Un elefantito llamado Pequeño E acaba de nacer en una familia de elefantes que intenta sobrevivir en uno de los lugares más icónicos de Kenia: la reserva Masái Mara. Por desgracia para todos los miembros de la manada, hay una fuerte sequía que los obliga a vivir moviéndose, buscando agua y comida. Leones, hipopótamos y hasta personas interrumpen su camino, pero van superando todos los obstáculos con determinación y a veces incluso con un sorprendente sentido del humor. Cuando llega el final de su viaje queda patente que sus actos no solo demuestran que tienen una naturaleza inteligente y afectuosa que puede rivalizar con la nuestra, sino que son ejemplo de un mensaje con el que todos podemos sentirnos identificados: no hay nada como la familia.