Las arañas comen serpientes en todo el mundo, según revela un estudio sorprendente

Las arañas viudas norteamericanas, y no las tarántulas tropicales, tienen un gusto especial por los reptiles, según un análisis de datos de seis continentes.

Publicado 24 jun. 2021 13:39 CEST
Una gran araña bananera se alimenta de una serpiente

Una gran araña bananera se alimenta de una serpiente en la selva amazónica de Perú.

Fotografía de Anton Sorokin / Alamy Stock Photo

¿Puede una araña matar y devorar una serpiente?

Esta pregunta puede parecer una curiosidad infantil, pero es el tema en el que se centra un nuevo estudio publicado en Journal of Arachnology. La respuesta es un sí rotundo, tanto que incluso los científicos que llevaron a cabo el estudio se quedaron pasmados con sus resultados.

«Me sorprendió que el consumo de serpientes por parte de las arañas se encuentre en todos los continentes (salvo la Antártida)», afirma el líder del estudio Martin Nyffeler, experto en arañas de la Universidad de Basilea, Suiza. «Me sorprendió que tantos grupos de arañas diferentes sean capaces de matar y comer serpientes. Me sorprendió que tantas especies de serpientes diferentes sean asesinadas por arañas de vez en cuando».

«Hasta ahora esto era desconocido», explica Nyffeler en un correo electrónico.

En total, Nyffeler y su coautor, J. Whitfield Gibbons, experto en serpientes de la Universidad de Georgia, peinaron toda la literatura científica que pudieron encontrar, así como las redes sociales, las noticias e incluso ediciones antiguas de National Geographic, para sacar a la luz más de 300 observaciones de arañas que matan serpientes. Los datos abarcaban más de 40 especies de arañas y más de 90 especies de serpientes.

Una viuda negra devora una serpiente en el parque nacional de New River Gorge, en Virginia Occidental.

Fotografía de Julia Statler

Como cabía esperar, las arañas grandes, como las tarántulas, eran las más propensas a enfrentarse a un reptil. Pero no eran las máximas devoradoras de serpientes. Una familia de arañas conocida como terídidos, que incluye a las viudas negras y sus parientes, era la que más serpientes capturaba. Y lo que es más curioso, la gran mayoría de estos informes no se produjeron en los trópicos, sino en Norteamérica.

La investigación también amplía considerablemente nuestro conocimiento sobre la depredación de las arañas, que podrían desempeñar un papel más importante del que se creía en el equilibrio del ecosistema, añade Nyffeler.

«Se calcula que todas las arañas del mundo juntas pesan unos 25 millones de toneladas y matan entre 400 y 800 millones de toneladas de presas al año», afirma. «Para comprender el importante papel de las arañas en el equilibrio de la naturaleza es crucial entender todo el espectro de sus hábitos alimentarios».

Cómo atacan las arañas

De media, las serpientes de las que se alimentan las arañas son pequeñas, normalmente de unos 25 centímetros de largo. Pero hasta estas serpientes pequeñas tienen un tamaño muy superior al de los arácnidos, cuya longitud corporal media es de 1,3 centímetros aproximadamente.

En la mayoría de los casos (como el de los terídidos), estas arañas diminutas construyen telas muy resistentes, que a menudo llegan hasta el suelo y pillan a las serpientes desprevenidas. Una vez atrapada, la araña aplica su mordedura venenosa para paralizar a su víctima, envuelve a la serpiente en seda y la arrastra hacia arriba para comérsela. Las enzimas digestivas de la mordedura de la araña licúan las partes blandas de la serpiente, tal y como lo harían con una mosca. La araña se toma su tiempo para sorber las entrañas y algunas comidas duran días e incluso semanas.

«Aunque hablo constantemente de lo fuerte que es la seda de araña, creo que aún subestimaba este increíble material», explicó por correo electrónico Sebastián Echeverri, científico especializado en arañas y editor de Arachnofiles. «Yo suponía que una serpiente podría arrancarse y ponerse a salvo. Las serpientes son, básicamente, músculos abdominales duros».

En torno al 30 por ciento de las serpientes también son venenosas, como las serpientes de coral del Nuevo Mundo, las serpientes marrones orientales, las serpientes de cascabel y las víboras neotropicales Bothrops insularis. Pero ¿para qué sirve el veneno cuando tu enemigo es demasiado pequeño hincarle el diente?

Vídeo: Observa cómo la araña más grande del mundo inmoviliza a sus presas y mantiene alejados a los depredadores
Con una envergadura de casi 30 centímetros y un mecanismo de defensa particular, la tarántula Goliat comedora de pájaros es una cazadora letal. Imágenes del programa “Los más raros”.

«No hay forma fácil para que una serpiente de cascabel se defienda de una araña con veneno», afirma Emily Taylor, bióloga de serpientes y directora del Laboratorio de Ecología Fisiológica de Reptiles en la Universidad Estatal Politécnica de California.

Buenos samaritanos 

Como muchos de los incidentes se produjeron en estado silvestre y fueron observados por gente corriente, los científicos analizaron otra tendencia: cuando los humanos intervienen.

De 319 casos de serpientes contra arañas, la araña conseguía matar a la serpiente en el 87 por ciento de ellos. En el 1,5 por ciento de los incidentes, la serpiente huía por sí sola. Pero el 11 por ciento de las veces, la gente intervenía para salvar a las serpientes.

Incluso en Australia, donde la mayoría de los enfrentamientos se producen entre serpientes marrones y arañas de lomo rojo —dos especies letales para los humanos—, hubo ocasiones en que las personas no solo liberaban a la serpiente, sino que le limpiaban las telarañas de encima antes de dejarla libre.

«Dado que la mayoría de los humanos detestan tanto a las arañas como a las serpientes, me parece sorprendente que haya humanos dispuestos a rescatar a una serpiente», afirma Nyffeler, que sufre de «ofidiofobia grave».

Con la dieta más diversa de los arácnidos, el estudio también podría inspirar más investigaciones sobre cómo funciona su veneno.

«Aunque ahora entendemos bastante bien cómo afectan las toxinas de las viudas negras a los sistemas nerviosos de los vertebrados, apenas comprendemos cómo actúan las toxinas de muchas otras familias de arañas», afirma.

En general, el estudio es «realmente provocador», añade Taylor, ya que lo protagonizan dos animales que mucha gente teme.

«Para la mayoría de la gente, esta sería su peor pesadilla. Ocho patas contra cero patas», dice. «Pero para mí, es como el país de las maravillas».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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