Ciencia

Carne de caballo ¿Dudas de lo que comes?

Por Redacción National Geographic

25 de febrero de 2013

El escándalo de la carne de caballo en Europa se ha intensificado esta semana tras el anuncio de Nestlé acerca de su retirada de las tiendas de algunos productos de pasta en España, Italia y Francia.

Una de las mayores empresas de alimentación, la suiza Nestlé, es la última de una lista de compañías que han detectado diversas cantidades de caballo, desde restos de ADN hasta el 100% de la carne, en productos comercializados como carne de vacuno.

«No se trata de un problema de seguridad alimentaria», ha dicho la compañía, aunque «el etiquetado incorrecto incumple las expectativas que el consumidor tiene con nosotros».

Efectivamente, los comentarios que se publicaron en nuestro primer artículo sobre el tema sugieren que el engaño es lo que más echan en cara los consumidores.

«Todos tenemos derecho a elegir lo que queremos o no queremos comer», escribía un lector. «Creo que a la gente le preocupa más la carne de caballo que se vende como ternera que la carne de caballo en sí misma», decía otro.

Nestlé se ha disculpado y está mejorando las pruebas de calidad de sus productos. Igualmente, ha suspendido entregas de productos con ternera suministrados por la empresa alemana H.J. Schypke, que ha sido relacionada con la carne contaminada.

Buscando respuestas

¿Cómo ha podido ocurrir esto en la era de la regulación alimentaria y políticas de salud pública? ¿Cómo han podido engañar al consumidor de esta manera?

Las respuestas no parecen evidentes por dos motivos.

En primer lugar, la raíz del problema no ha sido identificada. El público quiere un culpable, «pero todavía no sabemos nada, las investigaciones están en curso», señala Beverley Cook de la Agencia de Normas Alimentarias de Reino Unido, que dirige una «investigación en el país sobre la autenticidad de los alimentos en productos cárnicos procesados».

Por su parte, la Unión Europea ha dado instrucciones a los estados miembro para que lleven a cabo pruebas aleatorias y reporten los resultados.

El escándalo, que se inició en Reino Unido y afecta ya a varios países europeos, saltó cuando la Autoridad de Seguridad Alimentaria Irlandesa (FSAI) lanzó un comunicado de prensa en enero afirmando que algunas hamburguesas etiquetadas como carne de ternera habían dado positivo en ADN de caballo y cerdo. Desde entonces, varias empresas de alimentación europeas han empezado a retirar productos de los estantes y a buscar a los culpables.

Las autoridades francesas han culpado principalmente al mayorista Spanghero, suspendiendo la semana pasada su licencia. Según la BBC, la compañía niega las acusaciones y se le ha permitido reanudar la producción de algunos tipos de carnes y salchichas.

Mientras tanto, algunos mataderos polacos y rumanos están siendo investigados como posible origen de la carne mal etiquetada. En Yorkshire (Inglaterra) ha habido detenciones en el matadero Peter Boddy, que se cree que está involucrado en el escándalo.

Sin embargo, ningún matadero o proveedor ha sido señalado como último responsable, y la Agencia de Normas Alimentarias de Reino Unido indica en su página web que los resultados de la investigación no estarán disponibles hasta el mes de abril.

Un proceso muy complejo

La naturaleza de la cadena de suministro alimentario no hace otra cosa que añadir confusión al caso. A pesar de la tendencia a comer productos cada vez más naturales, la realidad es que la forma en la que el alimento llega a nuestra mesa sigue siendo, en algunos casos, un misterio. Existe una gran diferencia entre comprar la carne a un granjero y coger una bandeja empaquetada en el supermercado, y el complicado proceso que va desde la granja hasta nuestro plato está lleno de intermediarios, plantas de procesamiento y distribuidores. Según un artículo de The Guardian sobre el tema, «hay cerca de 450 puntos en los que se puede romper la integridad de la cadena».

Son malas noticias para aquél que trate de controlar su dieta o decidir qué comer en base a criterios éticos, porque ¿y si lo que ves no es lo que compras?

¿El escándalo de la carne de caballo te ha hecho dudar de lo que comes?

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