Animales

Declaran a las jirafas masái en peligro de extinción

La subespecie, que vive en Kenia y Tanzania, ha descendido casi un 50 por ciento en los últimos 30 años, sobre todo por la caza furtiva y los cambios en los usos del suelo.lunes, 15 de julio de 2019

Por Rachel Fobar
En la actualidad, quedan 35 000 jirafas masái salvajes. Su población ha descendido casi un 50 por ciento en los últimos 30 años.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) —el organismo global que determina el estado de conservación de animales y plantas salvajes— ha anunciado que las jirafas masái, una subespecie que habita Kenia y Tanzania, se encuentran en peligro de extinción, sobre todo por la caza furtiva y los cambios en los usos del suelo.

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Se estima que quedan unas 35 000 jirafas masáis salvajes, pero su población ha descendido casi un 50 por ciento en los últimos 30 años. La población total de jirafas de África ha menguado hasta un 40 por ciento en ese mismo periodo.

Tanya Sanerib, directora legal internacional del Centro para la Diversidad Biológica, afirma que las jirafas masái son emblemáticas. Como son una de las subespecies de jirafa más grandes, son el animal «prototípico» en el que pensamos todos cuando nos imaginamos a las jirafas. Según Sanerib, que esta subespecie sea declarada en peligro de extinción es una llamada de atención.

«Ha sido una noticia devastadora... Da la voz de alarma», afirma. «Indica que debemos hacer más por las jirafas a nivel internacional y con todas las herramientas de las que dispongamos».

Más amenazas

Es la primera vez que la subespecie masái (Giraffa camelopardalis ssp. tippelskirchi) se evalúa de forma independiente. Anteriormente, se había incluido en el listado general de jirafas (Giraffa camelopardalis) de la Lista Roja de la UICN, que clasifica a las jirafas como especie «vulnerable», una categoría más alejada de la extinción. De las nueve subespecies de jirafa, las masái y las jirafas reticuladas se encuentran en peligro de extinción, mientras que las jirafas nubianas y las de Kordofán se encuentran en peligro crítico de extinción.

La caza de jirafas es ilegal en Kenia y Tanzania, pero las matan de manera furtiva por su piel, carne, huesos y colas. Según la UICN, se estima que se caza ilegalmente a entre el 2 y el 10 por ciento de la población cada año en el parque nacional del Serengueti, en Tanzania. La caza furtiva ha aumentado por los disturbios civiles y los mercados emergentes de partes de jirafas, como las joyas con pelos de sus colas y las tallas de huesos. Incluso existe la creencia de que el tuétano y los cerebros de las jirafas pueden curar el VIH y el sida, según han informado medios de Tanzania.

Las muertes de jirafas también han aumentado por el crecimiento y la expansión de las poblaciones humanas en las que solían ser tierras salvajes, lo que ha provocado el incremento de incidentes como daños a los cultivos y colisiones con vehículos. La caza de carne de animales silvestres también supone una amenaza para estas criaturas.

Así son los primeros pasos de una jirafa recién nacida
Así son los primeros pasos de una jirafa recién nacida
Con depredadores cerca, las crías de jirafa corren peligro cuando nacen. Por eso deben empezar a caminar tan pronto como salen del vientre de su madre. Las crías son capaces de levantarse a los 30 minutos de nacer. Varias investigaciones demuestran que la mitad de las jirafas recién nacidas son presa de hienas, leones y otros depredadores. El número de muertes de crías vulnerables aumenta en zonas con más densidad de depredadores. Con el tiempo, las crías corren más rápido que sus homólogas adultas, pero están más a salvo de los depredadores cuando su madre las vigila.

«La megafauna olvidada»

Históricamente, se ha estudiado poco a las jirafas frente a otras especies amenazadas. Aunque se han escrito miles de artículos científicos sobre los rinocerontes blancos, solo hay unos 400 sobre jirafas, según el investigador de jirafas Axel Janke. De hecho, en África quedan menos jirafas que elefantes.

«Son la megafauna olvidada, por así decirlo», afirma Julian Fennessy, codirector y cofundador de la ONG Giraffe Conservation Foundation. «Se nos han escapado, por desgracia, mientras que se ha prestado más atención a los elefantes, los rinocerontes, los leones y otras especies».

Sanerib afirma que tenemos tanto que aprender de las jirafas que perderlas sería una desgracia. Por ejemplo, tienen sistemas circulatorios complejos que podrían ser útiles para comprender la hipertensión en los humanos. Los investigadores también han descubierto que tararean por la noche, y no se sabe por qué.

«Tenemos una especie que se está extinguiendo y hay aspectos fenomenales y fascinantes sobre ella para los que no tenemos explicación», afirma con entusiasmo.

Aunque durante años el consenso ha sido que hay una especie de jirafa con nueve subespecies, en los últimos años han surgido pruebas de diferencias genéticas, lo que apunta a que en realidad habría cuatro especies de jirafas y que las jirafas masái son una especie en sí misma. Aunque las jirafas masái no han sido reconocidas ampliamente como especie única, Fennessy afirma que clasificarlas como especie podría ser ventajoso desde el punto de vista de la conservación. Por ejemplo, la Ley de Especies en peligro de extinción de los Estados Unidos protege a los animales a nivel de especie, lo que significa que, según estándares estadounidenses, las jirafas no se consideran una especie en peligro de extinción, aunque varias subespecies sí lo están.

Pero en general, Fennessy afirma que esta nueva investigación arroja luz sobre la difícil situación de estos animales.

«Al identificar que se encuentran en peligro de extinción, espero que podamos cambiar este rumbo antes de que sea demasiado tarde, y con la colaboración de gobiernos y otros socios».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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