A 70 grados bajo cero, sobrevivirías menos de tres minutos, quemarías cinco mil calorías al día, y el agua hirviendo se convertiría en nieve en un instante. Con vientos de más de trescientos kilómetros por hora, los camiones saldrían volando y los aviones se estrellarían. Y con menos de un uno por ciento de humedad, tu cuerpo perdería agua tan solo por respirar. Así es vivir en el polo sur, un lugar en el que comunidades científicas muy unidas y veteranos de la zona han conseguido crear una forma de vida sin parangón en el resto del planeta.