17 yacimientos paleontológicos que pintan el pasado de la península ibérica

Las exploradoras de National Geographic Soledad y Laura Domingo nos hacen su lista personal de los principales yacimientos de nuestro país, "un paraíso para la geología y la paleontología".

Publicado 10 mar 2022, 16:57 CET, Actualizado 23 mar 2022, 18:02 CET
Gran Dolina
Arqueólogos trabajando en la Gran Dolina, un punto de excavación en Atapuerca.
Fotografía de Cesar Manso, AFP/Getty Images

En marzo de 2021, la excelencia de los yacimientos arqueológicos de la península ibérica quedó retratada una vez más a través del descubrimiento de un ajuar de joyas en un yacimiento de Murcia que descubrió a una mujer enterrada hace casi 4000 años que gobernaba aquellas tierras. Pero la riqueza del subsuelo de la península ibérica nos permite viajar mucho más atrás en el pasado, a un tiempo que queda fuera del campo de estudio de la arqueología y se mete de lleno en la paleontología, yacimientos donde "donde no es que no hubiese homínidos, es que no había primates. Por no haber, no había ni mamíferos y, por tanto, no podría ser estudiado por un arqueólogo", como explica Soledad Domingo.

“La península ibérica tiene una riqueza enorme de yacimientos, en el sentido de que abarca edades desde el yacimiento cámbrico de Murero, que tiene más de 500 millones de años, hasta yacimientos que son casi del comienzo del Holoceno [periodo geológico actual]”, explica Soledad Domingo, geóloga, paleontóloga y exploradora española de National Geographic. “España, tratándose de un territorio pequeño, es un paraíso para la geología y la paleontología. Podemos pintar gran parte de la historia de la vida en la Tierra dando un paseo por los yacimientos de España”.

Les hemos pedido a ella y a su hermana, Laura Domingo, también geóloga, paleontóloga y exploradora de National Geographic, que nos hicieran su lista particular de los yacimientos más importantes de nuestro territorio, desde Atapuerca hasta el Cerro de los Batallones, pasando por los Pirineos y Granada. Recorremos los enclaves más importantes cuya investigación nos permite descubrir la historia de nuestros antepasados.

Yacimientos cámbricos de Murero (Zaragoza)

El yacimiento de Murero (Zaragoza) destaca por contener un registro único de las comunidades marinas que vivieron en el Cámbrico - hace entre 511 y 503 millones de años. La continuidad temporal del registro estratigráfico y paleontológico, el espesor y la abundancia de trilobites - una clase de artrópodos extintos - son únicos.

“Durante este tiempo quedaron registrados en Murero tanto los organismos con esqueleto como los organismos de cuerpo blando”, explica el investigador de la Universidad de Zaragoza Eladio Liñán, responsable del yacimiento junto a Samuel Zamora, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

“Estos últimos sólo se encuentran en contados yacimientos de conservación excepcional que se conocen como “conservat lagersttäte”, donde se estima que quedó conservada hasta un 90% de la biota original por lo que estos yacimientos son decisivos para abordar aspectos inéditos de la estructura de la vida y de la evolución de sus poblaciones y comunidades”.

El Cámbrico fue el periodo geológico donde la vida animal se diversificó, ocupando la mayoría de los nichos ecológicos marinos -la llamada explosión cámbrica-. “Este tipo de yacimientos son un laboratorio privilegiado para investigar y conocer mejor las causas que originaron este trascendental episodio de diversificación, a fin de hacer predicciones sobre el desarrollo de la vida animal en nuestro planeta”, afirma Liñán.

Ejemplares fósiles de Eccaparadoxides mediterraneus de los yacimientos cámbricos de Murero (Zaragoza, España). Muestradel Museo Ciencias Naturales Universidad Zaragoza, conocida como «Los amantes de Murero».

Fotografía de PPEfe, Wikimedia Commons

En el caso de Murero, la extensión temporal es una excepción. Mediante el estudio de la evolución de las especies de trilobites presentes en Murero, se ha podido dividir este lapso temporal de ocho millones de años en 14 zonas con sus correspondientes especies de trilobites, que se reconocen bien en el sur de Europa, el Alto Atlas y Anti Atlas. “Es la división biocronológica más precisa y detallada a nivel mundial para este tiempo geológico. Todo ello hizo que fuera el primer yacimiento paleontológico en ser declarado Bien de Interés Cultural (1997) en España”, añade Liñán.

Además de registrar numerosos especímenes y presentar un excelente grado de conservación, Murero ha supuesto grandes descubrimientos para la ciencia. Gracias a la abundancia y a la continuidad del registro de trilobites, se ha podido descubrir que la mayoría de las especies representadas desaparecen por evolución de sus poblaciones hacia otras nuevas, siendo escasas las que se extinguen. Este hecho ayuda a los investigadores a elaborar hipótesis sobre las causas de los cambios en el registro paleontológico.

Además, en Murero, fue definido el evento Valdemiedes, que se caracterizó por una fuerte extinción de su fauna, una anomalía mineralógica y otra geoquímica, fenómenos geológicos que posteriormente fueron encontrados en distintos continentes para el mismo intervalo del Cámbrico inferior-medio.

Los yacimientos de huellas de dinosaurios de Burgos a Valencia

“El conjunto más abundante y diverso de icnitas [huellas] de dinosaurios del final del Jurásico y del Cretácico inferior (150-110 millones de años) en el mundo se encuentran en Aragón, Castilla-León, La Rioja y Valencia”, explica el investigador José Ignacio Canudo, de la Universidad de Zaragoza.

Los yacimientos de Soria forman parte Oncala y se sitúan en el intervalo entre 140 y 128 millones de años (Titónico-Berriasiense, Cretácico Inferior). Los expertos creen que se trataba de una gran llanura fluvial que podría haber dado lugar a la formación de charcas temporales.

Los yacimientos burgaleses, del grupo Urbión, se sitúan en cambio entre los 128 y 114 millones de años (Titónico-Berriasiense, Cretácico Inferior) en un escenario similar de llanura pantanosa. El clima de estos lugares favoreció la existencia de dinosaurios ya que su clima tropical o subtropical ayudaba a que hubiera una abundante vegetación de herbáceas. Por último, los yacimientos de La Rioja tienen una edad de 120 millones de años (Aptiense, Cretácico Inferior).

En todos ellos, “se han descubierto miles de pisadas pertenecientes a docenas de diferentes especies, algunas de ellas exclusivas de nuestro país. Hay más de 50 yacimientos adaptados para ser visitados en las tres comunidades con paneles, reconstrucciones de dinosaurios etc. Están representados desde gigantescos saurópodos y tetrápodos hasta diminutos dinosaurios carnívoros semejantes a aves”, explica Canudo.

Yacimiento de Las Hoyas (Cuenca)

El yacimiento de Las Hoyas (La Cierva, Cuenca) es otro de los rincones históricos más importantes porque su edad, hace unos 126 millones de años, coincide con una revolución biótica en el planeta en los medios continentales - lacustres, terrestres y aéreo.

“Dado que su resgistro fósil es extraordinario en número de fósiles, en diversidad y en el tipo de preservación, documenta con mucha fidelidad cómo está sucediendo la evolución de todos los grupos biológicos que actualmente son los dominantes en estos ecosistemas: la evolución de mamíferos, de plantas angiospermas con flor, la diversificación de los peces teleosteos, de los cocodrilos modernos, de los insectos…”, explica la investigadora Ángela Delgado Buscalioni, de la Universidad Autónoma de Madrid. “Precisamente, también nos enseña como ha sucedido las transformaciones de ciertas estructuras, el pelo, las plumas, y sus funciones como el origen del vuelo”.

Además, por su inmensa diversidad, es uno de los yacimientos únicos para explorar la dinámica del ecosistema, en uno de los considerados como primeros humedales modernos de la historia.

Aspecto del fósil del dinosaurio carnívoro Concavenator corcovatus ("el cazador jorobado de Cuenca") que vivió hace algo mas de 125 millones de años (durante el Cretácico Inferior) en Las Hoyas (Cuenca). El fosil represente el ejemplar más completo conocido de un terópodo carcarodontosaurio.

Fotografía de UNED, Wikimedia Commons

La experta realza además su capacidad formativa. “Las Hoyas es un escenario de encuentro entre científicos y estudiantes donde cada año intentamos incorporar también actividades de divulgación para mostrar este gran patrimonio paleontológico”, concluye.

Las Domingo hacen hincapié en los fósiles hallados, como “huesos y dientes en el caso de los vertebrados, impresiones, compresiones, polen y esporas en el caso de plantas, fósiles de preservación excepcional como escamas de los peces, ojos, músculos, piel o antenas de algunos insectos, cangrejos y gambas, ramificaciones y fructificaciones de algas verdes. En algunos casos, como en el mamífero Spinolestes, se preservan las células de la piel, el pelo e incluso tejidos muy delicados como los bronquiolos de los pulmones”.

Yacimientos del Eoceno de los Pirineos 

"La zona del Pirineo es especialmente rica en restos de primates del Eoceno", afirma la investigadora Judit Marigó, del Instituto Catalán de Paleontología. "Si tuviera que destacar alguna zona, sería la zona de la Vall d'Àger (Valle de Àger; Lleida), donde encontramos los restos más antiguos de primates en España, que son del Eoceno inferior". Según la experta, antes de ese momento prácticamente no hay primates en el registro fósil, y si nos centramos en España, los más antiguos estarían ahí.

"Es en esa zona donde se han descrito distintas especies del género Agerinia, que se denomina así por el nombre del valle. También encontramos en yacimientos de esa zona restos de un grupo de mamíferos, los plesiadapiformes, que se considerarían estrechamente relacionados con los primates. En el valle de Àger encontramos el género Arcius, que pertenecería a ese grupo de primates "arcaicos", los plesiadapiformes", explica.

Sobre primates un poco más modernos dentro del Eoceno medio, uno de los yacimientos a destacar es Sant Jaume de Frontanyà, en la comarca del Berguedà (Barcelona). La experta explica que este yacimiento tiene especial relevancia porque "además de numerosos restos de dientes fósiles, que es lo que más encontramos cuando hacemos campañas de campo, se han recuperado también numerosos restos del esqueleto postcraneal de esos primates, lo que nos permite no solamente identificarlos a nivel de especie, que es lo que hacemos principalmente con los dientes, sino que nos permite también interpretar su locomoción". 

En la zona de Sant Jaume de Frontanyà se han encontrado numerosos niveles que proporcionan restos fósiles de estos primates, algunos todavía en estudio. El último nivel que encontramos se localizó en 2015, aunque se lleva tomando muestras en la zona desde los años 90.

En estos yacimientos del Eoceno medio se han descubierto dos grupos de primates, por un lado los adapiformes, que acostumbran a ser un poco más grandes y que están más emparentados con los lemures y loris actuales, y los omomyiformes, que en general son más pequeños y con los ojos más grandes, más estrechamente relacionados con los tarseros y los antropoideos actuales. 

"La zona de Sant Jaume de Frontanyà es especialmente relevante porque nos permite por primera vez comparar estos dos grupos de primates sin tener efectos relacionados con la masa corporal, ya que en esa zona encontramos un primate adapiforme de poco más de 100 gramos, Anchomomys frontanyensis, y por lo tanto muy próximo, en lo que a tamaño se refiere, a los omomyiformes".

En un Eoceno más tardío, el denominado Eoceno superior, la zona más relevante sería la próxima a la población de Pobla de Segur (comarca del Pallars Jussà; Lleida), donde encontramos yacimientos como Sossís y Roc de Santa. "Estos yacimientos se conocen desde hace mucho, en especial el de Sossís, que es un pueblo donde había una antigua mina de carbón y muchos de los fósiles fueron encontrados por primera vez por trabajadores de esa mina. En los años 90 ya eran yacimientos muy conocidos y estudiados, y muchos de estos yacimientos están actualmente incluidos en el Geoparque UNESCO "Geoparc Orígens".

Túnel ordovícico del Fabar (Ribadesella, Asturias)

El túnel ordovicico del Fabar (Ribadesella, Asturias), con sus 1500 metros de longitud a través de la Autovía del Cantábrico, atraviesa la sierra de Sueve-fito. El motivo de su importancia como yacimiento paleontológico reside en la sucesión del Ordovícico medio - que se extiende desde hace 470 millones de años hasta hace 458 millones de años aproximadamente -.

También en este yacimiento la gran abundancia de fósiles con trilobites y su estado de conservación excepcional fueron un descubrimiento extraordinario cuando se acabaron los túneles hacía finales de 1999.

Cueva de El Soplao (Cantabria)

La Cueva de El Soplao (Herrerías, Cantabria) contiene tesoros fósiles desde los 112 a los 110 millones de años (Albiense, Cretácico Inferior). El nombre de esta cavidad única proviene del término Minero que hace alusión al aire que se percibe al calar una galería desde otra con menos oxígeno, a lo que llaman “el soplao”.

Estalagmitas de la cueva de El Soplao, Cantabria.

Fotografía de Maria Jesús Tomé, Wikimedia Commons

Fue descubierta en 1908 por los mineros que perforan la galería La Isidra y está considerada una de las grandes maravillas de la geología, pues atesora un auténtico paraíso de la espeleología porque alberga formaciones poco comunes como estatalactitas excéntricas, draperies (sábanas o banderas traslúcidas colgando del techo), coladas, columnas, perlas de las cavernas y dientes de perro en su interior.

Las rocas sobre las que se desarrolla el karst que da lugar a la cueva datan del Mesozoico, concretamente del periodo Cretácico, hace 240 millones de años.

Yacimiento de Lo Hueco

Considerado como uno de los lugares más importantes de fósiles de dinosaurios de la península ibérica y a nivel europeo, el yacimiento de Lo Hueco, en Fuentes, Cuenca, alberga más de 6000 piezas de diversas especies donde también se han encontrado animales como cocodrilos o tortugas, de hace entre 80 y 70 millones de años, durante el Campaniense superior-Maastrichtiense inferior y el Cretácico Superior.

Entre los fósiles más importantes allí hallados, se encuentran “huesos, escamas, dientes en el caso de los vertebrados, conchas, moldes internos y externos de moluscos, impresiones, compresiones, polen y esporas en el caso de plantas”, explican las Domingo.

El IGME afirma que el yacimiento de Lo Hueco “fue localizado en Mayo de 2007, durante un control arqueológico sistemático del desmonte de un pequeño cerro durante las obras del Acceso Ferroviario de Alta Velocidad de Levante en el tramo Arcas del Villar-Fuentes”. Por el momento no se han identificado nuevos afloramientos en el área de Fuentes con características semejantes a las de Lo Hueco, por lo que se considera la presencia del yacimiento como una situación singular en el contexto, según afirman.

Yacimientos de Somosaguas (Madrid)

En el yacimiento fósil del Mioceno Medio de Somosaguas-Norte puede viajarse al Madrid de hace 14 millones de años. A nivel local, es uno de los yacimientos que mayor importancia tiene para las investigaciones de las exploradoras Domingo. Ubicado en el campus de la Universidad Complutense de Madrid, Laura Domingo es ahora una de las directoras y Soledad Domingo lo fue en el pasado.

Para Laura, una de las cosas que cabe destacar de este yacimiento es que se ha “musealizado”, es decir, está acompañado de cartelería que cuenta además con códigos QR explicativos, y "un mural que reproduce el Madrid de hace 14 millones de años”. Aunque la conservación de los carteles es un reto ya que hay una lucha constante contra actos vandálicos, el mural lo respetan y Laura habla orgullosa de la labor de su equipo en el campus universitario.

“Es un yacimiento que para nosotras es importante, ya no solo porque esté en el campus de la Universidad Complutense, algo que es muy raro, sino porque además es un proyecto muy bonito porque que tiene tres patas: investigación, divulgación y docencia”, afirma Laura.

Yacimientos del Cerro de los Batallones (Madrid)

"Los yacimientos del Cerro de los Batallones (Torrejón de Velasco, Madrid), descubiertos en 1991, constituyen uno de los complejos paleontológicos más importantes del mundo en lo referente al estudio de los mamíferos terciarios", explica Manuel J. Salesa, Científico Titular del departamento de paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales–CSIC.

Según explica el experto, los 9 yacimientos encontrados hasta la fecha se formaron como cavidades de hasta 15 metros de profundidad, las cuales actuaron como trampas naturales para la fauna de vertebrados que ocupó esa zona del sur de Madrid durante el Vallesiense superior, hace unos 9 millones de años.

Además de Somosaguas, Soledad Domingo también ha realizado estudios tafonómicos - la investigación de los procesos de fosilización y la formación de los yacimientos de fósiles de mamíferos - de este yacimiento, que alberga restos diversos y muy bien conservados tanto de mamíferos carnívoros, como de herbívoros de hace 9 millones de años.

"Son verdaderamente excepcionales por el elevado número de restos y diversidad de carnívoros del Mioceno que encontramos en ellos y por el buen estado de preservación de los fósiles", afirma la experta, que en 2016 obtuvo una beca de National Geographic Society para estudiar o reconstruir el modo de formación de los yacimientos de mamíferos del Mioceno del Cerro de los Batallones, "unos yacimientos que denominamos de nivel superior”, explica. 

Salesa explica esta gran riqueza en base al material de su suelo: "Los animales caían accidentalmente en estas cavidades o entraban buscando agua, refugio o carroña. Sin embargo, las paredes de la cavidad estaban formadas por sepiolita, un mineral que cuando está húmedo es muy resbaladizo, lo que hacía la salida casi imposible".

Según afirma, lo interesante es que el enterramiento rápido de los animales atrapados y la ausencia posterior de alteraciones en los restos (transporte, pisoteo, carroñeo, etc.) produjo "un conjunto de fósiles exquisitamente preservados, que incluyen cráneos, mandíbulas, esqueletos muy completos, e incluso la preservación de tejidos tan delicados como los cartílagos costales -los que unen las costillas con el esternón-".

Pero además, la presencia de cadáveres dentro de las trampas atrajo a carnívoros y carroñeros, que atraídos por que parecía una comida fácil de conseguir, quedaban también atrapados en las cavidades. Debido a esto, "el porcentaje de mamíferos carnívoros sobrepasa en alguno de los yacimientos el 90 por ciento del total de restos, lo que aumenta si cabe el interés de Batallones".

Según explica, se han excavado restos de más de 80 individuos de félidos “dientes de sable” pertenecientes a 2 géneros, Promegantereon y Machairodus, además de hiénidos, mustélidos, úrsidos, ailúridos (parientes del panda rojo) y anficiónidos (un grupo de carnívoros gigantes ya desaparecidos).

"Junto a ellos han aparecido jirafas, équidos tridáctilos, suidos, mastodontes, antílopes, rinocerontes y tortugas gigantes, convirtiendo a los fósiles de Batallones en un referente en el estudio de la anatomía funcional, paleoecología y sistemática de los mamíferos del Mioceno superior", afirma Salesa.

Existen dos niveles de yacimientos: el nivel inferior es muy rico en carnívoros, algo muy poco común en los registros fósiles, y los de nivel superior, muy ricos en herbívoros. “Para mi tesis doctoral estudié esos yacimientos ricos en carnívoros, y el trabajo de NGS me permitió compensar esos estudios con las investigaciones de yacimientos ricos en herbívoros. Consistía en averiguar cómo habían podido llegar todos esos herbívoros, como jirafas, caballos, rinocerontes, a estos yacimientos de Torrejón de Velasco, en Madrid, que tienen nueve millones de años”.

Localizado cerca del valle del río Jarama, este lugar es uno de los yacimientos más importantes del Mioceno. Durante esta época, el paisaje era muy diferente a la actual, sobre todo por el hecho de que un gran lago de agua dulce ocupaba la parte central de la cuenca de Madrid,

“Hemos podido ver que en esa zona, lo que sucedía es que había cuerpos de agua alrededor de los cuales los animales se congregaban para beber, sobre todo en épocas de sequías muy importantes”, explica. “Cuando se dan esas sequías, no solo escasea el agua, sino también la hierba y el alimento de los herbívoros”. 

Cueva de El Sidrón (Asturias)

“El hallazgo de El Sidrón supuso un acontecimiento históricamente único: la posibilidad de estudiar por vez primera una gran colección de restos Neandertales de la península ibérica”, explica Antonio Rosas, paleontólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC).

“El Sidrón ha contribuido a cambiar la imagen de los neandertales en nuestra sociedad. Hoy ya no vemos a los neandertales como una especie inferior; fueron una especie humana con características propias, como nosotros lo somos hoy”.

(Relacionado: El hombre de Neandertal, otro paso más cerca de nuestra especie)

Dada la amplitud de la muestra, la colección de El Sidrón aporta un enorme caudal de información. Los datos abarcan aspectos de su anatomía y los procesos evolutivos subyacentes, su dieta y comportamiento, su patrón de crecimiento y maduración, así como su información genética. El experto hace hincapié en la aportación de las investigaciones de El Sidrón en el terreno de la paleogenética, donde el equipo de investigación ha desarrollado nuevas técnicas de excavación, ha identificado genes específicos de los neandertales y ha trabajado con grandes consorcios internacionales que desembocaron, entre otros, en el enorme logro del “genoma neandertal”.

Además, entre las aportaciones más relevantes a nivel mundial podríamos señalar la caracterización de El Sidrón como un grupo familiar. “Hemos comprobado que los neandertales vivían en pequeños grupos, aislados unos de otros”, explica Rosas. “Tal esquema demográfico dio lugar a unas pautas reproductivas fuertemente endogámicas, es decir: la reproducción entre individuos genéticamente próximos”.

Reflejo de esto son las altas frecuencias de anomalías congénitas en el esqueleto de los neandertales de El Sidrón. Tal hallazgo, en un contexto amplio, permite proponer que la extinción de los neandertales estuvo motivada, entre otros factores, por una pérdida de variabilidad genética y acumulación de mutaciones deletéreas.

(Relacionado: ¿Por qué se extinguieron los neandertales?)

Can Llobateres y la cuenca del Vallès-Penedès (Sabadell, Cataluña)

Can Llobateres (Sabadell, Cataluña) es un yacimiento paleontológico del Mioceno superior que data de unos 9,5 millones de años. Fue descubierto en 1926 por Miquel Crusafont. Tras diversos periodos de inactividad en las excavaciones, en 1990 se reinician en el denominado CLL-2 donde el equipo liderado por Salvador Moyà Solà descubre el primer esqueleto homínido miocénico conocido en el mundo.

En el yacimiento se ha localizado el más amplio registro de un homínido primitivo de la especie Hispanopithecus laietanus, cuyo esqueleto fósil más completo se conoce como «Jordi».

El descubrimiento del Vallés-Panadés como zona excepcional de interés paleomastológico se remonta a principios del siglo XX. Era un lugar desconocido hasta ser descubierto a raíz de la carretera entre Sabadell y Mollet. Los primeros trabajos realizados por Crusafont habían permitido recuperar dientes aislados y algunos fragmentos de mandíbula. En 1981 se retoman las excavaciones y se recuperaron diez restos aislados de primates.

En el año 2010 un equipo del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont liderado por David Martínez Alba reinició las excavaciones en Can Llobateres con la esperanza de recuperar más restos de primates y conseguir nuevos datos para la contextualización de las condiciones ambientales durante el periodo de formación de este yacimiento.

Yacimiento de Libros (Teruel, Aragón)

El Yacimiento de Libros (Teruel, Aragón) “destaca por la preservación excepcional (incluso con la preservación de tejido blando) de vertebrados como anfibios (por ejemplo, la rana Rana pueyoi), reptiles y aves”, explican Laura y Soledad Domingo.También se han encontrado restos de artrópodos, gasterópodos, esponjas y carofitas”.

Este enclave se ubica “en una localidad paleontológica clásica de donde proceden las famosas ranas perfectamente conservadas de la especie Rana pueyoi, entre otros fósiles importantes, tales como aves”, explica el Instituto Geológico y Minero de España.

“Los fósiles aparecieron principalmente durante la explotación de la roca laminada de origen lacustre para la obtención de azufre. Esta actividad cesó a mediados del siglo pasado”.

Según explican, actualmente todavía sería posible realizar excavaciones para su estudio, aunque las investigaciones en curso se están nutriendo principalmente de las colecciones existentes en museos.

“Las ruinas de las instalaciones mineras son de gran interés en tanto que Patrimonio Minero, desgraciadamente no se está realizando ninguna acción de conservación y puesta en valor”, afirman desde el IGME.

Camp dels Ninots (Caldes de Malavella, Girona)

El yacimiento del Camp dels Ninots (Caldes de Malavella, Girona) está considerado como uno de los lugares más excepcionales desde donde viajar, instantáneamente, a millones de años atrás en el tiempo.

Se localiza en el cráter de un volcán surgido hace 5 millones de años. En este cráter se formó un lago que se fue llenando de sedimentos hace 3,2 millones de años, durante el Plioceno. La buenas condiciones, poco frecuentes, han favorecido que los restos de animales y vegetales que quedaron atrapados en el terreno se hayan descubierto en un estado de conservación muy bueno.

También considerado como los “contados yacimientos de conservación excepcional que se conocen como konservat lagersttäte, donde se estima que quedó conservada hasta un 90% de la biota original”, según Liñán, del IGME.

Las excavaciones han permitido recuperar animales de grandes dimensiones, como bóvidos, rinocerontes y tapires, y también otros más pequeños, como tortugas, ranas, peces y roedores. “Los abundantes restos de flora que señalan la presencia de un ambiente tropical en esta zona en el Plioceno”, destaca Domingo.

Yacimientos de la Sierra de Atapuerca

El sitio arqueológico de Atapuerca es probablemente el conjunto de yacimientos arqueológicos y paleontológicos más renombrados de la península ibérica, uno de los más famosos del mundo y contienen algunos de los restos de seres humanos más antiguos en nuestro territorio.

Ubicado en Burgos, alberga los yacimientos de la Gran Dolina, Sima del Elefante, Complejo Galería, Cueva Fantasma, Sima de los Huesos, El Portalón de Cueva Mayor, Galería de las Estatuas, Galería del Sílex, Cueva de El Mirador y La Paredeja.

En el yacimiento de la Gran Dolina se encuentran restos del Homo antecessor con al menos una antigüedad de 800 000 años. En el yacimiento de la Sima del Elefante, de 1,2 millones de años. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad, Espacio de Interés Natural y Bien de Interés Cultural por los excepcionales fósiles que alberga, entre los que destacan fósiles de al menos cinco especies diferentes de homínidos: el Homo sp, el Homo antecessor, el Homo heidelbergensis, el Homo neanderthalensis y el Homo sapiens.

Galería relacionada: Fósiles de homínidos hallados en las excavaciones de Jebel Irhoud

En el yacimiento de la Sima de los Huesos una pequeña cámara situada en la base de un pozo de 13 metros de profundidad donde se han encontrado una gran cantidad de huesos de animales y humanos conservados de manera excelente. Lo más destacable de este lugar es por tanto la gran cantidad de restos humanos hallados: más de 6500 restos fósiles que pertenecen al menos a 28 individuos del Homo heidelbergensis. Por estas cifras, los expertos creen que era un lugar de enterramiento y culto a los difuntos.

El yacimiento del Portalón, a la entrada de la Cueva Mayor, alberga fósiles muy importantes de la Edad del Bronce y objetos como cerámica decorada y diferentes herramientas de hueso y bronce, así como adornos y evidencias de enfermedades como el raquitismo y el escorbuto, de las que hay muy pocos casos documentados en otros yacimientos europeos de esta edad.

La ubicación geográfica de la Sierra de Atapuerca es una de las causas de su riqueza histórica, ya que el paso de la Bureba ha sido utilizado a lo largo de toda su existencia como el canal principal hacia el interior de la península desde Europa, uniendo el valle del Ebro en la vertiente mediterránea con el valle del Duero, hacia el Atlántico.

Además esta ruta albergaba también los pasos pirenaicos hacia el resto del territorio y cruzaba una de las calzadas romanas más importantes, así como el Camino de Santiago durante la Edad Media. Pero además no solo el ser humano lo ha utilizado como lugar de paso, sino también la fauna y la flora de hace más de 1,2 millones de años.

Yacimiento de Fonelas (Granada)

Este yacimiento “corresponde a la sedimentación en una llanura de inundación de un meandro abandonado, dentro de un sistema fluvial, y el estado de conservación de los restos paleontológicos que contiene es excelente, dado que la litología en que se encuentran es de naturaleza limosa con presencia de intraclastos arcillosos”, explica el Geoparque de Granada.

“Este yacimiento tiene el registro de una mezcla de faunas autóctonas europeas junto con inmigrantes africanos y asiáticos. Asimismo, presenta las siguientes singularidades: distintas especies y subespecies de grandes mamíferos nuevas para la ciencia, la primera población europea de lobo, la primera población peninsular de lince ibérico, la primera población mundial de cabra montesa, las únicas poblaciones fuera de África de hiena parda y jabalí de río, la población española más moderna de jiráfidos paleotraguinos y la última población europea conocida de tortugas terrestres gigantes del género Titanochelon”.

Yacimiento de Zambrana 

El yacimiento paleontológico del Eoceno superior de Zambrana (Álava) es uno de los sistemas más antiguos de la región Vasco-Cantábrica. Los estudios de este enclave han proporcionado fósiles de anfibios, reptiles y mamíferos, según afirma un estudio de la Universidad de La Rioja.

El descubrimiento del primate Microchoerus, de hace 37 millones de años, demostró la conexión entre los mamíferos de la península y el continente europeo. Hasta entonces, se creía que la fauna peninsular tuvo un carácter endémico durante todo el periodo del Eoceno, hace entre 56 y 33 millones de años.

Además de confirmar la conexión entre la fauna europea, Zambrana es un yacimiento muy rico en vertebrados fósiles. "En las múltiples excavaciones realizadas se han hallado anfibios, lagartos, tortugas, cocodrilos y demás rastros fósiles que convivían en un ecosistema tropical durante el Eoceno superior. Respecto a los mamíferos se han observado marsupiales, roedores, carnívoros, artiodáctilos y perisodáctilos", explica Ainara Badiola, investigadora y profesora del departamento de Estratigrafía y Paleontología de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU, e investigadores del Institut Catalá de Paleontologia Miquel Crusafant (ICP) de Barcelona.

Yacimientos de Guadix -Baza, Venta Micena, Barranco León y Fuente Nueva

En la provincia de Granada encontramos un antiguo ecosistema de pequeña charca o marisma a las orillas de un lago salino, que nos ha llegado en forma de un conjunto de yacimientos donde se han preservando una gran cantidad de fósiles.

Entre ellos, “mamíferos como carnívoros, proboscidios, perisodáctilos, artiodáctilos, roedores, lagomorfos, y también reptiles, anfibios o peces”, explican las Domingo, que afirman que también suponen una evidencia de actividad de homínidos por los hallazgos de material óseo, industria lítica, marcas de corte y percusión de hace 1 millón de años en Barranco León y Fuente Nueva.

En el yacimiento de Venta Micena, uno de los más conocidos en la literatura paleontológica del Pleistoceno Inferior euroasiático, con una edad de 1,5 millones de años, se encontró el famoso fragmento craneal que dio lugar al apelativo de Hombre de Orce y Niño de Orce. Lo más característico de este yacimiento, donde abundan los utensilios líticos, “es su asombrosa acumulación de huesos, por haber sido el cubil de las impresionantes hienas que en aquellos tiempos merodeaban por el lugar”. Aunque, como señala Soledad Domingo, en el caso del "Hombre de Orce, hay controversia. Se encontró un hueso craneal que se dijo que pertenecía a un homínido pero posteriormente otros investigadores señalaron que pertenecía a otro animal".

Los yacimientos arqueológicos y paleontológicos de la cuenca de Guadix-Baza, Barranco León y Fuente Nueva también son famosos por haber sido el lugar del descubrimiento de algunos de los fósiles más antiguos de los homínidos de Europa Occidental. Los expertos dividen los yacimientos en dos grandes grupos de microvertebrados y macro vertebrados, en los que este conjunto es especialmente rico. Entre sus fósiles han aparecido grandes mamíferos, como hipopótamos, elefantes, hienas, tigres de dientes de sable, búfalos, osos y más fauna procedente de África y Asia que evolucionó en Europa.

Más allá de estos 17 lugares emblemáticos, la riqueza y diversidad de los yacimientos paleontológicos de España alberga decenas de lugares más cuya visita es casi como un utópico viaje al pasado para recorrer la cotidianidad, no ya de nuestros antepasados más cercanos, sino de seres que habitaron la península antes de que los humanos fuéramos siquiera un proyecto biológico.

NOTA DEL EDITOR: En una versión anterior de este artículo se hablaba de yacimientos arqueológicos pero era un término impreciso dado que la lista confecciona por las hermanas Domingo se refería a los restos de paleontológicos y no arqueológicos, aunque en algún lugar puedan coincidir los trabajos.

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