Qué es la preeclampsia y por qué este nuevo test podría ser revolucionario

La preeclampsia, un peligroso trastorno de la tensión arterial que puede desarrollarse durante el embarazo, ha sido históricamente difícil de diagnosticar. Un nuevo análisis de sangre ayuda a predecir qué pacientes corren más riesgo.

Por Rachel Fairbank
Publicado 14 jul 2023, 13:21 CEST
¿Qué es la preeclampsia?

La preeclampsia es un trastorno de la tensión arterial propio del embarazo. Afecta aproximadamente a uno de cada 25 embarazos y afecta de forma desproporcionada a las mujeres negras en Estados Unidos.

Fotografía de ALICE PROUJANSKY, The New York Times, Redux

Un trastorno de la tensión arterial que puede desarrollarse después de la semana 20 de embarazo ha sido durante mucho tiempo una de las principales causas de mortalidad materna. La preeclampsia se caracteriza por hipertensión arterial y proteínas en la orina, y si no se trata puede dañar órganos y provocar la muerte o una discapacidad. Históricamente, la preeclampsia ha sido muy difícil de diagnosticar porque se parece mucho a otros trastornos comunes como la hipertensión crónica. En las últimas semanas, la Agencia del Medicamento de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado el primer análisis de sangre que puede predecir qué pacientes tienen un riesgo elevado de desarrollar preeclampsia con características graves.

"Esta prueba nos ayuda a saber quién tiene un riesgo elevado de desarrollar algunos de los efectos más graves de la preeclampsia", afirma Nandini Raghuraman, ginecóloga y obstetra del Hospital Barnes-Jewish de la Universidad Washington de San Luis (Estados Unidos).  

La aprobación de esta prueba por la FDA es uno de los dos pasos prometedores que podrían reducir la mortalidad materna en Estados Unidos, que ocupa el primer lugar entre las naciones desarrolladas del mundo (con 1 caso cada 25 embarazos) y ha seguido aumentando desde la aparición del COVID-19.  La aprobación se basa en los resultados de un estudio publicado en el New England Journal of Medicine. En este estudio, los investigadores analizaron la proporción de dos proteínas en pacientes embarazadas hospitalizadas por sospechas de preeclampsia. El estudio descubrió que las pacientes con una proporción elevada de dos proteínas específicas corrían un riesgo elevado de desarrollar preeclampsia con características graves, lo que requería dar a luz al bebé en las dos semanas siguientes; las pacientes que tenían una proporción baja de estas dos proteínas corrían un riesgo bajo.

En España, "la preeclampsia es la patología más frecuente en la gestación", asegura la Clínica Universidad de Navarra en una nota informativa sobre la enfermedad; "según la Sociedad Española de Hipertensión, puede afectar al 7-10% de las mujeres".

Para ayudar a la gente a entender lo que significará esta nueva prueba, National Geographic ha hablado con varios expertos sobre el diagnóstico y el tratamiento actuales de la preeclampsia.

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¿Qué es la preeclampsia?  

La preeclampsia es un trastorno de la tensión arterial propio del embarazo, que se cree que se desarrolla a partir de un desarrollo anormal de los vasos sanguíneos en la placenta. "Cuando la presión arterial es muy elevada, se restringe el flujo sanguíneo a distintos órganos", explica Angela Burgess, médico especialista en medicina materno-fetal de UTHealth Houston (en Estados Unidos). Con el tiempo, esto puede provocar daños en diversos órganos, como el corazón, los riñones, el hígado o el cerebro, lo que puede provocar fallos orgánicos o accidentes cerebrovasculares. Si no se trata, la preeclampsia puede evolucionar a eclampsia, es decir, convulsiones.  

Aunque la cura es el parto, "la preeclampsia no termina con el parto", dice Heather Lipkind, directora de medicina materno-fetal de Weill Cornell Medicine (Estados Unidos). Algunas pacientes pueden desarrollar preeclampsia posparto, que puede producirse en las seis semanas siguientes al parto. El mayor riesgo de desarrollar preeclampsia posparto se da entre 72 horas y una semana después del parto.  

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¿Es frecuente la preeclampsia?

La preeclampsia se da en el 5% de los embarazos en España. Algunas personas corren un riesgo mayor que otras, debido a varios factores, como el nivel socioeconómico y la presencia de enfermedades preexistentes como hipertensión, diabetes o trastornos autoinmunitarios.  

En Estados Unidos, las mujeres negras corren un riesgo elevado de desarrollar preeclampsia, un hecho que se hizo especialmente evidente en las últimas semanas, cuando la estrella del atletismo Tori Bowie murió en el octavo mes de su embarazo, y la eclampsia figuraba en el informe de su autopsia como una posible complicación que contribuyó a su muerte. Dos compañeras de equipo de Bowie, Allyson Felix y Tianna Bartoletta, también desarrollaron preeclampsia durante sus embarazos.

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¿Por qué es tan importante detectar la preeclampsia?  

La dificultad de la preeclampsia, en comparación con una afección como la hipertensión crónica, es que puede convertirse en una enfermedad potencialmente mortal muy rápidamente, sin apenas aviso. "El dicho que tenemos aquí en Texas es que es una serpiente en la hierba", dice Kjersti Aagaard, profesora de obstetricia y ginecología del Baylor College of Medicine, que participó en el estudio del NEJM: "no sabes cuándo va a levantarse y morderte".  

Las pacientes pueden desarrollar complicaciones graves en cuestión de horas o días, y no siempre muestran síntomas evidentes. Para complicar la situación, la única cura de la preeclampsia es el parto. Si la enfermedad se desarrolla antes en el embarazo, el parto dará lugar a un bebé prematuro.

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¿Por qué es tan difícil diagnosticar la preeclampsia?

"El reto clínico es que muchos trastornos del embarazo se parecen", dice Aagaard. Si una paciente acude con la tensión arterial elevada, puede que tenga un empeoramiento de la hipertensión crónica, que es un trastorno estable que puede tratarse con seguridad con medicación para la tensión arterial, o puede que haya desarrollado preeclampsia, que puede empeorar progresivamente con mucha rapidez y sólo puede curarse con el parto.  

Como señala Aagaard, el año pasado se publicó un estudio, el ensayo CHAP, según el cual el tratamiento de las mujeres con hipertensión crónica para alcanzar un objetivo de presión arterial inferior a 140/90 mejoraba los resultados tanto para la madre como para el bebé.

Este nuevo análisis de sangre para detectar la preeclampsia ofrece una forma de ayudar a diferenciar a las pacientes con hipertensión crónica de las que están desarrollando preeclampsia, mientras que el ensayo CHAP ofrece más orientación sobre cuál es la mejor estrategia para tratar a las pacientes con hipertensión crónica. "En el plazo de un año, disponemos de dos nuevas herramientas que necesitábamos desesperadamente para ayudar a las mujeres embarazadas", afirma Aagard.  

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¿Cómo funciona la nueva prueba para detectar la preeclampsia?  

Esta prueba analiza la proporción de dos proteínas, llamadas sFLT-1 y PlGF, que intervienen en la formación de vasos sanguíneos que conectan la placenta con la pared uterina. Las pacientes con un cociente sFLT-1:PlGF superior a 40 presentaban un mayor riesgo de desarrollar preeclampsia grave en las dos semanas siguientes, mientras que las pacientes con un cociente inferior a 40 no presentaban este riesgo.  

Las pacientes con una relación superior a 40 tenían un 59% de probabilidades de desarrollar preeclampsia grave, que requería el parto, en las dos semanas siguientes. El 94% de las pacientes con una proporción inferior a 40 no desarrollaron preeclampsia grave en un plazo de dos semanas. Estos resultados fueron coherentes en múltiples hospitales de todo Estados Unidos y en un grupo diverso de participantes en el estudio. "Encontramos un buen punto de corte entre menos de 40 y más de 40", afirma Aagaard.

Para los médicos, esta prueba puede ayudarles a predecir mejor quién estará en situación de alto riesgo en las próximas dos semanas, al tiempo que les da un alto nivel de confianza en cuanto a qué pacientes es poco probable que desarrollen complicaciones graves. "Lo más importante que hace esta prueba es ayudarnos a identificar quién tiene un riesgo bajo", afirma Raghuraman.

Como advierten los expertos, se trata de un estudio que analizó a pacientes hospitalizados. Los clínicos aún no están seguros de cómo se utilizará esta prueba en un entorno ambulatorio. Comprender cómo puede aplicarse en otros contextos requerirá más investigaciones de seguimiento.  

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¿Quién se beneficiará de esta prueba?  

Como señala Aagaard, hay tres grupos principales de pacientes que pueden beneficiarse de esta prueba. El primer grupo son las pacientes sin hipertensión crónica, para quienes esta prueba puede ayudar a predecir si desarrollarán complicaciones graves en las dos semanas siguientes.

El segundo grupo son las pacientes con hipertensión crónica, para las que los médicos tienen dificultades para distinguir si han desarrollado preeclampsia además de su hipertensión preexistente. Si el resultado de la prueba es negativo, los médicos pueden estar bastante seguros de que no corren un riesgo elevado de sufrir complicaciones graves y, "gracias al ensayo CHAP, sabemos que administrarles más medicamentos para la tensión arterial es la respuesta correcta", afirma Aagard.  

El tercer grupo está formado por las pacientes que dieron positivo en la prueba pero no desarrollaron complicaciones graves derivadas de la preeclampsia. Resultó que, de las 93 pacientes que entraban en esta categoría, 53 acabaron teniendo otras complicaciones relacionadas con el flujo sanguíneo, como retraso del crecimiento, que también precipitaron un parto prematuro, lo que sugiere que esta prueba puede tener algunas capacidades predictivas adicionales. "Esto fue muy, muy valioso para nosotros", afirma Aagaard.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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