Entramos en la cárcel del condado de El Paso para conocer los métodos que emplea la ley para luchar en la propia cárcel contra los sicarios de Barrio Azteca y los cárteles de la droga. Muchos miembros de bandas terminan entrando en el sistema penitenciario de El Paso, donde suponen un peligro obvio para el resto de los presos y para los guardas. La cárcel tiene que limitar su influencia y evitar que Barrio Azteca reclute nuevos miembros