Los médicos indios protestan contra los tratamientos con plantas medicinales promocionados para la COVID-19

Mientras la India afronta su segunda ola de la pandemia de COVID-19 y la escasez de vacunas, el gobierno sigue publicitando desinformación y tratamientos ayurvédicos cuya eficacia no está demostrada.

Publicado 4 jun 2021 11:30 CEST
Trabajadores sanitarios del Ministerio de AYUSH reparten medicina ayurvédica

Los trabajadores sanitarios del Ministerio de AYUSH reparten medicina ayurvédica a personas a personas congregadas para dar muestras para las pruebas de COVID-19 en John Hall el 7 de mayo de 2020 en Gurugram, la India.

Fotografía de Parveen Kumar, Hindustan Times via Getty Images

Mientras la India atraviesa con dificultades uno de los peores brotes de COVID-19 del mundo, miles de médicos de todo el país que luchan por salvar a los pacientes ante la escasez de oxígeno, medicinas y vacunas se pusieron brazaletes negros para exigir la detención del televangelista de yoga más popular de la India. Baba Ramdev, fundador de un imperio de medicina tradicional, está vendiendo pastillas con hierbas medicinales y remedios de yoga cuya eficacia no se ha demostrado para tratar la COVID-19, mientras tacha los medicamentos modernos de «estúpidos» y culpa a la medicina moderna de los cientos de miles de muertes del país.

Lejos de ser marginal, Ramdev tiene vínculos estrechos con el gobierno nacionalista hindú de la India y ha disfrutado del apoyo del ministro de Sanidad. Desde que comenzó la pandemia el año pasado, el gobierno del primer ministro Narendra Modi ha estado promocionando de forma agresiva el ayurveda, un sistema de medicina tradicional vinculado al hinduismo que surgió hace 5000 años y que todavía es practicado por cientos de millones de indios. El ayurveda utiliza productos derivados de las plantas, el yoga, la dieta y los cambios de comportamiento para tratar la mente y el cuerpo, y se incluye en el protocolo oficial de gestión de la COVID-19 de la India como prevención y cura para la pandemia.

Recientemente, a medida que la vacunación se demoraba en la India debido a la escasez de vacunas, el gobierno empezó a distribuir una fórmula gratuita y no probada llamada «AYUSH 64», una pastilla ayurvédica fabricada con cuatro plantas medicinales que, según el gobierno, tiene «propiedades antiinflamatorias e inmunomodulatorias». (La pastilla tiene el mismo nombre que el acrónimo del ministerio gubernamental de medicina tradicional, que también quiere decir «larga vida».) Es más, algunos grupos religiosos y legisladores vinculados al partido gobernante han recomendado beber orina de vaca y restregarse con estiércol de vaca para protegerse del virus.

Pero mientras la segunda ola de coronavirus se cobraba las vidas de 335 000 indios a 2 de junio, según el New York Times, los remedios alternativos que carecen de evidencias científicas de su eficacia están siendo atacados por médicos de la medicina moderna e incluso algunos practicantes importantes de la medicina ayurveda.

El ayurveda «fue el primer intento de ciencia [de la India]», afirma M. Shafi Kuchay, endocrinólogo del hospital de Medanta en Gurugram, un centro tecnológico fuera de la capital india. «Pero hoy es ineficaz, sobre todo en ausencia de estudios creíbles», afirma.

Hemant Toshikhane, uno de los principales profesores de ayurveda en la India, era uno de los muchos que creían que los remedios antiguos podían proteger contra la pandemia de coronavirus.

Desde marzo del año pasado, el Instituto Parul de Ayurveda e Investigación, dirigido por Toshikhane, distribuyó plantas medicinales tradicionales para la fiebre y los problemas digestivos y gotas nasales medicinales al profesorado y los estudiantes para mantener a raya el virus. El año pasado hubo algunas infecciones por SARS-CoV-19 en Waghodia, en el estado occidental de Gujarat, donde se encuentra el instituto, pero ninguna entre aquellos que recibieron los kits, según Toshikhane.

Un año después, una segunda ola devastadora ha arrasado la India, impulsando la cifra de muertes a unas 4000 personas cada día desde mediados de abril hasta finales de mayo. Toshikhane repartió de nuevo los kits de plantas medicinales, pero esta vez la mayoría de las personas enfermaron de todas formas, dice, «así que paré».

Evidencias escasas

Ayurveda, que en sánscrito se traduce por «conocimiento de vida», se basa en el principio de que el cuerpo consta de los mismos cinco elementos que componen el universo —aire, fuego, agua, tierra y éter— «representados en el cuerpo humano como doshas», o problemas, explica Toshikhane. «Si los tres doshas principales —Vata, Pitta y Kapha— no están equilibrados, eso causa enfermedades». Para reequilibrar los doshas es necesario modificar el estilo de vida y la dieta. Los tres doshas mentales —Sattva, Rajas y Tamas— se tratan con yoga y meditación. Los practicantes de ayurveda también tratan enfermedades con cirugía y medicinas hechas con plantas y minerales.

Pero nunca ha habido estudios concluyentes sobre la eficacia de estos tratamientos contra enfermedades crónicas o infecciosas. Según el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral, parte de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, además de tratar algunos dolores y algunos síntomas de la diabetes de tipo 2, «hay pocas evidencias científicas sobre el valor del ayurveda para otros problemas de salud». Muchos estudios sobre la eficacia del ayurveda son pequeños y muy pocos se publican en revistas médicas occidentales revisadas por pares.

Con todo, la gran mayoría de los indios tienen fe en este antiguo sistema médico. Casi el 80 por ciento utilizó el ayurveda en 2018, un incremento frente al 69 por ciento que lo hacía en 2015, según un informe de PricewaterhouseCoopers sobre el resurgimiento del ayurveda en la India. El informe predice que el mercado de ayurveda del país crecerá de 2500 millones de dólares en 2015 a 8000 millones en 2022.

El partido nacionalista hindú que está en el gobierno ha promocionado desde hace tiempo los poderes sanadores del yoga y el ayurveda, y en 2014, poco después de asumir el cargo, el primer ministro Modi convirtió un departamento dedicado al estudio de la medicina tradicional en el Ministerio de Ayurveda, Yoga, Naturopatía, Unani, Siddha, Sowa-Rigpa y Homeopatía, abreviado como AYUSH por sus siglas en inglés. Estas terapias recibieron un impulso adicional cuando la Organización Mundial de la Salud aprobó ensayos de tratamientos alternativos para la COVID-19 el pasado septiembre. La India respondió a este llamamiento con más de 100 estudios diferentes que examinaban la eficacia de varias medicinas tradicionales, como las posiciones de yoga terapéuticas o el Kadha, un tipo de té de hierbas consumido para combatir toses y resfriados.

Pero Rajan Sharma, cirujano ortopédico y expresidente de la Asociación Médica India, dice que los estudios carecen de credibilidad por los tamaños pequeños de las muestras. El estudio piloto sobre la AYUSH 64, por ejemplo, fue dirigido principalmente por investigadores del gobierno e incluyó a solo 140 personas. Los investigadores concluyeron que la pastilla de plantas medicinales podía tratar la COVID-19 porque otro estudio publicado en el Journal of Ayurveda and Integrative Medicine habían descubierto que era eficaz contra enfermedades respiratorias similares a la gripe. Incluso los expertos de ayurvedas lo cuestionan.

Una carta publicada en la misma revista señaló que el ensayo de la AYUSH 64 y la gripe estudió una mezcla de medicinas modernas y ayurvédicas, por lo que las alegaciones de eficacia contra enfermedades similares a la gripe «científicamente insostenibles, ya que no es posible identificar el medicamento que realmente curó o alivió a los pacientes».

Los médicos han advertido que las prácticas no científicas, como restregarse estiércol de vaca sobre el cuerpo, podrían ser peligrosas y provocar otras infecciones, como la mucormicosis, conocida como hongo negro.

En 2008, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) desaconsejó el uso de productos ayurvédicos, ya que una quinta parte estaban contaminados con plomo, mercurio o arsénico. En 2017, la FDA había emitido una alerta de seguridad contra medicinas ayurvédicas vinculadas a dos casos de intoxicación con plomo en Míchigan.

Los hepatólogos han advertido de los efectos perjudiciales del ayurveda y otras medicinas tradicionales en el hígado. En un estudio de 2019, Jawad Ahmad, profesor de medicina especializado en afecciones hepáticas en el Hospital Monte Sinaí en Nueva York, advirtió del aumento de lesiones y fallo hepático debido al aumento del consumo de suplementos de plantas medicinales, sobre todo en Asia.

Ahmad advierte que las personas recurren a las plantas medicinales porque hay pocas opciones y quieren «maximizar sus probabilidades de supervivencia», dice. «Es la naturaleza humana». 

Eso es exactamente lo que ocurrió en la India. A medida que aumentaban los casos de COVID-19, así como la escasez de camas de hospital, medicamentos y oxígeno, también lo han hecho las búsquedas en internet de aquellos desesperados por encontrar remedios con plantas medicinales que puedan ayudar.

Sharma, el exdirector de la Asociación Médica India, ve hipocresía en la promoción de píldoras y pociones ayurvédicas. El año pasado, cuando Shripad Naik, ministro de medicinas alternativas, dio positivo en COVID-19, optó por un tratamiento médico moderno en un hospital privado.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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