Esto es lo que sabe la ciencia de la 'Ómicron sigilosa'

Los científicos aclaran si la variante del virus (denominada BA.2) es más transmisible y explican cómo hace frente a las vacunas disponibles. Los expertos creen que es poco probable que la subvariante provoque un pico de infecciones graves.

Por Sanjay Mishra
Publicado 4 feb 2022, 11:56 CET
Un trabajador sanitario recoge una muestra de un hombre en Ciudad de México

Un trabajador sanitario recoge una muestra de un hombre en enero de 2022 para realizar pruebas de COVID-19 mientras la pandemia continúa en Ciudad de México.

Fotografía de Edgard Garrido, Reuters

Los casos de COVID-19 y la incidencia de la variante Ómicron están lentamente disminuyendo en España (y en todo el mundo). Pero por desgracia, una versión diferente de Ómicron está ganando terreno. Esta variante, conocida oficialmente como subtipo BA.2, tiene un potencial de transmisión aún mayor, y posiblemente una mayor capacidad para evadir la respuesta inmunitaria que la Ómicron original, lo que hace temer a los expertos que pueda prolongar aún más la pandemia de COVID-19.

La Organización Mundial de la Salud aún no considera que la subvariante BA.2 sea una "variante preocupante" distinta, pero sigue vigilando su propagación. La BA.2 está empezando a sustituir a la cepa original Ómicron en muchos países. Ahora es la variante dominante en Dinamarca, que registró más de 50 000 nuevas infecciones en un solo día la semana pasada. La BA.2 también parece ser el linaje principal de Ómicron en partes de la India y Filipinas. En Estados Unidos ya hay unos 250 casos confirmados y se ha identificado en más de la mitad de los estados.

La subvariante BA.2 probablemente surgió de un ancestro común más o menos al mismo tiempo que la Ómicron original, también conocida como BA.1, por lo que no es una descendiente sino una variante hermana, dice Cornelius Römer, bioinformático del Biozentrum de la Universidad de Basilea (Suiza).

"Mi hipótesis es que BA.1 dominó primero simplemente porque empezó a extenderse antes, y ahora BA.2 se está poniendo al día", dice Jesse Bloom, virólogo evolutivo del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson e investigador del Instituto Médico Howard Hughes en Maryland (Estados Unidos).

Sin embargo, la BA.2 ha sido apodada como una variante furtiva porque le faltan mutaciones clave en su proteína de espiga que son necesarias para que las pruebas rápidas de PCR la distingan de las variantes anteriores, como la Delta. Esta diferencia también puede ser la razón por la que BA.2 escapó anteriormente no llamó la atención.

(Relacionado: La explicación a nueve incógnitas importantes sobre Ómicron)

De hecho, los dos linajes de Ómicron tienen mayores divergencias evolutivas entre sí que las diferencias entre el virus original y la variante Alpha, la primera variante de interés. "BA.2 comparte más de 30 mutaciones con BA.1, pero también tiene 28 mutaciones únicas", afirma Shay Fleishon, genetista evolutivo y asesor del Laboratorio Central de Virología de Israel.

Esto sugiere que el ancestro común de ambas subvariantes de Ómicron se propagó durante bastante tiempo, evolucionando en subvariantes distintas antes de que se detectara la BA.1 por un golpe de suerte: un par de mutaciones eliminaron dos aminoácidos de su proteína de espiga, lo que hizo que la BA.1 fuera más fácil de distinguir de la Delta en las pruebas rápidas.

Aun así, la BA.2 es "tan detectable por PCR como cualquier otra variante", dice Römer, refiriéndose a las pruebas de detección de la COVID-19 más fiables disponibles, que se basan en técnicas genéticas que consumen mucho tiempo pero son muy precisas.

¿Qué hace diferente a la BA.2?

La mayor parte de las diferencias entre la BA.2 y la BA.1 están en la proteína de espiga del virus, que utiliza para anclarse a las células humanas e infectarlas. La variante BA.2 también presenta un gran número de mutaciones en otras partes de su secuencia vírica que no se conocen bien.

Las primeras estimaciones del Instituto Estatal del Suero de Dinamarca sugieren que el subtipo BA.2 es un 50% más transmisible que la anterior cepa BA.1. El estudio danés, que aún no ha sido revisado por pares, analizó la forma de propagación de la COVID-19 en 8541 hogares entre finales de diciembre y principios de enero. Aproximadamente una cuarta parte eran casos de BA.2, y los datos muestran que incluso las personas totalmente vacunadas son más susceptibles de contraer BA.2 que BA.1.

La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido también estima que la BA.2 es más transmisible, aunque sitúa la cifra en un 30% más alta que la BA.1.

Todavía no se conocen los fundamentos genéticos de la ventaja de transmisión de la BA.2, dice Bloom, que ha combinado métodos computacionales y experimentales para estudiar la evolución del virus del SARS-CoV-2 y comprender cómo influyen las mutaciones específicas en la infección.

Pero la buena noticia es que los expertos creen que es poco probable que la BA.2 provoque un pico de infecciones graves.

Otro estudio que aún no ha sido revisado por expertos refuerza el argumento de que la versión BA.1 de Ómicron causa una enfermedad menos grave que las variantes anteriores, especialmente Delta; sólo la mitad de los 52 297 casos de Ómicron en el sur de California requirieron ingresos hospitalarios. Del mismo modo, en el Reino Unido, la mayoría de los ingresos en la unidad de cuidados intensivos fueron causados por Delta hasta el 19 de enero de 2022, que es de cuando se dispone de los datos más recientes.

Aunque la variante BA.2 tiene un aspecto bastante diferente de la Ómicron original, todavía no hay pruebas que sugieran que sea más grave. Ni los datos daneses ni los del Reino Unido muestran ninguna diferencia en las hospitalizaciones entre las variantes BA.1 y BA.2. Y en otros países donde la BA.2 se está extendiendo, la OMS informa de que las hospitalizaciones no están aumentando más rápido de lo que cabría esperar.

(Por qué la tercera dosis de la vacuna de la COVID-19 es fundamental contra Ómicron)

"Esperamos que los anticuerpos provocados por la BA.1 neutralicen bastante bien la BA.2, ya que los virus son relativamente similares en sus [regiones de unión]", dice Bloom. Por esta razón, Bloom cree que es poco probable que se produzcan oleadas masivas de BA.2 en las regiones que acaban de sufrir una oleada de Ómicron.

¿Protegerán las vacunas contra la BA.2?

Los resultados de los datos preliminares son contradictorios en cuanto a si las vacunas actuales serán más o menos protectoras contra la BA.2 en comparación con la BA.1, lo que tiene a los expertos preocupados por un mayor número de posibles infecciones. Para contextualizar, la BA.1 ya es muy eficaz para esquivar la inmunidad previa. También reduce la eficacia de dos dosis de la vacuna de ARNm de Pfizer-BioNtech, aunque una tercera dosis la restablece al menos parcialmente.

La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido estima que las vacunas existentes son igualmente eficaces para prevenir la enfermedad sintomática causada por la BA.2 y la BA.1, aunque sus datos se basan en un número relativamente pequeño de casos. Los datos del Reino Unido mostraron que una dosis de refuerzo administrada dos semanas después de la segunda inyección de una vacuna era un 63% eficaz para prevenir la enfermedad sintomática del subtipo BA.1 y un 70% eficaz para el BA.2.

Los estudios preliminares con versiones sintetizadas en laboratorio del coronavirus también sugieren que los anticuerpos neutralizantes recogidos de la sangre de las personas vacunadas son igualmente capaces de bloquear el BA.1 y el BA.2. Además, Bloom, de Fred Hutchinson, y otros han realizado una modelización basada en las mutaciones específicas de la subvariante, y predicen que la BA.2 no será tan bueno como la BA.1 para evadir los anticuerpos de las vacunas.

En cambio, el estudio danés se basa en una muestra de casos más amplia, y sus datos sugieren que la subvariante BA.2 es incluso mejor a la hora de evadir la protección inmunitaria proporcionada por las vacunas que la versión original.

Por ahora, es difícil asegurar nada hasta que se obtengan más datos del mundo real. "Obviamente, todavía no hay mediciones experimentales directas para la BA.2", señala Bloom, "así que pronto sabremos más".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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