El hombre de Neandertal, otro paso más cerca de nuestra especie

Un grupo de investigadores españoles ha descubierto que los neandertales capturaban aves para su consumo, un estudio que se suma a la larga lista de descubrimientos que acercan esta especie al Homo Sapiens.

Publicado 17 sept 2021 9:26 CEST
Mujer neandertal
Esta reconstrucción de una mujer neandertal, desvelada en 2008, fue la primera realizada empleando ADN.
Fotografía de Joe McNally, National Geographic Creative

Los hallazgos sobre el comportamiento de nuestros parientes más cercanos que se han descubierto los últimos años han supuesto un cambio abismal en la imagen que teníamos anteriormente de los neandertales, que habitaron la península ibérica como último reducto antes de su extinción. Durante mucho tiempo, nuestro imaginario social ha considerado al Homo neanderthalensis como una especie de homínido muy distinto al actual Homo sapiens. Sin embargo, ambas especies convivieron durante miles de años y compartían muchos de sus comportamientos.

Esta especie humana extinta vivió hace entre 300.000  años y 28.000 años y su ámbito cultural se desarrolló principalmente durante el Paleolítico Medio, según datos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Poseían una anatomía muy característica que incluía una complexión fornida y la robustez de un cuerpo muy musculado, y su distribución geográfica abarcó multitud de lugares desde el Próximo Oriente y Siberia occidental hasta Portugal, y el norte de Europa hasta las penínsulas del sur, en su extremo más meridional. Hasta la fecha no se han encontrado restos en África y se cree que nunca llegaron a habitar en ese continente.

Los últimos estudios han desvelado que los neandertales enterraban a sus muertos y que, incluso el Homo heidelbergensis, antepasado directo de los neandertales, cuidaba de sus enfermos. Otros estudios apuntan a que la capacidad de pensamiento simbólico no es exclusiva del Homo sapiens. Unos grabados de líneas en la roca de la cueva de Gorham, en Gibraltar, fueron el primer hallazgo de arte rupestre realizado por neandertales. En esos mismos grabados se encontraron restos óseos de rapaces y córvidos, lo que llevó a los investigadores a pensar que utilizaban las plumas de forma decorativa.

“Estos hallazgos nos han hecho comprender que estos seres humanos poseían una capacidad intelectual mayor que la que habíamos supuesto. Elaboraban adornos, tenían ritos a los muertos, realizaban representaciones artísticas. Es decir, su mundo ideológico era bastante más amplio del que habíamos creído”, afirma a National Geographic Juan José Negro Balmaseda, investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana (EBD).

Capturar aves para alimentarse

En esta línea, un nuevo estudio publicado esta semana acerca a esta especie aún más a la nuestra: los neandertales capturaban aves en las cuevas para su consumo. Los neandertales eran conocidos por su dieta de grandes herbívoros como caballos, cabras y bóvidos salvajes. Sin embargo, las evidencias de que su dieta era variada e incluía plantas, pequeños mamíferos, aves y hasta invertebrados ha ido tomando forma en los últimos años.

Hasta el momento, la relación entre los neandertales y estas especies de aves se suponía circunstancial debido al uso de los mismos refugios. Sin embargo, “se ha podido demostrar que algunos huesos fósiles de chova procedentes de yacimientos neandertales presentan marcas de procesamiento y consumo por parte de los humanos. Sabemos, además, que algunos de esos huesos fueron cocinados al fuego”, apunta Guillermo Blanco, investigador del CSIC en el MNCN-CSIC y primer autor del estudio.

Este nuevo hallazgo, que surgió de la cooperación de un grupo de biólogos que estudian las aves actuales con otro que estudian las aves en el pasado, “se suma a los estudios que muestran una mayor versatilidad en sus pautas de comportamiento y probablemente un mayor repertorio de cualidades para enfrentarse a ambientes complejos”, afirma el investigador. “Eran capaces de observar y comprender el comportamiento de los animales y de utilizar su conocimiento para obtener alimento. Nuestro trabajo extiende a la noche el horario de actividad de caza de los neandertales. Esto era algo que no se había sugerido de forma clara anteriormente”.

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Sin embargo, eso nunca fue así, según explica el investigador. “La mayor parte de Iberia, como de las penínsulas itálica y griega tuvieron condiciones mediterráneas, más o menos frías. En la península ibérica se mantuvieron faunas y floras templadas, donde los neandertales aguantaron hasta su último momento”.

Hasta hace unos años, creíamos que las diferencias cognitivas entre el hombre de Neandertal y el Homo sapiens eran muy grandes. Pero a medida que se conocen resultados de estudios nuevos, esa distancia se reduce. “Este mismo año 2021, otro estudio liderado por científicos españoles nos mostró que el neandertal estaba equipado anatómicamente para tener un lenguaje articulado y usar así, como nosotros los sapiens, comunicación verbal. Su oído y su aparato fonador eran esencialmente como los nuestros”, afirma el investigador. “Por supuesto que debió de haber diferencias, pero actualmente este campo de investigación es muy dinámico y sería arriesgado poner una frontera entre ambos grupos, que además, se interrelacionaron íntimamente y culturalmente”, concluye Blanco.

El uso de antorchas y una buena visión nocturna facilitó a los neandertales la caza de estas aves, que aunque eran esquivas durante el día, utilizaban las cavidades para dormir, según el estudio publica en la revista Frontiers in Ecology and Evolution. En él han participado investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont.

“Tanto estas aves como los antiguos humanos solaparon sus áreas de distribución en Eurasia durante un largo periodo de tiempo. De hecho, aparecen en yacimientos de distintas épocas desde la península ibérica hasta el Cáucaso. Por tanto, el hábito de consumirlas fue extenso, en el tiempo y en el espacio, y debió de producirse con cierta frecuencia”, explica Negro Balmaseda.

Reconstruyendo la cara de un nuevo antepasado: el Homo Naledi

Para esclarecer cómo pudieron capturar estas especies de córvidos, muy esquivas durante el día, los investigadores utilizaron el llamado método actualístico, es decir, inferir comportamientos pasados por analogía con hechos del presente. “La captura a mano de chovas en las cavidades que empleaban para dormir en la noche, sin ninguna tecnología adicional más allá de fuentes de luz portátil (antorchas), nos induce a pensar que los neandertales pudieron cazarlas cuando estas llegaban al anochecer a las cuevas para pasar la noche. Con ayuda del fuego, que ya dominaban, podían generar luz suficiente para asustarlas hacia el interior de la cavidad y atraparlas”, señala Antonio Sánchez-Marco, del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont y coautor del estudio.

La península ibérica, el último reducto

El análisis de huellas de hace 106.000 años ha permitido reconstruir la vida de estos homínidos en la península ibérica, que fue el último territorio que habitaron antes de su extinción. El último hallazgo de una serie de estudios sobre esas huellas fosilizadas, descubiertas junto a Doñana, ha sido publicado este jueves en Scientific Reports y desvela la primera secuencia de huellas de un neandertal adulto y otras coetáneas de megafauna, como estas de elefantes de colmillos rectos.

“La península ibérica siempre tuvo regiones con regímenes climáticos templados, aunque el norte y centro del continente europeo estuviera afectado por la extensión de los glaciares de la última fase glacial”, explica Negro Balmaseda. “Para comprender esto también ha sido muy importante saber reconocer lo que las aves fósiles del pasado nos indicaban: hizo cambiar ideas previas de que los hielos o una tundra fría habían cubierto buena parte de la península durante los periodos fríos”. La abundancia de recursos y el buen clima llevó a al hombre de neandertal a asentarse en la península ibérica hasta que finalmente se extinguió.

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