Planeta Hostil

Sorprendente, un arrecife vibrante descubierto en el Amazonas

Para los fans de las esponjas marinas, los peces de colores y demás habitantes de las aguas marinas, algunos científicos han descubierto algo muy similar en una expedición.

Por Craig Welch
Fotografías de Rodrigo Moura

22 de abril de 2016

Después de probar el agua fangosa de la desembocadura del río Amazonas, la oceanógrafa Patricia Yager, a bordo del buque de investigación Atlantis, puso rumbo hacia la plataforma continental, cuando su compañero brasileño estaba persiguiendo a un espectro. El compañero de Yager portaba un trabajo de investigación de 1977 de seis páginas que incluían un mapa dibujado a mano que sugería que esta región podría enmascarar un extraordinario conjunto de arrecifes.

Yager era escéptica. La desembocadura del Amazonas era más espesa y con mayor volumen de sedimentos que cualquier río en el mundo.

Había oído que practicar el buceo en esta zona era como nadar en fango, pero cuando su colega, Rodrigo Moura, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, dragaba pequeñas áreas cerca de la orilla en 2012, descubrió uno de los hallazgos más sorprendentes de la investigación: Una línea de aguas profundas a 120 kilómetros de la costa con animales verdaderamente sorprendentes. Había esponjas y todo tipo de peces de colores que recordaban a las aguas tropicales.

El descubrimiento, publicado en la revista Science, cogió por sorpresa a muchos, incluyendo a los investigadores que trabajaban en él, y hace que los científicos estén reconsiderando sus conocimientos básicos sobre los arrecifes.

A diferencia de los corales tropicales típicos, gran parte de este sistema no tiene luz, y sin la fotosíntesis las plantas producen muy poca cantidad de oxígeno. "Hemos encontrado un filón que en los libros de texto decían que no debería existir", dijo el coautor del estudio Fabiano Thompson, de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Se extrajeron hasta 61 tipos de esponjas, entre ellas una gigante tan pesada como un elefante bebé. Estas sólo se suelen encontrar en las zonas del noreste del Océano Atlántico de Canadá, y en algunas aguas tropicales en Australia Occidental. Pero esos arrecifes están cerca de un estuario que recibe hasta 300.000 metros cúbicos de agua dulce en un segundo, el suministro de 20 por ciento del caudal de los ríos del mundo.

Los científicos todavía no han sido capaces de sumergirse para ver el arrecife, ya que el agua es turbia, las corrientes son rápidas y las ásperas paredes pueden ser mortales, con profundidades de entre 50 y 100 metros.

Según Thompson, la gente suele pensar en los arrecifes de corales tropicales de colores, que crecen en aguas poco profundas en las regiones cálidas y puede extenderse por miles de kilómetros. Pero incluso en las regiones profundas de Alaska hay extensos jardines de coral.

En este caso concreto, existen porque los ríos masivos pueden eliminar los nutrientes de las aguas marinas y de repente cambiar la salinidad, la química y la penetración de la luz, y este flujo generalmente bloquea la formación de grandes arrecifes.

El agua cercana a la costa es lo suficientemente profunda y lo suficientemente fuerte como para generar corrientes que filtren los sedimentos hacia abajo. En las partes sur y central del arrecife, los cambios estacionales en las corrientes permiten que la luz penetre en algunas épocas del año. En la zona norte, el arrecife está vivo, pero no ha estado creciendo durante miles de años, y sigue siendo mucho menos diverso. Pero todavía ofrece esperanza para el futuro.

Mientras, los científicos se preocupan de que el cambio climático pueda ser perjudicial para las poblaciones de peces en la zona, ya que a día de hoy, la sección norte del arrecife Amazónico sigue siendo un vivero importante de pescado.

Otro problema añadido para la supervivencia del descubrimiento son las 35 secciones de la plataforma continental que compraron empresas brasileñas o multinacionales para la exploración de petróleo.

"Las actividades industriales a gran escala representan un desafío ambiental importante y las empresas deben catalizar una evaluación socio-ecológica antes de que sea demasiado tarde" señala Thompson.

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