Animales

La peculiar solución de unos mapaches al experimento de la fábula de Esopo

Estos ingeniosos mamíferos tienen su propia estrategia para resolver este test de inteligencia.jueves, 9 de noviembre de 2017

Por Liz Langley

Un equipo de científicos ha probado en estos mamíferos enmascarados el experimento de la fábula de Esopo, que calcula si los animales pueden distinguir entre causa y efecto desplazando agua para llegar a la comida.

El experimento se basa en la historia en la que un cuervo sediento no puede beber de una jarra, ya que el nivel del agua es demasiado bajo. Echando piedras en el recipiente, el cuervo eleva el nivel del agua y consigue beber.

En el nuevo estudio, los investigadores presentaron a mapaches cautivos un cilindro que contenía un malvavisco flotante que estaba demasiado bajo como para cogerlo. A continuación, mostraron a los mapaches que echar piedras en el cilindro elevaría el malvavisco.

Dos de los ocho mapaches repitieron este método, echando piedras al agua para conseguir el malvavisco. Un tercer mapache empleó su propia estrategia: trepó al cilindro y lo sacudió hasta que volcó, consiguiendo así la golosina.

«Eso era algo que no habíamos predicho», y de hecho, el experimento estaba diseñado técnicamente contra esta estrategia, afirma la líder del estudio Lauren Stanton, estudiante de doctorado en la Universidad de Wyoming. 

«Reafirma lo innovadores y creativos que son a la hora de resolver problemas», añade Suzanne MacDonald, psicóloga en la Universidad York en Toronto, «pensé que era muy propio de ellos que uno averiguase cómo volcar el cilindro», como hacen con los cubos de basura.

El superpoder de los mapaches

En otro experimento, se dio a esos mismos ocho mapaches bolas que se hundían o que flotaban. Los científicos pensaban que sus sujetos usarían las bolas que se hundían para desplazar el agua.

La bola flotante no funcionaría, «a no ser que seas un mapache y puedas convertir un objeto que no funciona en un objeto que funciona», afirma la coautora del estudio Sarah Benson-Amran, directora del laboratorio de cognición y conducta animal de la Universidad de Wyoming.

Los dos mapaches que clavaron las otras tareas volvieron a destacar en este experimento, al descubrir que empujando las bolas flotantes hacia arriba y hacia abajo, «salpicaban trocitos de malvavisco por los lados de los tubos», afirma Stanton, cuyo estudio aparecerá en el número de noviembre de la revista Animal Cognition.

Uno literalmente añadió su propio toque, ya que parecía «hacer girar la bola» mientras se comía el malvavisco que recogía de su superficie, según afirma Stanton.

Para resolver tareas como estas, los mapaches «usan su superpoder particular, unas manos sensibles y ágiles, para explorar el mundo», señala MacDonald, que no participó en el estudio.

Investigadores como MacDonald, Stanton y Benson-Amram están estudiando a estos animales —que la gente suele considerar una molestia— para aprender más sobre su conducta y así incluso lograr disminuir los conflictos con las personas.

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