Espacio

Neptuno en oposición y más fenómenos astronómicos de septiembre

Este mes, el octavo planeta del sistema solar estará en oposición, es decir, que estará en su punto de máxima visibilidad. Por su parte, Marte desaparecerá de nuestra vista y sus róveres se quedarán en silencio.lunes, 2 de septiembre de 2019

Por Andrew Fazekas
El octavo planeta, Neptuno, resplandece con un tono brillante en esta imagen de la Voyager 2, sacada desde un alcance de siete millones de kilómetros. La Gran Mancha Oscura del planeta acecha en latitudes bajas.

Conforme las noches se alargan en todo el hemisferio norte, los astrónomos aficionados podrán pasar más tiempo bajo las estrellas mientras las temperaturas aún son agradables. Desde resplandores celestes fantasmagóricos hasta planetas vecinos, este mes nos espera un tesoro cósmico increíble.

Marca estas fechas en tu calendario de septiembre y contempla los cielos de este mes.

2 de septiembre: Marte en conjunción con el Sol

El 2 de septiembre, la Tierra y Marte se encontrarán en lados opuestos del Sol, lo que nos desconectará temporalmente de nuestros exploradores robóticos del planeta rojo.

Hoy, Marte se encontrará en el lado opuesto del Sol desde el punto de vista de la Tierra. El planeta no solo será invisible para los astrónomos aficionados, sino también para los aterrizadores, róveres y orbitadores marcianos de la NASA. Cada dos años, se produce una conjunción solar entre nuestros dos mundos y los ingenieros de la NASA dejan de enviar órdenes a las sondas marcianas, en caso de que las señales lleguen corruptas. Según la agencia espacial, por un exceso de preocupación, entre el 28 de agosto y el 7 de septiembre, el Curiosity deja de conducir, el aterrizador Insight aparca su brazo robótico y los orbitadores marcianos dejan de retransmitir datos a la Tierra.

5 de septiembre: triángulo joviano

El 5 de septiembre, la Luna formará un triángulo encantador con Júpiter y la estrella Antares cerca de la constelación Escorpio.

Esta noche, contempla el cielo meridional en busca de un triángulo celeste espectacular, formado por una luna en cuarto creciente, Júpiter y la estrella Antares, a una distancia de 550 años luz. Los tres objetos se encontrarán en la región de la constelación Escorpio.

Antares es una estrella supergigante roja 440 veces más grande que nuestro Sol, todo un gigante a tener en cuenta. Si la remplazáramos por nuestra estrella en el centro del sistema solar, Antares engulliría todos los planetas interiores hasta Marte. De hecho, es tal peso pesado cósmico que los astrónomos estiman que, en última instancia, podría convertirse en una supernova.

7 de septiembre: la Luna y Saturno

Sagitario contiene una tetera pequeña y oronda; el 7 de septiembre, Saturno se encontrará cerca del asa y la Luna se situará sobre la parte izquierda del pitorro.

Observa el cielo meridional al atardecer y busca la luna gibosa creciente, que visitará a Saturno.

Mira minuciosamente bajo la pareja cósmica y busca el asterismo resplandeciente conocido como la Tetera. Este distintivo patrón estelar, ubicado en la constelación Sagitario, marca la zona del firmamento terrestre donde se encuentra el núcleo de la Vía Láctea.

10 de septiembre: Neptuno en su mejor momento

El 10 de septiembre, el gigante helado Neptuno estará en su punto de máximo brillo y tamaño, pero para encontrarlo entre las estrellas de la constelación Acuario necesitarás un telescopio pequeño.

El octavo y último planeta de nuestro sistema solar alcanza su oposición esta noche. En nuestros cielos, Neptuno se encontrará en un plano diametralmente opuesto al Sol, lo que para los observadores terrestres significa que el gigante helado azul se encontrará en su punto más grande y resplandeciente. Brilla con una magnitud débil de 7,8, de forma que necesitarás un telescopio pequeño para localizarlo entre el telón de fondo de estrellas tenues de la constelación Acuario en la parte baja del cielo meridional.

Sin embargo, contamos con una guía perfecta para encontrar Neptuno a primeras horas de la mañana del 6 de septiembre. Busca el planeta ubicado junto a la tenue estrella de magnitud 4,2 Phii Aquarii.

13 de septiembre: Luna de cosecha

Observa la luna llena en lo alto del horizonte oriental poco después del amanecer. Será oficial a las 6:32 de la mañana del sábado 14 de septiembre, cuando se deslice hacia el cielo meridional.

La luna llena más próxima al equinoccio de otoño se denomina luna de cosecha, un nombre probablemente acuñado por los agricultores del hemisferio norte, ya que se dice que su luz supuestamente los ayudaba a recoger sus cultivos.

Con prismáticos podrán verse las manchas oscuras de la luna. En latín se llaman maria, o mares, y son vastas llanuras de lava formadas hace miles de millones de año, cuando el magma del interior de la Luna salió hacia la superficie debido a los impactos de asteroides gigantes.

Con telescopios, las vistas serán aún mejores: disfruta de vistas nítidas de cientos de cordilleras, montañas, precipicios y cráteres de cerca.

23 de septiembre: equinoccio

El equinoccio tendrá lugar a las 9:50 hora peninsular española y marcará oficialmente la época del año en la que comienza el otoño en el hemisferio norte y la primavera en el hemisferio sur. La palabra «equinoccio» procede del latín y significa «noche igual»; se refiere al día y la noche de 12 horas que se producen solo en este día del año.

Observando la posición del Sol al mediodía durante el verano, los astrónomos aficionados del hemisferio norte se habrán dado cuenta de que ha ido hundiéndose poco a poco hacia el horizonte meridional, creando sombras cada vez más largas.

El Sol solo sale exactamente por el este y se pone exactamente por el oeste en el equinoccio vernal u otoñal.

Desde un punto de vista astronómico, el equinoccio de septiembre es uno de los cuatro puntos de inflexión del ciclo de las estaciones. La Tierra gira sobre su eje, que está inclinado a 23,5 grados respecto a su plano orbital. Sin embargo, estos días el eje de la Tierra no está inclinado y ambos hemisferios reciben la misma cantidad de luz.

23 de septiembre: la Luna y los gemelos

La Luna se acercará a Cástor y Pólux, las resplandecientes estrellas de la constelación Géminis, el 23 de septiembre.

Esta mañana, unos 45 minutos antes del amanecer, mira hacia el este cuando una preciosa luna creciente pose con dos estrellas brillantes, Cástor y Pólux, los gemelos de la constelación Géminis. Cástor es una estrella blanca muy brillante, mientras que Pólux es una gigante naranja. Carecen de relación física y, en realidad, Cástor, a 51 años luz de distancia, forma parte de un sistema de seis estrellas que se orbitan entre sí. Con un telescopio podrás distinguir Cástor de Pólux. Ambas estrellas están separadas por un espacio igual al diámetro de la órbita de Plutón y tardan 440 años en orbitarse.

24 de septiembre: la Luna y el Pesebre

El 24 de septiembre, la luna creciente rozará el cúmulo estelar del Pesebre en la constelación Cáncer.

Al menos una hora antes del amanecer local, intenta utilizar prismáticos para avistar el cúmulo estelar del Pesebre bajo la fina luna creciente en la constelación Cáncer, el cangrejo.

26 de septiembre: la Luna y Leo

En 1940, la estrella Regulus, el corazón de la constelación Leo, expulsó fotones de luz. Ahora, tras 79 años de viaje por el cosmos, esta luz pasará frente a la Luna y se topará con nuestros ojos.

Solo un par de mañanas después de danzar con el cangrejo celeste, la Luna se emparejará con Regulus, la estrella a 79 años luz de distancia que marca el corazón de la constelación Leo, el león. Esta resplandeciente joya cósmica es la vigésimo primera estrella más brillante de todo el firmamento y localiza un grupo de estrellas que marcan la cabeza del león en forma de interrogación invertida.

Regulus es 3,5 veces más grande y 140 veces más brillante que el Sol. Gira sobre su eje tan rápido —completa una rotación en menos de 16 horas— que sus polos parecen estar achatados.

26 de septiembre: las luces zodiacales

Casi una hora antes del amanecer —y durante las dos semanas siguientes—, los astrónomos aficionados del hemisferio norte podrán intentar ver uno de los fenómenos astronómicos más esquivos: las luces zodiacales.

Desde el campo, esta banda de luz de forma piramidal puede confundirse con las luces de una ciudad lejana sobre el horizonte. También se denomina «falso amanecer». Pero esta luz es más etérea: la provoca la luz solar cuando se refleja en el polvo cósmico que hay entre los planetas.

El mejor momento para contemplar esta luz estelar es casi una hora antes del amanecer en el crepúsculo vespertino, mirando hacia el horizonte oriental.

Este fenómeno celeste es el reflejo de miles de millones de partículas que quedaron en el medio interplanetario tras la formación de los planetas hace unos 4600 millones de años.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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