Espacio

La breve (y singular) historia de los selfis espaciales

Tú te haces selfis. Nosotros nos hacemos selfis. Y también se las hacen los astronautas y los robots espaciales.lunes, 24 de junio de 2019

Por Jenny Howard
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Cincuenta años después de que Neil Armstrong se convirtiera en el primer ser humano en pisar la Luna, National Geographic conmemora este hito histórico con una espectacular programación dedicada a la exploración espacial y al programa Apolo, que se podrá disfrutar cada domingo de julio, con maratones durante todo el día y estrenos a las 16:00 y a las 21:30 horas.

¿Qué haces cuando no hay nadie para sacarte una foto? Te haces un selfi. Los autorretratos tienen una larga historia en el mundo del arte y, con el aumento de los smartphones, ha crecido la popularidad de los selfis sacados por cámaras en lugar de inmortalizados en cuadros.

Los autorretratos fotográficos han existido desde que las cámaras han estado en manos humanas. Pero ¿y los selfis espaciales? El año pasado en Twitter, el astronauta Edwin «Buzz» Aldrin de la NASA, que se convirtió en el segundo hombre en pisar la luna en julio de 1969, reclamó un hito espacial: haber sacado el primer selfi en el espacio durante la misión Gemini XII en 1966.

«En mi opinión, tiene que ser digital para ser un selfi», sostiene Jennifer Levasseur, comisaria del Museo Nacional del Aire y el Espacio del Instituto Smithsonian. Según Levasseur, el concepto de «selfi» está vinculado estrechamente a la cultura de Internet y al deseo humano de interactuar en plataformas sociales. «Lo que hace de un selfi un selfi es compartirlo», afirma.

Con todo, los astronautas han llevado cámaras a bordo de los vehículos espaciales desde los años 60 y se han sacado muchas fotos por el camino. En 1966, Aldrin utilizó una cámara Hasselblad que estaba diseñada específicamente para el espacio, con un disparador extragrande para adaptarse a los gruesos guantes de los astronautas. Hasselblad también pintó de negro mate la primera cámara espacial para minimizar los reflejos de la ventana del orbitador. Pero las cámaras empleadas en el espacio debían sobrevivir a condiciones extremas, como las oscilaciones de temperatura de -100° a 120°C, de forma que Hasselblad pintó los modelos posteriores de color plata para ayudar a la cámara a ajustarse a estos cambios térmicos.

Los astronautas que visitaron la luna tenían que extraer los carretes y abandonar las carcasas y los objetivos de las cámaras cuando volvían a la Tierra, ya que las primeras misiones espaciales estaban restringidas por un límite de peso muy conservador durante el viaje de vuelta. Los viajeros lugares también debían trabajar sin la comodidad del palo selfi: para sacar su autorretrato durante la misión Gemini, Aldrin fijó la cámara a un lado de la nave para estabilizarla y encuadrar su rostro.

Levasseur indica que se produjo un gran cambio en la tecnología de las cámaras espaciales tras la trágica pérdida del transbordador espacial Columbia, que se desintegró durante su regreso a la Tierra en 2003.

«El miedo por no poder recuperar los carretes [del espacio] y perder todo ese trabajo» aceleró la presión por lo digital, según ella.

En la actualidad, los astronautas también pueden acceder a Internet y a plataformas sociales en el espacio y pueden subir selfis espaciales reales hechas con cámaras digitales cubiertas con mantas térmicas. Levasseur afirma que, cuando los astronautas sacan y comparten selfis en redes sociales, pueden participar desde el espacio en las mismas actividades cotidianas que los habitantes de la Tierra. El primer selfi de un astronauta que se hizo viral en Internet fue el del astronauta japonés Akihiko Hoshide en 2012.

De forma similar, los robots espaciales también participan en la cultura selfi y capturan imágenes remotas de sí mismos en el espacio u otros planetas para después enviarlas a la Tierra. Por ejemplo, en enero, el róver Curiosity «compartió» un selfi hecho a partir de un mosaico de imágenes sacadas en el último lugar de perforación del róver en el planeta rojo.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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