El astronauta Scott Kelly, que actualmente lleva doce meses a bordo de la Estación Espacial Internacional, está poniendo a prueba los límites del cuerpo humano para el viaje espacial, y sentando las bases de una futura misión tripulada a Marte. A pesar de las «comodidades» tecnológicas de la estación, un año en el espacio se considera el paradigma de lo extremo, una situación en la que el cuerpo está verdaderamente al límite.