Las montañas Taihang, de China, son un territorio duro para un bebé mono. Hay acantilados, veranos abrasadores e inviernos terriblemente fríos. Es un lugar especialmente duro para un bebé mono que además es ciego. La mayoría de los bebés ciegos mueren en cuestión de semanas, pero en este caso, la generosa entrega de una madre macaco consigue un resultado extraordinario. Este documental ofrece una nueva perspectiva de la sociedad de los macacos y nos mostrará que la compasión no es una característica exclusiva del ser humano.