruta: La aclimatación es la verdadera clave. Los excursionistas deben pasar unos días para acostumbrarse a la altitud antes de intentar el ascenso. Entonces es una sencilla caminata para llegar a la parte superior del campo base. Pero no hay que confiarse: hay secciones expuestas, especialmente en la etapa final para llegar a la cumbre, y el mal tiempo siempre puede ser mortal en el Himalaya. Contratar guías locales es fundamental, además de ayudar así a reconstruir Nepal. Al igual que a otros picos del Himalaya, el mejor momento para ir es antes (marzo a mayo) o después (octubre a noviembre) la estación del monzón.

En la cima: Coronarla puede implicar el comienzo de la aclimatación y de la preparación para dar el salto a cumbres más aventureras del Himalaya.

10. Monte Yari, Japón

Altura: 3.180 metros

Perfecto para: Buscadores de cumbres, amantes de los bosques

Aunque la mayoría de los extranjeros en Japón buscan llegar a la cima del mítico Monte Fuji (la montaña más ascendente del planeta), el Monte Yari (o Yarigatake) es más adecuado para los que busquen una ascensión más tranquila respecto a otros visitantes. Eso no quiere decir que sea una experiencia solitaria, es posible que tengas que esperar en la cola para utilizar las cadenas que ayudan a los excursionistas a ascender las secciones con cuestas más empinadas. Sin embargo, el tipo de montaña y su dificultad harán que los otros turistas que estén en la zona sean amantes de la naturaleza y el montañismo.

Apodado "el Matterhorn de Japón", es uno de los lugares menos habitados de la concurrida isla japonesa de Honshu. Localizado en el Parque Nacional Chūbu-Sangaku, el pico atrae a muchos japoneses que buscan sus “baños forestales”, es decir, que buscan el disfrute y el relax de la foresta frente al bullicio de otras zonas del archipiélago.

La ruta: Esta transcurre por 43 kilómetros ida y vuelta hasta la cima de la cumbre de Yari, por lo que la mayoría de los excursionistas se toman dos días para completar el viaje. Aquellos que quieran, pueden quedarse en Yarigatake Sanso, un refugio de montaña con comida y camas calientes encaramado en la cresta junto a la cumbre, mientras que los que quieran pasar apuros simplemente puede montar una tienda de campaña aquí. No importa donde se duerma, el viajero tendrá que empezar la jornada al día siguiente a las 3 de la mañana a para evitar a las multitudes.

En la cima: La primera persona en escalar el Yarigatake fue el monje Banryūin en julio de 1828, durante el período Tokugawa, cuando Japón estaba todavía fuera del alcance de los extranjeros. El monje llevó estatuas de Buda y dos bodhisattvas a la cumbre, y más tarde mejoró el camino hasta la cima. Las cadenas de metal se instalaron para hacer la subida más fácil y se alentó a los seguidores de Banryūin a llegar a la cima del monte.