Esta nueva especie de dinosaurio del Jurásico se agazapaba como un gato

«Era un animal que quería tenerlo todo».lunes, 1 de octubre de 2018

Por Michael Greshko - National Geographic

Hace unos 200 millones de años, un dinosaurio que pesaba lo mismo que dos elefantes africanos adultos recorría el paisaje de la actual Sudáfrica. Este gigantesco herbívoro se hizo tan grande de forma peculiar y su forma de sostenerse a cuatro patas era francamente rara.

El nuevo dinosaurio, descrito en Current Biology el jueves pasado, tiene aspecto de saurópodo, el grupo de dinosaurios cuellilargos en el que se incluye al Brontosaurus, pero técnicamente no forma parte de él. El Ledumahadi es un pariente anterior y más distante, denominado sauropodomorfo. Es un animal mucho más grande que vivió mucho antes durante la era de los dinosaurios de lo que esperaban los investigadores, de forma que sus descubridores incluyeron su sorpresa en el nombre del dinosaurio: Ledumahadi mafube, que en sesoto significa «trueno gigante al amanecer».

Al igual que los elefantes, los saurópodos verdaderos presentaban extremidades en forma de columna que soportaban el peso del animal. Sin embargo, el Ledumahadi tenía un enfoque muy diferente. Parece tener extremidades anteriores más móviles, pero se colocaba en una posición agachada menos eficiente, de forma felina, con las rodillas y los codos parcialmente flexionados.

«Era un animal que quería tenerlo todo», afirma el autor principal del estudio Blair McPhee, paleontólogo de la Universidad de São Paulo. «Quería ser como un saurópodo enorme y caminar de forma predominantemente cuadrúpeda, como un saurópodo. Pero no quiso renunciar a unas extremidades anteriores móviles y primitivas».

El hallazgo sugiere que su forma de andar a cuatro patas evolucionó en varias ocasiones entre los saurópodos y en su clado. Además, como otros descubrimientos recientes, el Ledumahadi respalda la idea de que los acontecimientos fundamentales de la evolución de los saurópodos tuvieron lugar antes y con más experimentación de lo que mostraban las pruebas.

«Me emocionan estos nuevos descubrimientos que ayudan a diversificar nuestra comprensión de estas criaturas extraordinarias», afirma por email Kristi Curry Rogers, paleontóloga del Macalester College.

¿Un trueno gigante?

Aunque el Ledumahadi tiene nombre de trueno, su descubrimiento no fue tan repentino. Los científicos tardaron más de dos décadas en hallar y comprender los restos de la criatura.

La historia del Ledumahadi comienza en torno al año 1990, con la construcción del Lesotho Highlands Water Project, una enorme infraestructura hídrica que vincula Sudáfrica y Lesoto. Sabiendo que las obras podrían desvelar fósiles, los constructores contrataron a James Kitching, paleontólogo de la Universidad sudafricana del Witswatersrand (Wits, para abreviar), para que recopilara los huesos que apareciesen.

Kitching pronto encontró grandes huesos de dinosaurio que sobresalían en un barranco cerca del lugar de la obra. Los recogió, pero no le interesaban tanto los dinosaurios, sino que prefería estudiar mamíferos primitivos. De forma que los huesos no se estudiaron hasta mediados de la década del 2000, cuando Adam Yates, paleontólogo de Wits, se dio cuenta de su relevancia.

Yates rastreó la ubicación original a partir de recortes de periódicos y, junto con su alumno de doctorado McPhee, regresó allí y encontró más huesos. Su posterior estudio confirmó que pertenecían al mismo animal. En 2012, el paleontólogo Jonah Choiniere acudió a Wits y McPhee le mostró los enormes huesos de dinosaurio. De 2012 a 2017, el dúo regresó al yacimiento y extrajo más huesos del dinosaurio de Kitching.

«[El descubrimiento del Ledumahadi] se extendió a lo largo de todos estos años, con casualidades y una gran cantidad de información», afirma Choiniere. «Este flujo podría haberse detenido en cualquier momento. Por suerte, no ocurrió».

Los andares del dinosaurio

A continuación, los investigadores reconstruyeron metódicamente la vida del Ledumahadi, hueso a hueso. La coautora Jennifer Botha-Brink, paleobióloga del Museo Nacional de Sudáfrica, Bloemfontein, demostró que el animal de 14 años había alcanzado la edad adulta cuando murió. Emese Bordy, geóloga de la Universidad de Ciudad del Cabo, confirmó que los huesos tenían entre 195 y 200 millones de años, basándose en los sedimentos que los contenían.

Para comprobar cómo caminaba el Ledumahadi, los investigadores averiguaron una forma de saber si un animal camina sobre dos o cuatro patas. En animales que solo caminan sobre sus extremidades posteriores, los huesos de las extremidades anteriores son más largos y delgados,relativamente. Por su parte, los animales que se desplazan a cuatro patas tienen huesos más fornidos, mejores para soportar el peso del animal.

El equipo comparó los huesos de las extremidades del Ledumahadi con los de diferentes dinosaurios, así como cientos de mamíferos vivos, cuyo modo de andar se conoce. Las extremidades anteriores del Ledumahadi eran tan fuertes que el animal caminaba a cuatro patas casi sin lugar a duda. Pero las patas delanteras sugieren que adoptaba una postura felina.

Ahora que el equipo ha descrito al Ledumahadi, los investigadores explican que están buscando en otras partes de Sudáfrica en busca de fósiles anteriores. El equipo también está revisando las colecciones de Wits, en busca de fósiles no descritos que puedan ocultarse allí.

«Es espectacular», afirma Choiniere. «A veces, puedes tener cosas en las estanterías, pasas frente a ellas a diario, pero no las observas en detalle».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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