Matan a dos de las raras jirafas blancas de Kenia

Los guardabosques del parque descubrieron los cuerpos de la madre y su cría, probablemente asesinadas por cazadores furtivos.jueves, 12 de marzo de 2020

Imágenes de unas jirafas con leucismo, un trastorno genético poco común
Imágenes de unas jirafas con leucismo, un trastorno genético poco común

Kenia tenía tres raras jirafas blancas. Sí, tenía, porque han matado a dos.

Las autoridades de fauna silvestre han anunciado en un comunicado que encontraron a una hembra y su cría de siete meses «en estado esquelético tras haber sido asesinadas por cazadores furtivos armados» en un área de conservación natural en Ijara, en el nordeste de Kenia, probablemente hace cuatro meses. Se cree que una tercera jirafa blanca, un macho joven que descendía de la hembra muerta, sigue con vida.

«Es un día muy triste para la comunidad de Ijara y para toda Kenia», declaró Mohammed Ahmednoor, director del área de conservación comunitaria Ishaqbini Hirola, en un comunicado.

Sabían de la existencia de los animales desde 2017, cuando los guardabosques las avistaron cuando patrullaban el área de conservación y subieron un vídeo a YouTube que enseguida se hizo viral. Ya entonces, algunos usuarios comentaron su preocupación por que la fama pusiera a estas jirafas en riesgo de convertirse en víctimas de la caza furtiva.

La tragedia pone de manifiesto la paradoja de cómo gestionamos nuestro vínculo con la naturaleza en la era digital. Las redes sociales permiten que la gente experimente alegría y se maraville ante las criaturas más raras del planeta, una conexión muy valiosa en plena crisis de extinción, pero también ponen en peligro a los animales. La rareza y la exclusividad son algunos de los factores impulsores del tráfico de especies silvestres, así que es más probable que los animales poco comunes sean el blanco de los cazadores furtivos.

En los comentarios del vídeo original, la gente ha empezado a expresar su pena y su ira hacia los cazadores furtivos, y a debatir el papel que podría haber desempeñado el vídeo viral a la hora de poner a las jirafas en el punto de mira.

«Inolvidablemente bellas. Hay tanta magia en este mundo», dice un comentario de hace dos años. Debajo, un comentario que publicado ayer dice: «Qué triste. No lo entiendo. ¿POR QUÉ?».

National Geographic fue uno de los medios que informó sobre las raras jirafas en 2017. Es delicado abordar cómo informar de animales únicos sin contribuir a convertirlos en un objetivo. Cuando informamos de los delitos contra las especies silvestres, normalmente no revelamos su ubicación específica por ese motivo.

Una belleza poco común

Es probable que estas jirafas tuvieran leucismo, una particularidad genética que inhibe la producción de pigmento en las células cutáneas, pero que permite que otros órganos, como los ojos, sean de color oscuro. Difiere ligeramente del albinismo, que inhibe la producción de pigmento en todos los órganos del cuerpo. Pese a su incapacidad para producir pigmentos coloridos, las jirafas y otros animales con leucismo no sufren desventajas genéticas para sobrevivir.

Aunque es raro, este trastorno no es inaudito. También se observó en una cría de jirafa del parque nacional de Tarangire, en Tanzania. Tras el nacimiento de una jirafa blanca en su refugio, el parque anunció que había tomado medidas para proteger a la jirafa de los furtivos. Hasta la fecha, Hirola no había anunciado ninguna medida de seguridad.

Las jirafas están amenazadas a nivel internacional. Sus poblaciones han descendido más de un 40 población en las tres últimas décadas, con solo 16 000 ejemplares según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la autoridad global que determina el estado de conservación de animales y plantas silvestres. La caza furtiva de jirafas, a las que matan por su piel, carne, huesos y colas, ha aumentado en todo el continente africano. Y conforme las poblaciones humanas aumentan y se adentran en terrenos silvestres, las jirafas también han sido víctimas de atropellos, matanzas vengativas por dañar los cultivos y la caza de carne de animales salvajes.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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