La madre naturaleza no se muestra especialmente clemente con quienes nacen en un territorio en el que hay que matar para vivir. Depredadores y presas tienen que pelear por sobrevivir ya desde el primer aliento. Para llegar hasta la edad adulta, estas crías tiene que aprender a afilar su ingenio y ser capaces de superar y esquivar los peligros que las acechan. Pero solo tienen una oportunidad de hacerlo bien. Depredador o presa, cada día que vivas puede ser el último.