Hace unos ciento sesenta millones de años, desde el África continental, muchos animales que quedaron a la deriva en balsas naturales acabaron llegando a las costas tropicales de Madagascar. Allí, en un lugar aislado del continente y con climas variados, la evolución siguió su propio curso. En la isla hay casi un cuarto de millón de especies, de las cuales el setenta por ciento son únicas.