Graban el primer vídeo de un calamar gigante en aguas estadounidenses

El primer vídeo de un calamar gigante en aguas estadounidenses proporciona a los investigadores información sobre cómo caza esta especie poco conocida.

jueves, 27 de junio de 2019,
Por Jill Langlois
Graban el primer vídeo de un calamar gigante en aguas estadounidenses
Graban el primer vídeo de un calamar gigante en aguas estadounidenses

Cuando Edie Widder vio al calamar gigante por primera vez con los tentáculos desparramados como si tratara de atacar al cebo que había frente a la cámara, una medusa electrónica, se sintió justificada.

Tras años tratando de desarrollar formas de observar animales en las profundidades del mar, la consejera delegada y científica principal de la Ocean Research and Conservation Association (ORCA) de Florida había averiguado al fin la clave. El sistema de cámaras que desarrolló, llamado Medusa, emite una luz roja invisible para la mayoría de las criaturas que viven en la zona batial, a unos mil metros bajo la superficie del mar, donde reina la oscuridad total.

Los calamares gigantes poseen los ojos más grandes de cualquier animal conocido y son muy sensibles, así que no es desconcertante que los veamos poco.

El Medusa sortea este obstáculo con luces rojas, que el calamar gigante no ve. Había funcionado en una ocasión, cuando se capturaron imágenes de un calamar gigante en la costa de Japón en 2012. Fue la primera grabación en vídeo de un calamar gigante en estado silvestre.

El nuevo avistamiento es una prueba más. El 19 de junio, el Medusa grabó las primeras imágenes de un calamar gigante vivo en aguas estadounidenses, a unos 160 kilómetros al sudeste de Nueva Orleáns. Para Widder, se trata de una confirmación de que el calamar gigante no es tan misterioso como se creía.

El avistamiento fue una sorpresa para Widder y los otros exploradores de su equipo. Y su comportamiento inesperado aporta nueva información sobre cómo caza.

«Fue muy emocionante ver que el calamar rastreaba y cazaba a la medusa electrónica. Ahora hemos aprendido por primera vez cómo sobrevive», afirma Widder. Nadó un tiempo junto al cebo antes de atacar, toda una sorpresa porque los investigadores creían que cazaba esperando sentado a que sus presas nadaran junto a él.

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