Suiza, el lugar donde los gatos tienen escaleras propias

Una fotógrafa documenta la arquitectura creativa que han elaborado los suizos para ayudar a sus amigos felinos a desplazarse.

Thursday, December 5, 2019,
Por Erin Biba
Fotografías de Brigitte Schuster
Escaleras para gatos
En Suiza, el acceso de los gatos al exterior se considera fundamental para su bienestar y los dueños instalan rampas y escaleras en los laterales de los edificios para facilitar sus idas y venidas. Esta creencia contrasta con la opinión creciente de que los gatos deben mantenerse dentro de casa para proteger a las aves y a otros animales salvajes.
Fotografía de Brigitte Schuster

Es posible que Suiza sea el mejor lugar del mundo para ser un gato doméstico.

Allí tienen libertad, autonomía y una arquitectura gatuna específica. Ya sea en el lateral de un chalé adosado o de un edificio de pisos, las escaleras y las rampas hechas a medida se diseñan para que los gatos puedan salir y entrar a su antojo.

Brigitte Schuster, fotógrafa alemana y aficionada a la arquitectura, ha documentado muchas escaleras de este tipo en Berna, Suiza, en su nuevo libro Swiss Cat Ladders.

«Cuando me mudé a la ciudad de Berna, me asombró», afirma. «Es una forma de mostrar cuidado, diría yo. Le damos libertad al gato y también tenemos la libertad de que, como dueños, no tenemos que estar en casa cuando vuelvan nuestros gatos».

Hay escaleras para gatos por toda Europa, pero son particularmente numerosas en Suiza, que alberga casi 1,5 millones de gatos domésticos. Schuster afirma que los gatos son la mascota más común del país porque casi dos tercios de la población vive en alquiler y los caseros suizos son más abiertos a aceptar gatos que perros.

La vecina de Schuster, Sabina Maeder, dueña de un gato atigrado con rayas marrones de 17 años llamado Busski (diminutivo de Busker), dice que las escaleras reflejan tanto los valores suizos como el comportamiento gatuno.

«A los suizos nos encanta la libertad y la autonomía, para nosotros y para todos los seres que viven con nosotros en nuestro país», afirma.

Por la ventana

Algunas escaleras están hechas de metal, otras de madera; pueden estar fabricadas con materiales diferentes o comprarse por Internet en tiendas de mascotas como kits prefabricados. Incluso hay carpinteros que se han especializado en diseñar y construir escaleras para gatos.

Maeder construyó su propia escalera para gatos hace 15 años, cuando se mudó desde un apartamento en el primer piso a un piso más alto de su edificio.

«Cuando me trasladé del primer piso, mi gato no tenía la oportunidad de salir», afirma. «Solo hay dos metros de mi balcón trasero a un castaño, así que hice una escalera muy elegante».

La construcción es una rampa de madera sencilla que se extiende desde la ventana de su balcón en un segundo piso hasta un árbol cercano. Maeder explica que Busski cruza la escalera desde la ventana al árbol, salta del árbol a una valla del jardín y pasa de la valla al suelo.

La patita Kitty ha sido acogida por una familia de gatos
La pata Kitty vive en una granja familiar a unos 160 kilómetros de Brisbane, Australia. Su nombre refleja su estatus de honor como única pata en una colonia de gatos (kittens en inglés). 

Busski también puede atravesar una gatera en la puerta delantera para visitar el pasillo y las casas de sus vecinos (su novia felina vive en el piso de arriba). Y Schuster dice que no es raro que los vecinos conecten las escaleras, lo que a veces significa que el gato de un vecino puede entrar por la ventana.

¿Un peligro para la fauna?

Sin embargo, los gatos domésticos son unos de los depredadores más eficaces del mundo y esa libertad puede convertirlos en especies invasoras en sus propios jardines. Estudios llevados a cabo en Estados Unidos y Australia han determinado que los gatos son asesinos de aves prolíficos. Los conservacionistas también han dado la voz de alarma porque los gatos domésticos cazan reptiles y mamíferos pequeños. Un estudio estimaba que los gatos matan entre 100 y 350 millones de aves cada año en Canadá.

Aunque lo menciona de pasada en su libro, Schuster dice que no había pensado que ese tema fuera un problema. De hecho, Livio Rey, biólogo del Instituto Ornitológico Suizo, sostiene que no hay muchas conversaciones sobre la depredación de aves por parte de los gatos en Suiza, aunque indica que sí existe un movimiento pequeño pero creciente a favor de mantener a los gatos dentro de casa para proteger a anfibios y reptiles en peligro de extinción.

«Hasta donde yo sé, no hay debates sobre las escaleras para gatos de Suiza», afirma Livio. «Tenemos un folleto informativo que solemos dar a la gente para informarlas de cómo evitar que los gatos depreden animales pequeños. Se debate que castrar a los gatos sea obligatorio; sin embargo, este tema no está entre las prioridades de la agenda política».

Pese a la falta de debates, al menos un estudio publicado en 2010 sugiere que hay motivos de preocupación por la depredación de aves en Suiza. Los investigadores de la Universidad de Zúrich y SWILD, una organización de biólogos de fauna sin ánimo de lucro, han descubierto que cada gato de la aldea suiza de Finstersee mataba dos aves al mes.

«El número total de presas por área es impresionante e indica que la depredación gatuna es un factor importante en los ecosistemas. Su papel podría ser trascendental en hábitats urbanos intensamente fragmentados, donde hay una alta densidad de gatos», escriben los científicos.

Sin embargo, muchos suizos creen que el acceso de los gatos al exterior es importante para su bienestar. «Mantener a los gatos dentro sin permitir que vaguen en libertad es un problema importante para los dueños», indica la página web de la Asociación de Protección de Animales de Zúrich, que recomienda a los dueños que usen gateras y escaleras para permitir que entren y salgan y prevenir el aburrimiento.

«No es natural enjaular a un gato en casa. Estoy segura de que un gato tiene que salir, como tú y como yo», afirma Maeder.

Según la asociación, los gatos que solo están dentro de casa necesitan contacto social, ejercicio similar al de la caza y acceso a experiencias nuevas y variadas para mantenerse estimulados.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

Seguir leyendo