Viaje y Aventuras

Empápate de arte y arquitectura medievales en la pintoresca Brujas

Explora los canales históricos, los puentes de piedra y la arquitectura gótica de este cuidado centro histórico flamenco.Tuesday, August 21, 2018

Por Abby Sewell

Si visitas el centro histórico de Brujas puedes imaginar la época en la que esta pintoresca localidad flamenca estaba a rebosar de mercaderes y comerciantes de todos los rincones de Europa, un lugar donde los banqueros se codeaban con artistas y hombres santos.

La ciudad, en la región belga noroccidental de Flandes, fue en su día un importante nexo comercial en la Europa medieval, así como de arte y de arquitectura durante el Renacimiento. El centro histórico de Brujas ha conservado su carácter durante siglos y ahora es un lugar Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Representa uno de los ejemplos de asentamiento medieval europeo mejor preservados.

La ubicación estratégica de la ciudad —colonizada primero por los vikingos— en el mar del Norte contribuyó a que se convirtiera en un importante centro de comercio, donde se reunían mercaderes del norte y el sur de Europa, llevando consigo un batiburrillo de idiomas e influencias culturales. La riqueza de la zona se vio potenciada por la próspera industria textil flamenca. La ciudad también se dio a conocer como centro de los Primitivos flamencos y albergaba a maestros como Jan van Eyck y Hans Memling.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la fortuna de la ciudad cambió. La ensenada de Zwin, que conectaba Brujas con el mar del Norte y que se había abierto tras una tormenta en el siglo XII, empezó a llenarse de cieno. Finalmente, el pasaje dejó de ser navegable y Brujas quedó aislada del mar. Para el siglo XVI, Amberes había sustituido a Brujas como centro de comercio.

Para mediados del siglo XIX, la ciudad era una de las más pobres de Europa. Pero su suerte cambió de nuevo en el siglo XX. La ciudad se libró de la devastación de las dos guerras mundiales, dejando intacto su patrimonio arquitectónico. Como resultado, Brujas tuvo una segunda oportunidad en la vida como centro turístico.

Hoy, los visitantes acuden en bandada desde todo el mundo para flotar por los canales históricos de la ciudad y bajo sus pintorescos puentes de piedra junto a bandadas de cisnes, pasear por sus calles adoquinadas en carruajes de caballos y probar el chocolate caliente y la cerveza en las numerosas cafeterías.

Muchas de las estructuras góticas originales de la ciudad siguen intactas, entre ellas el imponente campanario del siglo XIII que se cierne sobre la Plaza Mayor. Sus campanas —ahora un carillón de 47 campanas— han sido un rasgo característico de la ciudad durante siglos. Los visitantes que se sientan con fuerzas pueden subir los 366 escalones para disfrutar de una vista panorámica. Las estructuras medievales se mezclan armoniosamente con los edificios y fachadas neogóticas construidas a finales del siglo XIX, preservando la atmósfera del Viejo Mundo en la ciudad.

La ciudad también ha preservado tradiciones religiosas y culturales, siendo la Procesión de la Santa Sangre la más famosa de ellas. La procesión, que figura en la Lista de Patrimonio Cultural Intangible de la Unesco, tiene lugar cada primavera durante el día de la Ascensión, 40 días después de la Pascua de Resurrección.

Durante el evento, los oficiantes de la Hermandad de la Santa Sangre transportan por las calles un vial que, según la creencia, contiene un paño manchado con la sangre de Cristo. Más de 1.700 participantes marchan por el centro de la ciudad a pie, a caballo o en carros, representando escenas bíblicas y acompañados por bandas de música. El espectáculo atrae a decenas de miles de visitantes a la ciudad cada año.

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