En el año 1991, en primavera, un conductor negro llamado Rodney King recibió una paliza brutal a manos de cuatro policías blancos de Los Ángeles, tras una vertiginosa persecución. Un vecino de la zona grabó la agresión desde el balcón de su apartamento. Cuando las imágenes se hicieron públicas, los agentes fueron juzgados y declarados no culpables. El hecho provocó unas protestas y disturbios que se convirtieron en los peores de la historia del país.