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Este fósil de un ave de la era de los dinosaurios es uno de los más grandes de Norteamérica

El ave de la era de los dinosaurios, hallada en Utah, medía unos 60 centímetros de alto y poseía capacidades de vuelo relativamente avanzadas.Wednesday, November 14, 2018

Por John Pickrell
Dos aves Mirarce eatoni posadas sobre el dinosaurio ceratopsio Utahceratops gettyi en una ilustración.

Un fósil descubierto en el monumento nacional de Grand Staircase-Escalante, en Utah, no es solo una de las aves de la era de los dinosaurios más grande descubierta en Norteamérica, sino también el esqueleto más completo del continente de una enantiornita, un grupo extinto de aves.

Las enantiornitas, o «aves opuestas», eran un linaje primitivo emparentado con las aves modernas que prosperó en todo el mundo durante el Cretácico, pero fue aniquilado por el mismo evento de extinción masiva que acabó con los dinosaurios no aviares hace 66 millones de años.

Aunque se han descubierto muchos especímenes hermosos de enantiornitas en rocas del Cretácico Inferior en China y en fragmentos de ámbar de Birmania, la mayoría son apenas del tamaño de las aves cantoras pequeñas o medianas, como los carboneros o los jilgueros. Y aunque se han descubierto otras enantiornitas del Cretácico Superior en Norteamérica —entre ellas una que podría ser ligeramente más grande que la nueva especie— la mayoría de esos fósiles constan de un solo hueso.

El nuevo espécimen, descrito en la revista PeerJ, data de hace 75 millones de años. Incluye partes de las patas, alas, hombros, fúrcula, cola y columna vertebral, que comprenden hasta el 30 por ciento del total del esqueleto, y revela nuevos detalles sobre las habilidades de vuelo de este linaje de aves primitivas.

«Es de lejos el esqueleto más completo de aves enantiornitas de Norteamérica», afirma la autora principal Jessie Atterholt de la Western University of Health Sciences en Pomona, California. «Hay partes que representan todo el esqueleto, salvo el cráneo. Demuestra que carecía de adaptaciones avanzadas para volar que no habíamos observado en ninguna enantiornita».

Hechas para volar

El equipo de Atterholt nombró a la especie Mirarce eatoniMirarce procede del latín mirus, o «maravilloso», y del nombre griego Arce, la mensajera alada mitológica de los Titanes. El epíteto de la especie, eatoni, honra al paleontólogo Jeffrey Eaton, que trabajó durante años en la formación de Kaiparowits, donde se descubrió el fósil.

El coautor del estudio J. Howard Hutchinson había desenterrado el fósil en 1992. Pero en las décadas siguientes, el esqueleto del ave había languidecido en una estantería del Museo de Paleontología de la Universidad de California, hasta que Atterholt lo resucitó de los archivos para su investigación como estudiante de posgrado.

 «Es un recordatorio excelente del gran valor de las colecciones de museo, que albergan especímenes incalculables aguardando a que sus secretos sean revelados por futuros investigadores entusiastas», comenta Daniel Field, paleontólogo y experto en aves fósiles en la Universidad de Cambridge, Reino Unido.

«Es un gran trabajo que arroja una nueva luz sobre la evolución de las formas aviares durante la era de los dinosaurios», afirma. Field dice que la investigación revela hasta qué punto estas aves primitivas presentaban una evolución paralela a la de las aves modernas, desarrollando rasgos físicos similares hace más de 70 millones de años.

Aunque las enantiornitas habrían tenido un aspecto similar a las aves modernas, la mayor parte de las especies del tamaño de cuervos o más pequeñas descubiertas hasta ahora no habrían sido tan hábiles a la hora de volar. Pero la Mirarce contradice la tendencia, mostrando rasgos de vuelo similares a los de las aves modernas que debieron haber evolucionado de forma independiente: características como una fúrcula estrecha, adaptada para un vuelo con aleteo fuerte, y un esternón con una quilla profunda para fijar los grandes músculos de vuelo.

Los más emocionantes son los pronunciados «bultos de las plumas» de los huesos del antebrazo, donde las plumas de vuelo de las aves vivas están ancladas con ligamentos.

«En aves modernas, es una adaptación para fortalecer las plumas de vuelo y reforzarlas», afirma Atterholt. «La [Mirarce] habría sido un ave voladora muy fuerte, adaptada por completo al aleteo fuerte y activo, y posiblemente para largas distancias».

Un yacimiento en peligro

El resto de enantiornitas del Cretácico Superior «se nombran a partir de fragmentos de hueso o un solo hueso, por eso encontrar un espécimen tan completo en Norteamérica es un gran hallazgo», afirma Alida Bailleul, experta en aves fósiles en el Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología en Pekín, China, que no participó en la investigación.

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La completitud relativa lo convierte «en un espécimen muy importante que llena un vacío en nuestro conocimiento de la evolución aviar en América, justo antes de que los dinosaurios se extinguieran», afirma. También es uno de los hallazgos fósiles iniciales que llevaron a la protección del monumento nacional de Grand Staircase-Escalante en 1996.

Por desgracia, Atterholt señala que los hallazgos de fósiles como este están en peligro, ya que, el año pasado, el gobierno del presidente Trump disminuyó el área del monumento nacional de 7.689 a 4.046 kilómetros cuadrados.

«El parque está lleno de formaciones geológicas importantes y hermosas, muchas de las cuales contienen fósiles preciados», afirma. «Si la tierra no está protegida, estos fósiles serán mucho más vulnerables a los cazadores furtivos de fósiles, la destrucción por la construcción y los daños del tráfico recreativo».

Field está de acuerdo: «El trabajo de Atterholt y sus colegas ilustra la gran importancia de este lugar para reconstruir cómo se formó el mundo de las aves modernas», afirma. «Disminuir las protecciones en un yacimiento científico tan importante para obtener beneficios económicos y políticos a corto plazo resulta muy perturbador».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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