Este pez «camina» como nuestros ancestros prehistóricos

Este pequeño pez plano con aspecto de raya tiene esta sorprendente característica en común con los seres humanos.

Published 13 feb. 2018 13:44 CET, Updated 5 nov. 2020 7:02 CET
Este pez "camina" como nuestros ancestros prehistóricos
Este pez "camina" como nuestros ancestros prehistóricos

Hace 400 millones de años, cuando las criaturas desarrollaron por primera vez la capacidad de caminar, podrían haber agitado unas pequeñas protuberancias para propulsarse.

Es un movimiento que todavía se observa en los rájidos, una especie de pez que ha evolucionado muy poco en los últimos 100 millones de años. Un nuevo estudio, publicado en la revista Cell, determina que el antiguo pez posee el mismo circuito neuronal necesario para caminar que las personas.

Físicamente, los rájidos parecen rayas, pero están más estrechamente relacionados con los tiburones. Tienen el tamaño aproximado de un plato llano grande y son tan planos como uno, y tienen colas largas.

A diferencia de otras especies de pez, que mueven sus columnas vertebrales para impulsarse, los rájidos nadan con una columna casi recta. Esto es similar a los animales terrestres que, en lugar de mover la columna vertebral, dependen de los músculos de sus piernas para moverse.

Jeremy Dasen, profesor adjunto del NYU School of Medicine’s Neuroscience Institute, dice que lleva mucho tiempo interesado en la evolución de la conducta motora, como caminar. Anteriormente ha estudiado a serpientes, un animal que describe como un tetrápodo que «ha perdido sus patas».

«Encontré un vídeo de la conducta de desplazamiento [de los rájidos] en YouTube y al momento supe que la especie podía proporcionar una información valiosa», afirma.

Aunque los científicos pudieron observar cómo caminaban, querían saber qué había en las células del pez que le impulsaba a caminar.

«Siempre me ha fascinado el proceso de cómo una célula fecundada se convierte en organismo», añade Dasen.

El laboratorio había estudiado los circuitos neuronales de los ratones y habían descubierto que inutilizar ciertos genes podía hacer que el ratón cojeara o se quedara paralizado.

Para estudiar a los rájidos, extrajeron las neuronas motoras de los animales y secuenciaron su ADN. Estudiaron específicamente embriones de rájidos porque es en esta etapa temprana cuando rájidos y humanos desarrollan circuitos neuronales. En las etapas primarias del desarrollo de un rájido, se impulsan con su columna vertebral, pero para cuando eclosionan, su columna está fija y usan sus aletas para desplazarse.

«Comparando a los ratones y a los rájidos, supimos que todo lo importante para caminar en ratones también se encuentra en los rájidos», afirma.

Esta criatura pelágica incuba sus huevos en fuentes hidrotermales
En las profundidades de la reserva marina de las Galápagos, los científicos han descubierto huevos con una forma rara en una fuente hidrotermal. Los huevos pertenecen a las Bathyraja abyssicola, pariente de los tiburones. Se cree que estas rayas ponen huevos en las fuentes hidrotermales por una buena razón. Las fuentes hidrotermales son lugares donde sale agua caliente del lecho marino, normalmente en lugares donde se encuentran placas tectónicas. El agua puede superar temperaturas de 400° Celsius, proporcionando bolsas de calor en un entorno pelágico frío. En las frías aguas de las profundidades del mar, lleva mucho más tiempo incubar los huevos. Cuando los colocan cerca de una fuente hidrotermal, el calor acelera meses o años la incubación.

El estudio determina que tanto rájidos como mamíferos poseen los mismos «interruptores genéticos». Básicamente, los mismos genes que dicen a un rájido que mueva sus pequeñas aletas son también los que nos dicen que movamos los brazos y las piernas.

Según Dasen, el hallazgo lleva a los investigadores a creer que la composición genética de los animales terrestres que caminan se originó cuando los peces todavía estaban en el océano. Ayuda a los científicos a tener una comprensión más completa de nuestro ancestro común prehistórico.

Entender la genética fundamental del movimiento también tendrá implicaciones médicas en el futuro.

«Piensa en las enfermedades como la enfermedad de Lou Gehrig o la lesión de médula espinal; tener conocimiento más básico sobre cómo se forman esos circuitos es importante si intentas comprender cómo reparar dichos circuitos dañados», señala.

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