¿Podrían 'The Creator', 'Avatar' o 'Star Wars' suceder en la vida real?

La ciencia ficción a menudo exagera o distorsiona la ciencia para conseguir un efecto dramático, pero muchas películas y programas de televisión contienen una pizca de realismo en su planteamiento.

Cartel promocional de la película The Creator (2023) ambientada en un futuro en el que hay una guerra entre la raza humana y las fuerzas de la inteligencia artificial. El Creador, el arquitecto de IA avanzada, ha desarrollado un arma misteriosa con el poder de poner fin a la guerra: una IA que ha adoptado la forma de un niño pequeño.

Fotografía de The Creator
Por Maddie Stone
Publicado 2 ene 2024, 11:27 CET, Actualizado 15 ene 2024, 17:10 CET

La ciencia ficción ha explotado en popularidad en las últimas décadas, con las películas de Avatar y Marvel copando la taquilla histórica mundial y franquicias de toda la vida como Star Wars y Star Trek experimentando un resurgir. Un buen ejemplo de la nueva juventud de la ciencia ficción es The Creator, estrenada en 2023 y que llega a Disney+ España el 17 de enero de 2024, que se centra en un "temor" muy vigente en el mundo actual: las consecuencias que puede tener el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA).

Pero la ciencia ficción no sólo es santo de devoción de los aficionados al entretenimiento: también le gusta (y mucho) a los científicos, muchos de los cuales se inspiraron en la ciencia ficción que veían de niños para dedicarse a sus respectivos campos.

Y aunque la ciencia de las series y las películas que gustan a los científicos es a menudo exagerada o directamente inventada, muchas producciones contienen una pizca de realismo en su núcleo, o un mensaje sobre el papel de la ciencia en la sociedad que resuena entre los investigadores hasta bien entrada la edad adulta.

"En muchas de estas películas hay algo que es real", afirma Marshall Shepherd, meteorólogo y científico del clima que dirige el Programa de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Georgia (Estados Unidos).

A continuación, los expertos opinan sobre la ciencia real que se esconde detrás de las películas y los programas de televisión más populares.

Catástrofes naturales apocalípticas

Shepherd señala una película que disfrutó a pesar de sus defectos científicos: El día de mañana. En esta película de ciencia ficción de 2004, el sistema de circulación del océano Atlántico Norte se colapsa, sumiendo al mundo en una nueva edad de hielo. Los efectos (un tsunami gigante que arrasa Nueva York, tornados en Los Ángeles, temperaturas que bajan tan rápido que los personajes huyen literalmente del hielo) son "exageradísimos", dice Marshall.

Pero la idea de que la cinta transportadora oceánica que transporta el calor por el Atlántico Norte pueda detenerse, amplificando los fenómenos meteorológicos extremos y empujando el clima de la Tierra más allá de un punto de inflexión, es real. Algunos científicos temen que el cambio climático provocado por el hombre provoque este siglo un colapso similar.

Del mismo modo, la franquicia de Parque Jurásico ha alimentado el interés del público por la paleontología desde que se emitió la primera película en 1993. Al igual que El día de mañana, Parque Jurásico y sus secuelas contienen muchas imprecisiones científicas. Pero también aciertan en algunas cosas clave sobre los dinosaurios, dice Gabriel-Phillips Santos, director de educación del Museo Raymond Alf de Paleontología de Estados Unidos.

Ya en la primera película, dice Santos, el T. rex caminaba con un paso realista, con la cola recta y el cuerpo paralelo al suelo, a pesar de las representaciones anteriores de la cultura pop de un T. rex más parecido a Godzilla, que se mantenía erguido con la cola por detrás. Los braquiosaurios, por su parte, aparecen caminando fuera del agua y en tierra firme, lo que concuerda con las ideas de los paleontólogos sobre cómo evolucionó su estilo de vida, explica Santos.

"Solíamos pensar que eran tan pesados que sólo podían soportar su peso en el agua, pero ahora sabemos que no es cierto. Más o menos lo mostraron en la pantalla".

Incluso cuando las películas no son científicamente exactas (los velocirraptores son demasiado grandes, y la franquicia no introdujo un dinosaurio con plumas hasta 2022, a pesar de las numerosas pruebas científicas de que muchos dinosaurios tenían plumas), Santos dice que ofrecen una oportunidad de llegar a un público al que de otro modo no podría llegar. A menudo da charlas en convenciones de cultura pop, como la Comic-Con de San Diego (Estados Unidos), sobre la ciencia real (y falsa) de la franquicia de Parque Jurásico.

"Todo lo que tenga que ver con los dinosaurios y llegue a los medios de comunicación populares va a inspirar a la gente", afirma Santos. "Puede inspirarles para ir a un museo de historia natural y aprender más. Si deciden dedicarse a ello, es increíble".

La franquicia Star Trek, que ha inspirado a varias generaciones de niños a convertirse en astrónomos y exploradores espaciales, también mezcla ciencia real con una buena dosis de exageración. La astrofísica y asesora científica de Star Trek Erin MacDonald dice que a menudo utiliza Star Trek: Voyager, que se emitió de 1995 a 2001, para explicar conceptos científicos al público de convenciones, como por ejemplo cómo la gravedad distorsiona el espacio-tiempo.

"Sorprendentemente, es una serie muy científica", afirma MacDonald.

MacDonald, que obtuvo su doctorado estudiando las ondas gravitacionales antes de dedicarse a la comunicación científica, fue contratada por primera vez por Star Trek para dar una explicación científica a "La Quema", un cataclismo introducido en la tercera temporada de Star Trek: Discovery, en el que todo el "dilitio" activo de la galaxia se vuelve inerte, imposibilitando el viaje warp.

MacDonald se basó en campos científicos reales, como la física de partículas y el estudio de la materia oscura, para explicar por qué el dilitio, un material ficticio, dejaría de repente de comportarse como siempre lo ha hecho en Star Trek. En la actualidad, MacDonald colabora en todas las series de Star Trek que se emiten o están en fase de producción, leyendo los guiones y sugiriendo cambios en el lenguaje, escribiendo las ecuaciones que aparecerán en pantalla y trabajando con los equipos de posproducción para ayudar a que los efectos visuales científicos sean los correctos.

La robot humanoide Sophia es uno de los robots de inteligencia artificial más sofisticados hasta la fecha. Robots, inteligencia artificial, viajes espaciales, dinosaurios y mucho más han sido objeto de la ciencia ficción durante décadas. Muchas de estas historias se inspiran en la ciencia real.

Fotografía de Giulio Di Sturco, CONTRASTO, Redux

Pandemias mundiales

Tara Smith, epidemióloga de la Universidad Estatal de Kent (Reino Unido), afirma que en Contagio, la película de suspense sobre catástrofes biológicas de 2011, también se solicitó la opinión de los científicos. En la película, las autoridades sanitarias se apresuran a investigar y contener un nuevo virus que salta de los murciélagos a los cerdos y de ahí a los humanos, alimentando rápidamente una pandemia mundial. Smith, cuya investigación se centra en las infecciones zoonóticas (o infecciones que pasan de los animales a las personas), afirma que el virus de Contagio tiene una vía de transmisión muy similar a la del virus Nipah, que se ha propagado de los murciélagos a los cerdos y de éstos a las personas.

"La pandemia fue un poco más rápida de lo que cabría esperar en la vida real: de cero a prácticamente todo el mundo en unos pocos días", afirma Smith y "el desarrollo de la vacuna también fue increíblemente rápido. Pero fue más razonable en lo que respecta a las películas sobre enfermedades infecciosas".

Smith también elogió la primera temporada de la serie de televisión The Last Of Us, que se emitió en HBO a principios de este año, por vincular el cambio climático con los brotes de enfermedades infecciosas emergentes de una forma "bastante rigurosa desde el punto de vista científico". La serie describe un futuro postapocalíptico en el que una infección fúngica mundial ha transformado a gran parte de la población humana en zombis, desencadenando el colapso de la sociedad. Los zombis son "el punto final de la biología", dice Smith. Pero en el comienzo de la serie aparece un científico hablando de cómo, a medida que la Tierra se calienta y los hongos se adaptan a temperaturas más altas, los brotes de enfermedades fúngicas podrían generalizarse, una idea que tiene mérito científico.

"El año pasado lo utilicé en mi clase de epidemiología de enfermedades infecciosas para hablar del cambio climático y las enfermedades emergentes", explica Smith.

(Relacionado: Las cinco pandemias más letales de la historia de la humanidad)

El auge de la inteligencia artificial

Algunos científicos, como la investigadora en inteligencia artificial Janelle Shane, siguen esperando que los guionistas de Hollywood representen su campo de forma realista. Aunque la IA desempeña un papel central en muchos éxitos de taquilla y series de televisión, desde Terminator y Matrix hasta Battlestar Galactica, The Creator y la serie Foundation de Apple TV+ la mayoría muestra robots que han alcanzado la consciencia y un nivel de inteligencia similar al humano.

Eso está muy lejos de las tecnologías basadas en la IA que vemos en nuestro mundo actual, como Siri, el asistente de voz de Apple, y el software que guía a los coches autoconducidos. Aunque algunas formas de IA generativa, como ChatGPT, pueden escribir ensayos y contar chistes que parecen inquietantemente humanos, en realidad no dejan de ser simples programas optimizados para realizar muy bien una tarea o un conjunto de tareas específicas.

"La IA de ciencia ficción es una IA parecida a una persona, o al menos tan inteligente como una persona, aunque tenga una visión del mundo y unos objetivos diferentes", afirma Shane; "y la IA del mundo real es algo mucho más limitado".

Shane ha visto algunos ejemplos de IA realista en novelas recientes de ciencia ficción, como Sourdough, de Robin Sloan. El libro se centra en Lois Clary, una ingeniera de software de una empresa de robótica que se esfuerza por enseñar a un brazo robótico a realizar tareas específicas "y tiene una serie de problemas muy realistas", dice Shane. De repente, su vida da un vuelco cuando sus hermanos le regalan una levadura madre sensible y le dicen que la mantenga viva.

"Es una lectura muy acogedora", dice Shane; "sobre todo si puedes conseguir una hogaza de buen pan de masa madre para comer mientras lo lees".

'Avatar', 'Star Wars' y 'The Creator' están producidas por empresas de The Walt Disney Company, accionista mayoritaria de National Geographic Media.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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