Animales

Nuestras fotografías favoritas de animales salvajes sacadas con cámaras trampa

La tecnología de las cámaras trampa ha proporcionado a los científicos una forma sin precedentes de observar las vidas de los animales salvajes.miércoles, 7 de agosto de 2019

Por Ruhi Manek
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Desde la investigación a la conservación, las cámaras trampa han revolucionado nuestros conocimientos sobre la fauna silvestre.

Aunque se remontan a hace más de cien años, la popularidad de las cámaras trampa ha aumentado recientemente, sobre todo con la introducción de la fotografía en color.

Las cámaras trampa —cámaras colocadas en lugares remotos que cuentan con sensores infrarrojos y de movimiento— se activan principalmente con el movimiento. Su capacidad de sacar fotografías de animales de forma autónoma y causando la mínima interferencia supone un beneficio para el mundo de la ciencia en particular.

«El motivo por el que las cámaras trampa son tan geniales es porque, al sacar la fotografía, también cuentas con un registro de datos verificable», afirma Roland Kays, zoólogo y experto en cámaras trampa del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte y la Universidad del Estado de Carolina del Norte en Raleigh. «Uno de los aspectos más fundamentales de la ciencia es que algo sea verificable».

Por ejemplo, en 2017, las cámaras trampa detectaron pruebas de la presencia de perros venaderos en el norte de Panamá por primera vez. Las raras imágenes aportaron a los científicos nuevos datos de uno de los carnívoros menos estudiados del mundo.

La ciencia ciudadana

Como instrumento científico, las cámaras trampa no están diseñadas para sacar fotografías bonitas, sino que su objetivo es conseguir una imagen de qué vive en un lugar en particular.

Con todo, cada vez más legos muestran interés por el arte y la ciencia de las cámaras trampa.

Una cámara trampa graba a un sigiloso glotón
Una cámara trampa graba a un sigiloso glotón
Este es un glotón. Los glotones son esquivos y solitarios y necesitan mucho espacio para desplazarse a gran altura, lo que dificulta que los científicos los observen. Con la esperanza de grabar imágenes de un glotón, los biólogos cuelgan el cadáver de un ciervo de un árbol y colocan una cámara trampa en la Reserva Wind River, Wyoming. El glotón parece un oso, pero en realidad forma parte de la familia de los mustélidos. Se alimenta de manera oportunista, devorando cadáveres de animales grandes como ciervos y alces. También es un depredador feroz. La curiosidad les ayuda a sobrevivir en un entorno sombrío y duro. La comida escasea tanto que lo comprueban todo, incluida la cámara trampa colocada por los científicos. Y de repente, el glotón se convierte en bola de nieve y cae rodando por el bosque.

Por ejemplo, los científicos ciudadanos suelen colocar cámaras trampa en sus jardines y comparten los resultados con científicos, que a su vez pueden analizar los datos y compararlos con otras zonas.

Esta singular colaboración «implica a las personas en la investigación científica y ayuda a la gente a aprender el comportamiento de los animales», afirma Kays.

Las cámaras trampa también tienen sus desventajas, y la principal es su precio. Sin embargo, conforme avanza la tecnología, los precios de las cámaras trampa disminuyen al mismo tiempo que aumenta su calidad, lo que promete aún más información sobre las diversas especies del planeta.

Observa las fotos de esta galería, en la que hemos seleccionado algunas de las fotos de cámaras trampa más memorables, desde un cárabo volando en plena noche hasta un oso grizzly cogiendo manzanas.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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