Animales

El peligroso y rápido auge del comercio de piel de elefante

El tráfico de piel de elefante asiático —para elaborar joyas y polvos medicinales— se ha expandido por el Sudeste Asiático.martes, 13 de agosto de 2019

Por Dina Fine Maron
El tráfico de pieles de elefantes asiáticos para fabricar cuentas decorativas y polvos medicinales se ha expandido rápidamente desde que un equipo de investigadores describió este mercado el año pasado.

Fue el olor lo que disuadía a los hombres y mujeres que se dedicaban a convertir la grasa subcutánea de elefantes recién asesinados en cuentas de color rojo. Era nocivo. Acre. Los vapores revolvían el estómago mientras los trabajadores de China pasaban horas curando y puliendo cuentas traslúcidas de grasa que no suelen conservar su forma.

Un comerciante contó a los investigadores de Elephant Family, un organismo de control de conservación con sede en Londres, Inglaterra, que se tardaba un día entero en producir una cuenta.

También había otro inconveniente: las cuentas de grasa no eran duraderas. Al entrar en contacto con la piel humana —alrededor del cuello o la muñeca—, sudaban.

Con todo, un informe de Elephant Family ha determinado que el comercio de piel de elefante —para polvos y pastillas medicinales y joyas— ha proliferado desde 2018. Fue entonces cuando Elephant Family y el Instituto Smithsonian de Biología de Conservación —la sección de investigación de conservación global del Smithsonian— describieron por primera vez el comercio de piel de elefante en dos informes distintos. En ellos explicaban que los elefantes eran asesinados y despellejados en Birmania y que las pieles se vendían en mercados o redes sociales de China.

Pero ahora, según un nuevo informe de Elephant Family, esta pujante industria parece haberse extendido desde Birmania a lo largo de una amplia franja del Sudeste Asiático que no solo incluye China, sino también Laos, Vietnam y Camboya. Las cuentas se venden en Birmania y China, y los productos de pieles para curas tradicionales, en los cinco países.

El informe anterior de Elephant Family, publicado en abril de 2018, revelaba que una persona parecía estar detrás del comercio de cuentas, al menos al principio. Ese comerciante, al que llamaron «Jaz», habló de las cuentas en publicaciones de un foro de debate en Internet en 2014. Según el informe, «generó 23 respuestas que indicaban que el comercio de cuentas de piel de elefante era novedoso y desconocido». Las cuentas de elefante estaban fabricadas con el mismo estilo que los objetos de colección chinos tradicionales, denominados wenwan. Aún se desconoce quién los quiere exactamente.

El nuevo informe indica que algunos comerciantes declararon que sus pieles de elefante procedían de poblaciones de elefantes cautivos de la región, no de las densas selvas de Birmania. Los administradores de una tienda familiar de medicina tradicional dijeron que sus pieles procedían de «zoos». Otro comerciante afirmó que sus pieles procedían de poblaciones de elefantes cautivos de China.

«Este comercio continúa, aumenta y se expande geográficamente. Es considerable», afirma Dave Augeri, biólogo y director de conservación en Elephant Family.

“Este comercio continúa, aumenta y se expande geográficamente. Es considerable.”

por DAVE AUGERI, DIRECTOR DE CONSERVACIÓN DE ELEPHANT FAMILY

El nuevo informe indica que algunos comerciantes declararon que sus pieles de elefante procedían de poblaciones de elefantes cautivos de la región, no de las densas selvas de Birmania. Los administradores de una tienda familiar de medicina tradicional dijeron que sus pieles procedían de «zoos». Otro comerciante afirmó que sus pieles procedían de poblaciones de elefantes cautivos de China.

«Este comercio continúa, aumenta y se expande geográficamente. Es considerable», afirma Dave Augeri, biólogo y director de conservación en Elephant Family.

Para elaborar el informe sobre el comercio de piel de elefante, Elephant Family llevó a cabo entrevistas en cada país, recopiló información en Internet y envió a investigadores de incógnito para que intentaran comprar los productos. Los investigadores hablaron con vendedores, fabricantes, cazadores furtivos y agentes de la ley. Augeri explica que emplearon los dialectos y los coloquialismos locales para ocultar sus identidades.

«Alabo a Elephant Family por arrojar una luz internacional sobre el problema mediante este informe», escribe por email Christy Williams, director de WWF-Birmania, que no participó en la elaboración del informe. «Lo que destaca es lo que predecíamos: el comercio se ha expandido a otros países, resulta muy preocupante».

Un comercio letal

El pasado marzo, el equipo del Smithsonian describió la factura que pasa esta industria en la revista PLOS One: siete de los 19 elefantes a los que habían rastreado en una zona montañosa de Birmania fueron cazados por furtivos un año después de que les colocaran collares GPS. Cuando los investigadores decidieron estudiarlo, descubrieron que al menos 19 elefantes —entre ellos los siete con collares de rastreo— habían muerto o desaparecido dentro de un área de 52 kilómetros cuadrados. Según ellos, las muertes se produjeron en menos de dos años. Además, 40 elefantes más de zonas circundantes del sur y el centro de Birmania enseguida aumentaron esa cifra.

Las cuentas rojo rubí de esta pulsera están hechas de la grasa subcutánea de elefantes recién asesinados.

Para obtener productos de piel de elefante, los furtivos atacan tanto a adultos como a crías, un duro golpe para los elefantes asiáticos. Su falta de colmillos les ha permitido vivir mejor que los elefantes africanos, cazados por furtivos a un ritmo alarmante para el mercado de marfil internacional. (En los elefantes asiáticos, solo los machos pueden desarrollar colmillos, pero pocos lo hacen.)

“Los elefantes víctimas del comercio de piel son asesinados con flechas envenenadas y su muerte es lenta y dolorosa.”

Quedan unos 50 000 elefantes asiáticos en estado silvestre, menos de una décima parte de la población estimada de elefantes africanos. La población de elefantes no cautivos de Birmania es escasa: hay menos de 2000 en las densas selvas del país. Últimamente, las autoridades locales han intensificado las patrullas para proteger sus últimos bastiones de los furtivos. De hecho, Elephant Family cita información del gobierno birmano, según el cual en 2018 se cazaron menos elefantes —18—, ocho menos que el año anterior.

Pero, según Augeri, «un descenso de un año para otro no tiene por qué indicar un descenso continuo». Podría ser un bache y no se sabe si volverá a aumentar, sobre todo ante el incremento de las ventas en Internet de estos productos.

La explotación comercial de la piel de elefante no es del todo nueva. Traffic, un grupo de supervisión del comercio de especies silvestres, había informado que, ya en 2006, se vendían abiertamente pequeñas cantidades de polvo de elefante para tratar sarpullidos y otros males en los mercados de Mong La, una localidad birmana en la frontera con China. Pero el comercio se ha intensificado desde 2014, con la llegada al mercado de las joyas de piel de elefante.

Elephant Family explica que los elefantes víctimas del comercio de piel suelen ser asesinados con flechas envenenadas y experimentan una muerte muy lenta y dolorosa conforme la sustancia letal —probablemente hecha con pesticidas y plantas— inunda el cuerpo y hace que el animal, moribundo y desesperado, busque agua. Los cadáveres suelen encontrarse cerca o dentro del agua (lo que también podría contaminar el suministro de los aldeanos).

Elephant Family afirma que los comerciantes de piel de elefante que venden polvos o cuentas parecen mover toda su mercancía por Internet, quizá en parte porque las autoridades chinas han tomado medidas y los vendedores actúan con más cautela. Contaron a sus investigadores que se habían producido redadas en China justo seis meses después de la publicación de su informe anterior y que los vendedores o bien no tenían productos de piel en stock o bien se mostraban reacios a enseñárselos a compradores desconocidos.

La investigación de Elephant Family contó al menos cien comerciantes de piel de elefante en Internet —entre ellos proveedores, fabricantes de abalorios de piel y productores de polvos de piel— que se anunciaban en 27 foros empleando más de 200 cuentas.

Según Augeri, los investigadores también descubrieron que los vendedores han expandido sus esfuerzos promocionales, pasando de plataformas sociales populares en China como WeChat o Baidu a grupos de Facebook conectados a Laos, Taiwán, Malasia y Birmania.

Polvo de pangolín y elefante

El comercio de polvo medicinal parece ser mucho más amplio que el de abalorios, en parte, según Augeri, porque es más fácil evitar la detección del polvo que de las cuentas. «Siempre puedes decir que el polvo está hecho de especies legales», como algunas plantas.

La investigación de incógnito de Elephant Family también determinó que los vendedores de medicamentos tradicionales han empezado a vender polvo de piel de elefante que, según dicen, está mezclado con polvo de escamas de pangolín. De confirmarse, sería una tendencia perturbadora, ya que se cree que los pangolines son el mamífero no humano más traficado del mundo. Es posible que millones de pangolines sean asesinados cada año.

El informe describe cómo una tienda vendía pastillas hechas principalmente de piel de elefante, pero también de escamas de pangolín molidas etiquetadas como «una antigua receta para males estomacales». Un investigador vio cómo un cliente entraba en la tienda y las compraba. (Elephant Family no analizó las sustancias para verificar qué animales se utilizaron en la mezcla.)

Williams afirma que, por ahora, WWF-Birmania no ha observado la misma tendencia. «Hemos observado pruebas de polvo de pangolín, pero por ahora no hemos visto una mezcla de pangolín y piel de elefante».

Los hallazgos de Elephant Family se han publicado antes de la conferencia del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), que comenzará el 17 de agosto en Ginebra, Suiza. Allí, la situación del elefante africano será un importante tema de debate para las 183 partes del tratado y algunos países tendrán en cuenta una serie de propuestas que podrían afectar a la cantidad de ventas de marfil permitidas. No se han presentado propuestas relacionadas específicamente con el comercio de piel; sin embargo, sí figura en la agenda un debate más general sobre los peligros del tráfico de partes de elefantes asiáticos (incluida su piel). Con todo, según Williams, «este informe atraerá atención internacional al problema. En el futuro, debemos garantizar que exista una propuesta específica para el tema de las pieles».

Hasta entonces, teme que el comercio de cuentas de grasa —pese a su rápida degradación—, los fragmentos de piel y los polvos medicinales tradicionales siga creciendo.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

Seguir leyendo