Un raro hongo negro infecta a muchos de los pacientes de COVID-19 de la India: ¿por qué?

El uso indiscriminado de esteroides y la hiperglucemia podrían ser los responsables del repunte de una rara infección fúngica llamada mucormicosis entre pacientes de COVID-19 vulnerables.

Publicado 17 may 2021 13:22 CEST
Fotografía de los sanitarios asisten a un paciente de COVID-19

Con equipo de protección individual, los sanitarios asisten a un paciente de COVID-19 en la unidad de cuidados intensivos del Hospital de la Universidad Teerthanker Mahaveer en Moradabad el 5 de mayo de 2021.

Fotografía de Prakash Singh, AFP via Getty Images

El 9 de mayo, Ananyaa Mazumdar recibió una llamada que la dejó perpleja. Presa del pánico, su prima le explicó que su tía de 48 años, que hacía poco se había recuperado de la COVID-19, había perdido la mayor parte de la visión en ambos ojos.

Los médicos de urgencias del Max Super Speciality Hospital en Ghaziabad, una ciudad satélite a las afueras de la capital india, Nueva Delhi, sugirieron que, como la infección estaba tan avanzada, necesitaba ser operada de inmediato para retirarle los ojos. Aunque al principio estaban horrorizados, la familia enseguida se dio cuenta de que era la única opción.

«Era lo único que se podía hacer y tuvieron que hacerlo», dijo Mazumdar. «Era una bomba de relojería».

Los médicos diagnosticaron a su tía diabética una infección fúngica rara llamada mucormicosis, que está aumentando entre pacientes de COVID-19 en recuperación o recuperados pero vulnerables en la India. Esta infección potencialmente mortal, denominada coloquialmente «hongo negro» debido a su pigmentación oscura, comienza en la nariz y se propaga a los ojos y al cerebro.

Los expertos sanitarios culpan al uso indiscriminado de esteroides para tratar la COVID-19 como causa probable. Los esteroides reducen la inflamación en los pulmones. Pero el uso excesivo de estos medicamentos en pacientes de COVID-19 puede reducir la inmunidad y aumentar los niveles de glucosa en sangre. Estas condiciones hacen que algunos pacientes, sobre todo a aquellos con diabetes descontrolada, susceptibles a dichas infecciones.

Mientras la India —la capital mundial de la diabetes— sigue luchando contra una segunda ola de COVID-19 devastadora, los otorrinolaringólogos prevén ver más casos de mucormicosis en las próximas semanas.

En Delhi, por ejemplo, Manish Munjal, cirujano otorrinolaringólogo en el Sir Ganga Ram Hospital, ha estado tratando casi 15 casos nuevos al día desde la semana pasada. Según él, la ciudad ha registrado unos 250 casos de mucormicosis desde abril.

«Es una cifra enorme», dice, comparada con uno o dos casos que trataba cada mes en tiempos prepandémicos.

En el estado occidental de Maharashtra, el más afectado por la COVID-19, el ministro de sanidad estatal Rajesh Tope declaró que podría haber más de 2000 pacientes de mucormicosis. En el estado vecino de Gujarat se han documentado unos 300 cases en cuatro ciudades.

«Se teme que este sea solo el comienzo», afirma Munjal. «Normalmente, la infección afecta el cuerpo dos o tres semanas después de iniciar la terapia con esteroides, y quizá veamos un aumento de los casos en las próximas semanas».

¿Qué es el hongo negro?

La mucormicosis es una infección invasiva causada por una clase de mohos llamados mucormicetos. Estos hongos son ubicuos y están naturalmente presentes en nuestro entorno, sobre todo en el suelo. Los humanos contraen la infección cuando inhalan las esporas fúngicas que flotan en el aire y el polvo. Estas esporas se quedan alojadas en las fosas y senos nasales y causan la enfermedad en ese lugar.

Pero no todos los que se exponen a las esporas contraen la infección. «En su mayor parte, si tienes un sistema inmunitario normal, es un encuentro silencioso y asintomático», afirma Tobias Hohl, jefe del servicio de enfermedades infecciosas del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York. Pero desarrollar la enfermedad invasora depende del estado de salud de una persona.

Las personas inmunodeprimidas, como aquellas con leucemia que están recibiendo quimioterapia o pacientes de trasplante de médula ósea que no pueden formar neutrófilos —un tipo de leucocito que defiende al cuerpo de las infecciones— en las semanas iniciales, pueden resultar víctimas de la mucormicosis.

Del mismo modo, durante la COVID-19, los pacientes a quienes recetan dosis de esteroides elevadas y prolongadas pueden tener sistemas inmunitarios debilitados. «Hemos visto a personas que se vuelven locas con las recetas de esteroides», afirma Lancelot Pinto, neumólogo en el P.D. Hinduja Hospital de Bombay. «Entre los médicos existe la percepción errónea de que cuanto más grave es el caso [de COVID-19], mayor es la dosis de esteroides necesaria, algo que no ha sido respaldado por ningún ensayo hasta ahora».

Los esteroides pueden causar un repunte de la glucemia, que puede ser especialmente problemático para pacientes con diabetes descontrolada. La hiperglucemia y la sangre más ácida crean un entorno fértil donde prospera el hongo Mucorales.

En pacientes tan vulnerables, las esporas germinan y forman largos filamentos tubulares que pueden crecer en los senos, el hueso y el torrente sanguíneo. Los síntomas de la mucormicosis y la evolución de la infección pueden variar según la persona; incluyen dolores de cabeza pulsátiles, fiebre, dolor facial y nasal, rinorrea negruzca, pérdida de la visión, dolor de muelas, desprendimiento dental, hinchazón en la mandíbula superior y, a veces, parálisis facial.

«Es una infección horrible y puede causar desfiguración», afirma Hohl. «Si no se trata, la infección puede entrar en el sistema nervioso central y ahí es más peligrosa». Las probabilidades de morir superan el 50 por ciento is la infección llega al cerebro.

El diagnóstico precoz puede salvar la vida, pero tratar las infecciones puede ser extremadamente difícil, incluso en una etapa temprana.

Tratar la mucormicosis

Normalmente, se recetan tratamientos antifúngicos como inyecciones de anfotericina B liposomal de 10 días a varias semanas después del diagnóstico. Pero estos medicamentos esenciales pueden inducir efectos secundarios importantes, como daño renal.

A menudo, también se necesita una intervención quirúrgica. En casos menos graves, los médicos insertan un endoscopio por la cavidad nasal y retiran el tejido muerto. Si la infección se ha extendido más, los cirujanos podrían tener que extirpar los ojos o el hueso de la mandíbula.

En el Samadhan Dental Super Specialty Center en Dhule, Maharashtra, los cirujanos orales y maxilofaciales Rajesh y Shrenik Oswal han tratado a casi 50 pacientes recuperados de COVID-19 con mucormicosis de la mandíbula desde abril. Tuvieron que extirpar la mandíbula total o parcialmente a 25 de ellos para detener la propagación de la enfermedad.

Ajinkya Kelkar, cirujano otorrinolaringólogo en Maharashtra Medical Foundation Hospitals de la ciudad de Pune, ha tratado a una docena de pacientes de mucormicosis asociada a la COVID-19; tuvo que extirpar los ojos a dos de ellos. Antes de la pandemia, veía dos o tres casos de mucormicosis cada año.

«Es un aumento grave», dice. «No nos lo esperábamos». El domingo, el Consejo Indio de Investigación Médica emitió recomendaciones para el cribado, la gestión y el diagnóstico de la mucormicosis en la era de la COVID-19.

Con todo, estas infecciones inesperadas han provocado nuevos retos para pacientes que ya están agotados física, emocional y económicamente debido a su reciente caso de COVID-19.

El aumento de la demanda de medicación antifúngica ha generado una grave escasez, dando lugar a un mercado negro de medicamentos que ya eran demasiado caros para la mayoría. En un sistema sanitario saturado, encontrar hospitales que puedan operar a pacientes de mucormicosis y donde puedan recibir atención posoperatoria puede ser otra pesadilla logística.

Aunque los casos de mucormicosis de la India solo aparecen en una pequeña fracción del total de casos de COVID-19 del país, el repunte es preocupante. Para prevenir estas infecciones, los expertos sanitarios insisten en que los hospitales mantengan la higiene, sobre todo en el equipo de suministro de oxígeno. Recomiendan que los médicos receten esteroides con prudencia y sugieren una supervisión regular de la glucemia de todos los pacientes de COVID-19 en el hospital y en casa, incluso en el periodo posterior a la recuperación.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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