Aldebarán, el equinoccio y más fenómenos astronómicos de septiembre

Un desfile planetario, luces fantasmales y un cambio de estación aguardan a los astrónomos este mes.

Publicado 3 sept. 2018 11:06 CEST, Actualizado 5 nov. 2020 7:02 CET
Aldebarán
La brillante estrella Aldebarán en la constelación Tauro sobre el monte Thamserku en Nepal.
Fotografía de Babak Tafreshi

A medida que las noches del hemisferio norte empiecen a alargarse en septiembre, los observadores del firmamento disfrutarán de unas vistas fantásticas de nuestros mundos vecinos desde crepúsculo hasta el amanecer. Venus se acercará más al sol pero tendrá un aspecto mucho más brillante, mientras que los gigantes gaseosos Júpiter y Saturno dominarán los cielos meridionales. En ambos hemisferios se producirá un cambio de estación con la llegada del equinoccio.

Así que quítales el polvo a esos prismáticos y vuelve la vista a los cielos de este mes.

La luna y Aldebarán: 3 de septiembre

La luna creciente te guiará hasta la brillante estrella Aldebarán y el cúmulo estelar de las Híades el 3 de septiembre.
Fotografía de A. Fazekas

Justo antes del amanecer, busca la luna creciente en lo alto del cielo oriental junto a la estrella gigante roja Aldebarán, miembro principal de la constelación Tauro. Con prismáticos, deberías ser capaz de distinguir la forma en V del cúmulo estelar de las Híades cerca de Aldebarán.

Luces zodiacales: 5 de septiembre

Con cielos casi sin luna en las horas previas al amanecer, las dos próximas semanas suponen la mejor oportunidad de observar el esquivo brillo de las luces zodiacales en el hemisferio norte.

En zonas oscuras alejadas de las luces de ciudad, busca un brillo con forma de pirámide más tenue que la Vía Láctea sobre el horizonte oriental antes del amanecer. La causa de esta luz etérea es la luz solar que se refleja en innumerables partículas de polvo repartidas entre los planetas sobre el plano del sistema solar.

La luna y Júpiter: 13 de septiembre

Conforme caiga la noche, busca en la parte baja del cielo suroccidental una luna creciente que se pone y a la que se unirá el brillante planeta Júpiter. Ambos objetos celestes parecerán desaparecer en el horizonte sobre las 22:00, hora local.

La luna y Saturno: 17 de septiembre

La luna se encontrará cerca del asterismo de la Tetera, parte de la constelación Sagitario, el 17 de septiembre.
Fotografía de A. Fazekas

Conforme se ponga el sol, la luna gibosa creciente parecerá encontrarse sobre un Saturno de tono dorado en lo alto del cielo meridional. Los observadores con la vista más aguda podrán contemplar el familiar patrón estelar conocido como la Tetera, parte de la constelación Sagitario, bajo esta pareja brillante.

Equinoccio: 23 de septiembre

El equinoccio de septiembre de este año tendrá lugar a las 3:54, hora peninsular española, y marcará el comienzo del otoño en el hemisferio norte y el de la primavera en el hemisferio sur. La palabra «equinoccio» significa «noche igual» en latín y se refiere a la división igual entre la duración del día y la de la noche que tiene lugar en este día del año en particular. Los equinoccios de otoño y primavera son también los únicos días en los que el sol sale exactamente por el este y se pone exactamente por el oeste.

Galería relacionada: Equinoccio vernal: Rituales que se realizan el primer día de primavera

El equinoccio de septiembre marca uno de los cuatro principales puntos de inflexión del ciclo de las estaciones. La Tierra gira sobre un eje que está inclinado 23,5 grados con respecto a su trayectoria orbital alrededor del sol. Cuando el hemisferio norte está más inclinado hacia el sol, está viviendo el verano, mientras que el hemisferio sur pasa por el invierno, y viceversa. Los equinoccios suponen la transición a la primavera y el otoño.

La constelación Pegaso: 30 de septiembre

Busca la constelación de Pegaso, el caballo alado, que se elevará en el noreste el 30 de septiembre.
Fotografía de A. Fazekas

Busca en la parte baja del cielo noreste la gigantesca constelación Pegaso, el caballo alado. Este corcel volador es la séptima mayor constelación del firmamento y es fácil localizarla gracias a las cuatro estrellas brillantes que delimitan el cuadrado gigante que forma el cuerpo de la bestia.

Desde nuestra perspectiva en la superficie terrestre, esta parte del cielo nocturno es lo bastante grande para contener 30 lunas llenas juntas. Y aunque las esquinas estelares solo poseen un brillo moderado a simple vista, son relativamente fáciles de encontrar porque no hay estrellas tan luminosas en esta parte del cielo.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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