Los osos pardos fueron los reyes indiscutibles de los depredadores del parque Yellowstone durante generaciones, pero la situación dio un vuelco cuando un viejo rival regresó a las praderas. Después de casi un siglo desaparecidos, los lobos se reintrodujeron en Yellowstone y hoy vuelven a representar un papel crucial en el ecosistema que depende de ellos.